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Policiales Matías Gazzani | Carlos Paz | Rosario

Matías Gazzani: las recompensas no tientan a sus posibles delatores y continúa prófugo

Lo fueron a buscar a dos barrios cerrados en Carlos Paz y Tanti, pero no lo encontraron. Los investigadores señalaron que no les llega información sobre su paradero, a pesar de que el Estado nacional y provincial ofrecen 70 millones de pesos.

Las lealtades se rompen cuando hay plata de por medio en un mundo precario y rústico como es el crimen organizado de Rosario. Pero las reglas siempre tienen excepciones, como es el caso de Matías Gazzani, uno de los prófugos más buscados y por quien se ofrece el mayor monto.

La provincia puso sobre la mesa 60 millones de pesos para quien filtre información fidedigna de este supuesto criminal y mientras que el Ministerio de Seguridad Nacional hizo lo propio con 10 millones. El problema es que a diferencia de otros casos nadie quiere delatar a Gazzani. “Esperábamos que nos llegaran datos, pero hay mucho miedo en torno a este narco”, indicó a AIRE un investigador.

Hace un mes, agentes de la Unidad Especial de Inteligencia y de la Policía Federal se trasladaron a Córdoba en busca de Gazzani. Realizaron varios allanamientos en barrios cerrados en las afueras de Villa Carlos Paz y Tanti, pero no pudieron dar con el prófugo, según contaron fuentes de la investigación. Por los indicios creen que este hombre estuvo hace un tiempo en esa zona, pero evidentemente cambia de lugar de escondite.

Gazzani

Gazzani es uno de los narcos con mayor expansión actualmente en Rosario, y está prófugo desde hace más de un año, cuando su nombre comenzó a sonar detrás de un entretejido de hechos sangrientos, como los crímenes de Andrés Bracamonte y Ricardo Attardo, jefes de la barra de Rosario Central.

Se lo vincula a la banda de Los Menores, que hoy tiene la hegemonía del núcleo duro de la hinchada canalla. “Se mueve en un Mercedes Benz por Buenos Aires y Rosario y nadie lo puede detener”, reveló antes de ser acribillado el 9 de noviembre pasado el líder de la barra canalla, que sugirió que Gazzani contaba con “protección” para mantenerse prófugo tanto tiempo.

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La interpretación que hacen en el Ministerio de Seguridad Nacional es que Gazzani es el referente de una especie de cooperativa narco, que está en plena expansión en Rosario y la región, luego de que los líderes de los principales grupos criminales fueran encarcelados y se encuentren bajo un régimen de aislamiento en las cárceles federales.

Lo que buscan evitar es que este narcotraficante, que tiene pedido de captura de Procunar y de la justicia provincial, siga en un proceso de expansión, con nuevos negocios vinculados a la droga, y el problema de la violencia en Rosario vuelva a generar problemas serios, después de la caída de los homicidios que comenzó el año pasado, cuando los asesinatos bajaron un 65 por ciento con respecto a 2023.

El caso que hizo visible el nombre de Matías Gazzani

El primero que hizo visible a nivel público el nombre de Gazzani fue, presuntamente, su víctima: Andrés Bracamonte, en una entrevista con AIRE en octubre pasado, unos días antes de que fuera acribillado en las inmediaciones de la cancha de Rosario Central.

Hinchada de Rosario Central Pillín Bracamonte

Luego, en enero, el núcleo duro de la hinchada canalla se reacomodó y un hombre cercano a la banda Los Menores, como Lautaro “Laucha” Ghiselli, pasó a ocupar la principal referencia de la barra. En la ceremonia de quema de las banderas, que se hizo con una enorme choripaneada, estuvo presente Santino Alvarado, el hijo de Esteban Lindor, el principal narco de Rosario, que está preso actualmente en el penal de Ezeiza. Santino se mueve entre Rosario y Marbella, España. Ghiselli fue detenido el 14 de agosto pasado en el barrio de Pichincha.

Gazzani, ahora cercano a Alvarado, tiene sus orígenes en la banda contraria, como es Los Monos, que durante los últimos meses perdió influencia en la arquitectura criminal de la ciudad, sobre todo después de que murieron varias personas ligadas a Ariel “Guille” Cantero, entre ellos, Gustavo Fernández, primo hermano del jefe de Los Monos, que fue asesinado en marzo pasado por un sicario, identificado como el hijo de Claudio “Morocho” Mansilla, quien pretendía fugarse con Alvarado en un helicóptero de la cárcel de Ezeiza en marzo de 2023.

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Dos meses antes fue ejecutado Mario Alberto Fernández, de 42 años, conocido como “Marito Pino”, uno de los “históricos” del clan Cantero. En octubre del año pasado, fue “eliminado” otro personaje cercano al líder de Los Monos, Samuel Medina, yerno de Guille Cantero, que fue homenajeado en la cancha de Rosario Central.

El crimen más reciente fue el domingo pasado, cuando mataron desde una moto a Brian Figueroa, un referente de Los Monos en la barra de Newell’s. Este martes fue atacado a balazos en Rueda al 1800, en la puerta de su casa, Juan Domingo Ramírez, un sicario y narco histórico de la banda de Los Monos, que fue detenido en 2014 y protagonizó luego una fuga escandalosa de la Jefatura de Policía de Rosario. Ramírez fue condenado en 2022 a cuatro años de prisión por narcotráfico y este año le revocaron la prisión domiciliaria por un caso de violencia familiar.

