Rafael Espino (62) y Mónica Rampazzo (57) fueron encontrados sin vida en su casa de barrio Sur, en octubre de 2018. La vivienda estaba desordenada y en uno de los dormitorios de la casa el hijo de la pareja, un joven discapacitado de 35 años, se encontraba deshidratado y al borde de la muerte; a los pocos días el muchacho falleció en el hospital.
La mamá de Rafael Espino se constituyó como querellante en la causa con representación del abogado Romeo Díaz Duarte desde el inicio de la investigación. Ahora, tras el fallecimiento de la mujer, los letrados perdieron legitimación para tener intervención en la causa y hasta el momento no se presentó otro familiar de las víctimas para seguir siendo parte del proceso.
Muerte y misterio
Desde un primer momento todo daba a entender que el matrimonio había sido víctima de un hecho de inseguridad, ya que la vivienda ubicada en calle Francia al 1100 estaba “dada vuelta”. Además, faltaba la camioneta de la pareja, que no se encontraba ni en el garaje, ni estacionada en inmediaciones de la casa.
Durante muchos meses la causa de muerte del matrimonio fue un misterio, ya que los cuerpos no presentaban muestras evidentes de violencia. La fiscal Ana Laura Gioria requirió una batería de análisis complementarios a la autopsia, para intentar determinar la mecánica de la muerte de Espino y Rampazzo.
De las pericias practicadas participaron el Cuerpo Médico Forense de Rosario y luego médicos forenses de la Nación, permitieron confirmar que se trató de una muerte violenta, y que fue producida por asfixia. Además, la investigación estableció que el matrimonio fue asesinado para robarles una importante suma de dinero, aproximadamente cuatro días antes de que fueran encontrados los cuerpos. A casi dos años del hecho fue detenido un hombre que al momento del crimen se encontraba trabajando como pintor en la vivienda, Omar Albornoz, de 41 años, quien desde entonces se encuentra en prisión preventiva.
Si bien siempre se sospechó de la participación de otra persona, hasta el momento ninguna de las pericias realizadas en la investigación que tramita la Unidad de Homicidios permite vincular a un cómplice.
De pintor a ladrón
Casi dos años después del hallazgo de los cuerpos de Rafael y Mónica, la fiscal Gioria solicitó la detención de Albornoz, que fue detenido en agosto de 2020 tras un allanamiento en una vivienda del barrio Santa Rosa de Lima ubicada en la intersección de Lisandro de la Torre y Estrada, en zona oeste. Por el caso, también fue allanado otro domicilio en la ciudad de Santo Tomé (Hipólito Irigoyen al 2300) donde reside un familiar del hombre implicado en el crimen.
Al momento de realizar la imputación, Gioria sostuvo que Albornoz se apoderó apoderado ilegítimamente de dinero en efectivo y de la Renault Duster del matrimonio tras ocasionar la muerte de Espino y Rampazzo. En esa línea, Gioria repasó que el luctuoso episodio ocurrió entre el mediodía del sábado 20 de octubre de 2018 y las primeras horas del día siguiente.
Una vez dentro de la propiedad, posiblemente con la colaboración de otra persona -circunstancia que aún no pudo comprobarse-, provocó la muerte de los dueños de casa mediante un mecanismo de "asfixia" para así lograr apoderarse de una suma dinero en dólares que no pudo ser establecida de cuanto era. Seguidamente, huyeron de la vivienda y se llevaron el vehículo familiar, el cual fue encontrado durante la noche del 25 octubre en el barrio Santa Rosa de Lima.
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"Tenemos probado que él (por el imputado) realizaba tareas de mantenimiento en el domicilio familiar", destacó la fiscal Gioria al culminar la audiencia. Tal afirmación es en razón de que desde la Fiscalía y querella creen que el acusado se valió de esa confianza para poder ingresar al domicilio y así no forzar ninguna puerta o abertura.
La funcionaria judicial se refirió además a la demora en el caso para dar con uno de los sospechosos: "Hasta que no tuvimos la certeza del informe final de autopsia que nos hablaba de una causa de muerte violenta, recién ahí estuvimos en condiciones de atribuir técnicamente un homicidio", explicó.
La funcionaria judicial admitió que la pericia al celular de Albornoz fue clave para poder detenerlo y reavivar la investigación. "Este peritaje fue gestionado ante la Dirección de Asistencia Judicial para Delitos Complejos en Buenos Aires", explicó. Según Gioria, el sistema utilizado permite "localizar geográficamente y gráficamente en un plano a la persona y su aparato telefónico".
"Cuando recibe una llamado, el impacto en la antena lo ubica en determinado lugar y se dibuja un gráfico que reduce muchísimo la cuestión física de donde el aparato está; permite tener una idea más precisa donde la persona usuaria del aparato estaba", indicó. "Con eso pudimos determinar que el imputado estaba en la zona gráfica de adyacencias del domicilio del matrimonio en el horario que nosotros estimamos que se produjo el hecho: en horas de la tarde del día sábado 20 de octubre de 2018", completó.
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