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Policiales Santa Fe | secuestro virtual |

Secuestros virtuales en Santa Fe: el relato en primera persona de una víctima

Durante los últimos días, se multiplican en la ciudad de Santa Fe las denuncias de secuestros virtuales. En general, los casos reflejan similitudes en la modalidad utilizada por los delincuentes. En esta nota, el relato de una de las víctimas que recibió este miércoles un llamado en el que le decían que su hijo estaba secuestrado y corría peligro.

Un detalle que se repite en los casos ocurridos en la ciudad durante los últimos días: los delincuentes piden a sus víctimas que dejen el dinero del rescate en la puerta de sus casas o que lo arrojen por la ventana. Esto hace suponer que, mientras mantienen el contacto telefónico, se encuentran a pocos metros de la vivienda para tomar el dinero y escapar rápidamente del lugar.

Mónica estaba bañándose el miércoles 7 de septiembre a las 6.20 -más tarde de lo habitual porque con su esposo se quedaron dormidos- y sonó el teléfono fijo que su marido no dudó en atender. La mujer salió de la ducha porque escuchaba los gritos de su pareja nombrando a su hijo 'qué te pasó decía': del otro lado de la línea le anunciaban que lo tenían secuestrado. En la confusión, el hombre les dio su número de celular mientras Mónica desconfiaba de la veracidad del llamado.

Así es un secuestro virtual en primera persona

"Yo ya ahí dije esto es un secuestro. Mi esposo me dice que yo siga en el teléfono fijo pero corté. 'Decile a esa hija de puta que atienda el fijo que acá lo tenemos a tu hijo y le vamos a cortar los dedos' le decían a mi esposo. Yo llamé a la policía y les di la dirección de mi hijo porque no me atendía el teléfono", relató Mónica en Creo, el programa de José Curiotto en AIRE.

Desde el momento en que le sacaron a su marido el número de teléfono, Mónica supo que se trataba de un secuestro virtual, pero la intranquilizaba que su hijo no atienda el celular. Temía que pasara otra cosa.

Mónica se comunicó con la policía y mantuvo el contacto esperando que llegaran hasta la casa de su hijo. Su marido seguía al teléfono. "Transcurrieron 10 minutos, mi esposo abrió el portón eléctrico y vi una persona en la esquina. Mi marido llegó a casa de mi hijo y se encontró con la policía. Mi hijo no atendía a la policía porque los vio por las cámaras y pensó que podían ser estafadores vestidos de policías", describió la entrevistada.

Después que Mónica vio a esa persona en la esquina y supo que su hijo estaba bien, cortaron la llamada. Le habían pedido que deje 50.000 dólares que debían ser dejados junto a la puerta del domicilio, pero Mónica no tenía "ni 10 centavos encima" porque a la noche le había prestado plata a una amiga que pasó por su casa.

"Mi hijo no atendía el celular, como hacen casi todos los hijos ahora, apagan los celulares y se van a dormir. Mi marido atendió dormido y al levantarse le pareció que era la voz de mi hijo la que escuchaba del otro lado. Después mis hijos lo retaron porque atendió el fijo", concluyó Mónica quien agradeció la atención recibida en el 911 pero destacó la demora en el accionar policial posterior. Entendió que la causa radica en una cuestión protocolar.

Secuestros virtuales en Santa Fe: en menos de 24 horas, dos personas fueron víctimas

Al menos otras doss personas de la ciudad de Santa Fe fueron víctimas de secuestros virtuales en menos de un día, además del caso relatado en el programa Creo. En ambas situaciones, las víctimas recibieron llamados telefónicos durante la madrugada. Los delincuentes les aseguraban tener secuestrado a un familiar y les exigían una suma de dinero para liberarlo.

El primero de estos hechos se dio alrededor de las 6 de la mañana del miércoles, en una vivienda de Agustín Delgado y Marcial Candioti, esto es barrio Sargento Cabral. Pocos minutos antes del caso de Mónica.

Una mujer, que recién comenzaba su día, recibió un llamado telefónico extorsivo en donde le dijeron que tenían a su hijo secuestrado y le exigieron dinero en efectivo a cambio de su liberación.

Intento de secuestro virtual en barrio Sargento Cabral

La víctima dio aviso rápidamente a la policía, que detectó que el joven se encontraba durmiendo en su domicilio, por lo tanto el robo no prosperó.

El segundo hecho similar se dio en la madrugada de este jueves, con menos fortuna para las víctimas. Sucedió en una vivienda de calle Gorostiaga al 2300.

Un hombre de unos 40 años recibió una llamada a las 4:15 de la mañana en la que le advertían que tenían secuestrado a su hermano y pedían dinero para soltarlo.

La víctima, en shock por la llamada, creyó escuchar de fondo la voz de su hermano y se desesperó, por lo que procedió a juntar dinero y dejarlo en una bolsa en la puerta de su domicilio, tal como se lo habían pedido los ladrones. En total, se llevaron aproximadamente dos mil dólares y unos cien mil pesos.