Cuando la muerte reacomoda el negocio narco

En Rosario la muerte “reacomoda” el negocio narco, como ocurre desde hace por lo menos una década y media, cuando a partir del crimen de Claudio “Pájaro” Cantero, el 26 de mayo de 2013, la ciudad empezó a vibrar bajo la conmoción de las venganzas narco que se transformaron en una parte fundamental del negocio ilícito, a diferencia de otros lugares, donde los traficantes buscan tener un perfil más bajo y evitar quedar al descubierto con hechos sangrientos.

La aparición de Gazzani dentro del esquema narco rosarino aporta, según describieron fuentes judiciales y del gobierno, algo distinto, por lo menos al modelo de negocios de distribución de drogas al menudeo que gestaron Los Monos hace dos décadas. Lo que observan es que Gazzani coordina una especie de cooperativa narco, en la que confluyen varios grupos, como Alvarado, Mansilla y Francisco Riquelme, entre otros.

Esta “cooperativa” es la que, según la mirada de los investigadores, comenzó a mover grandes cantidades de cocaína que exceden el abastecimiento de la venta de drogas de la región. La expansión es hacia el conurbano bonaerense y otras provincias, como Córdoba, donde Alvarado tiene una terminal desde hace años, y algunos piensan que hacia el exterior, a través de socios instalados en la hidrovía.

Uno de los eslabones cercanos a Gazzani es Lisandro Contreras, que fue detenido en diciembre pasado en el country San Sebastián, en Tigre, provincia de Buenos Aires, donde se movía con cierta facilidad. Incluso, había pagado seis meses por adelantado el alquiler de su casa, donde vivía con su pareja, y donde fue atrapado por efectivos de la Policía Federal.

En diálogo con AIRE antes de ser atrapado, Contreras explicó que tanto Gazzani como él no pertenecían a la banda Los Menores, sino que usaban sus “servicios” de manera tercerizada. Esa hipótesis también tienen los investigadores.

En la imputación que llevó adelante la fiscal Georgina Pairola, tras la detención de “Licha” o “Límón”, como también lo llaman a este narco, se apuntó a la complicidad de un policía con esta organización. En marzo pasado, se entregó en la sede de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) Jonatan Garraza, de 36 años. Pairola reveló en la audiencia fotos que se obtuvieron del teléfono de Contreras en la que se veía a Matías Gazzani, al policía y a Licha en una playa solitaria durante el invierno en Villa Gessel.

Crimen Pillín Bracamonte - Instituto Medicina Legal Rosario Policía 5.jpg
El temor latente es que el escenario criminal de Rosario vuelva a reproducir un escenario de violencia donde los sonidos de los disparos enciendan el pánico.

El temor latente es que el escenario criminal de Rosario vuelva a reproducir un escenario de violencia donde los sonidos de los disparos enciendan el pánico.

El temor latente es que el escenario criminal de Rosario, que comenzó a cambiar, vuelva a reproducir un escenario de violencia donde los sonidos de los disparos enciendan el pánico y se conviertan en un ritual natural. No hay un crecimiento desmesurado de crímenes, pero el negocio del tráfico de drogas creció bajo otra modalidad. En el primer semestre de 2025, el departamento Rosario registró 68 homicidios, 10 más que en el mismo período de 2024, cuando hubo una baja pronunciada del 65 por ciento con respecto a 2023. Lo que se ve, según apuntan fiscales que investigan los asesinatos, son “crímenes selectivos”, como, por ejemplo, contra Los Monos.

Algo que encendió la preocupación durante las últimas semanas, y que contribuyó para que se pidiera la aplicación de la ley antimafia, fue el hallazgo de un arsenal en la casa de uno de los familias de Francisco Riquelme. El 12 de junio pasado la Policía de Seguridad Aeroportuaria secuestraron un tipo de armamento que no es común ver en manos de los grupos criminales locales. Entre las armas incautadas había tres fusiles Colt M4, una carabina que usa una munición calibre 5,56 mm, que no es muy fácil de conseguir en Argentina. Este tipo de fusil, que es un derivado del AR-15, es fabricado por la empresa Colt de Estados Unidos, y es el arma principal de infantería del ejército norteamericano, y también lo usan fuerzas policiales de elite, como SWAT.

Esos “fusiles de asalto” no se usaron en Rosario, donde en ningún crimen ni ataque se registró ese tipo de munición que tiene un poder de fuego importante. Riquelme no es un tirador deportivo ni mucho menos. Adquirió ese armamento –probablemente a través de un vendedor ilegal de armas que lo trajo del exterior- porque piensa usarlo en algún momento. Este joven que fue detenido en 2020, después de librar una batalla sangrienta en la zona oeste de Rosario contra otra franquicia, en este caso de Los Monos, que gerenciaba Matías “Pino” César. Fue detenido ese año por intentar matar a Mariana Ortigala que saltó de integrar la banda de Alvarado a tener protección de Guille Cantero. Ortigala fue detenida luego por extorsionar y quedarse con inmuebles en nombre de Los Monos.