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Policiales Ciudad de Santa Fe | Barrio 7 Jefes |

La víctima del secuestro extorsivo en barrio 7 Jefes dijo: "Fueron tres horas que no se las deseo nadie"

Gastón Cabrera habló en exclusiva con AIRE y contó lo que fue aquella fatídica jornada del 22 de febrero de este año en que fue secuestrado por tres hombres en la puerta de su casa. Por el caso, ya fueron detenidos cuatro hombres, de los cuales dos se encuentran a la espera del juicio en el Tribunal Oral Federal.

Gastón Cabrera, la víctima del secuestro extorsivo en barrio 7 Jefes, ocurrido en febrero de este año, habló por primera vez en exclusiva con AIRE sobre lo que fue el inusual suceso que mantuvo en vilo a su familia durante más de tres horas y que culminó con el hombre liberado y abandonado en calle Naciones Unidades, frente a Villa Oculta.

Por el caso recientemente fueron detenidos dos hombres identificados como Eugenio Cáceres y Facundo Paredes quienes, según reveló la investigación, fueron los que abordaron a la víctima cuando se encontraba estacionado con su auto, un Peugeot 308 negro, en Maipú y Laprida, en la puerta de su casa.

Además, se encuentran procesados y a la espera del juicio el cobrador del rescate, Hugo Edgardo Soto y el sindicado “cerebro” de la banda, Rodolfo Ariel Quiroga, quien paradójicamente era vecino del padre de la víctima en barrio Candioti Sur.

A ocho meses de aquella secuencia, Gastón rompió el silencio y recordó lo que fue el secuestro que duró más de tres horas y media en el cual estuvo en juego su vida. “Todavía no lo puedo creer, no te lo esperás”, comentó a AIRE.

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—¿Cómo arrancó ese día?

—Mi rutina diaria. Me levanto, desayuno y siempre me voy al auto para esperar a mi mujer y a mi nena. Yo estaba con la radio prendida, como todos los días. Era verano, así que yo estaba con el aire encendido mirando el celular y me llamó la atención que cruzaron tres personas por adelante mío encapuchados, en pleno febrero, con barbijo puesto.

Me llamó la atención, pero pensé que capaz eran albañiles. Seguí mirando el celular y cuando me quiero dar cuenta tenía a las tres personas apuntándome con el arma. Me abren la puerta y ahí entendí que me estaban robando por lo que atiné a darle todas las pertenencias. Pero no, me dijeron que pasara para atrás. No entendía nada.

Me dijeron “esto es un secuestro, te vas para atrás y te callas la boca”. Ahí arrancó toda la odisea de pasear por todos lados. Me tuvieron casi tres horas y media por la zona de villas. A los 15 minutos me ataron las manos y me pusieron cintas en las orejas, ojos y boca y una bolsa en la cabeza. Ahí me desesperé.

—Cuando lo pasaron a la parte de atrás ¿tuvo noción de por dónde lo llevaban?

—Tuve los primeros diez minutos, cuando agarraron por calle Maipú, doblaron por Vélez Sarfield y después yo vi que se metieron para la villa, a mano izquierda. Después perdí noción porque a mí me llevaban hacia abajo.

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"Pasé por todos los estados emocionales, inclusive me desmayé", dijo Cabrera. 

"Pasé por todos los estados emocionales, inclusive me desmayé", dijo Cabrera.

—¿Qué le decían los secuestradores?

—No hablaban mucho. Lo único que decían era que me quede tranquilo y que si mi mujer cooperaba todo iba a salir bien. De lo contrario iba a ser boleta. Fueron tres horas y media que no se las deseo a nadie.

—¿Los secuestradores le mostraron un arma?

—Las armas las vi apenas yo estaba sentado. Dentro de todo el tiempo que yo estuve ahí retenido yo escuchaba y sentía el olor a alcohol porque limpiaban todo el auto para no dejar huellas.

—En la investigación se secuestraron varios guantes de latex ¿los vio?

—Sí, los vi en un principio. Escuché cuando se los colocaban que fue durante los primeros diez minutos.

—¿Qué pasaba por su cabeza en esas más de tres horas?

—Pasé por todos los estados emocionales, inclusive me desmayé. No se te pasa más el tiempo. Imaginate que te roban en 30 segundos y te pegas un susto, pensá lo que es tres horas y media con tres vagos, arriba de un auto, amenazándote en todo momento, re mil drogados.

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Peritos de la AIC cuando revisaron el auto en el que fue secuestrado Cabrera.

Peritos de la AIC cuando revisaron el auto en el que fue secuestrado Cabrera.

—¿Cómo fue el momento en que lo liberaron?

—En un momento escuché que dijeron entre ellos tres “ahí nos pasan a buscar”. “Gastón bajate”, me dijeron y yo a todo eso estaba atado. Pero después cambió de opinión y me ordenó que me quede adentro. No entendía nada. Ahí lo único que sentí fue que se abrieron las tres puertas, se bajaron y esperé un ratito, ya que me habían dicho “no te muevas, porque te vamos a estar vigilando”.

Estuve un minuto y ahí me pude liberar, cortar la cinta de los ojos. Yo no sabía dónde estaba. Cuando me saqué la cinta no tenía ni idea.

—¿Qué fue lo primero que hizo apenas bajó del auto?

—Miré para todos lados para ver si reconocía el lugar. Se acercó una vecina y después vinieron más, siempre con muy buena onda. Uno de ellos me prestó un celular porque a mí, al principio, me sacaron el celular para sacar todas las llamadas tanto de mi familia. Lo primero que hice fue llamar a mis viejos, a mi mujer y ahí terminó todo.

—¿Cómo fue volver a casa?

—No entendés nada. No quería estar en mi casa y ahora estoy más tranquilo. Me muevo con tranquilidad. No es un hecho que pasa todos los días, me pasó a mí y todavía no entiendo por qué, pero bueno me tocó.

—¿Qué sucedió cuando se enteró que uno de los implicados en el secuestro era conocido suyo?

—Es lo que más me llamó la atención. No entendía nada, porque cuando yo bajo del auto (tras liberarse) vino mi mujer y me dijo que se decía que uno de los implicados era “uno de los del gimnasio” y yo me preguntaba “¿cómo del gimnasio?” y dice mi pareja que él buscó el rescate, batió que el que ideó todo fue uno de los chicos del gym. Después, cuando me informaron de la situación en la Fiscalía, no lo podía creer. Éramos vecinos. No sé que se le cruzó por la cabeza.

—¿Se siente más tranquilo tras la detención de los nuevos implicados?

—Ciento por ciento tranquilo. La verdad que el laburo que hizo el fiscal Walter Rodríguez, junto a su equipo, fue increíble, al igual que la Agencia de Investigación Criminal.