La Fiscalía de Santa Fe inició en 2020 una investigación para intentar desentrañar el robo de cables y diferentes elementos de cobre, como placas de edificios, de plazas y del cementerio municipal. La causa fue asignada a la fiscal Clelia Trossero, quien desde entonces dispuso la realización de unos 40 allanamientos en la región en los que se pudieron recuperar más de 10 toneladas de los elementos robados.
Trossero brindó una entrevista con Luis Mino por Ahora Vengo donde informó algunas precisiones de la investigación, luego de que en las últimas horas se concretara la devolución de los elementos secuestrados a las diferentes empresas y entidades.
Desalentar el mercado ilegal
Trossero sostuvo en la entrevista que desde el inicio de la investigación se han desarrollado unos 40 allanamientos en diferentes localidades de Santa Fe. Hasta el momento los operativos se han concretado en los lugares donde los elementos de cobre eran revendidos, es decir en diferentes talleres y galpones que recibían el material robado para revenderlo.
La fiscal sostuvo que la Empresa Provincial de Energía (EPE) ofreció un depósito para que puedan acumularse todos los elementos que iban siendo recuperados en los diferentes allanamientos; hasta que en la jornada del miércoles fueron devueltas a las diferentes empresas y entidades. En cuanto a los cables recuperados, la fiscal sostuvo que no sirven para su uso original, es decir que no pueden ser reutilizados para tendidos eléctricos, y estima que hasta el momento se han recuperado más de 10.000 kilos de cables.
“Uno recorre la ciudad y ve que hay muchos lugares de compraventa de estos metales. Hay gente que lo hace de manera legal y otros que utilizan el delito para obtener estos metales y venderlos”, sostuvo Trossero y agregó que están alentando desalentar la compra de estos elemento que son de origen delictivo”.
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En relación a los cables recuperados que tienen la marca de la EPE, principal empresa afectada con el robo de cables, la fiscal explicó que “la EPE no vende sus propios cables, por lo cual no hay dudas que son de origen ilícito”. “Hoy estamos identificando a quienes compran los cables robados, pero nos falta determinar quiénes son los que los roban y a quiénes se los venden los dueños de las chatarrerías”, sostuvo Trossero.
En este sentido, agregó que “muchas veces son personas que hacen estos robos de manera aislada, tipo al menudeo, y habrá otros que lo hagan a mayor escala, esas son cosas que vamos investigando a medida que vamos teniendo elementos”.
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