Vanesa “La Curandera” Saravia, la mae umbanda que fue condenada a 10 años de prisión como jefa de una organización narco que tenía base en Santa Fe, sumó en los últimos días una nueva sentencia en su contra: esta vez por haber continuado con el negocio narco desde una cárcel de Rosario en donde estuvo alojada previo a su trasladado al penal de Ezeiza donde actualmente permanece privada de su libertad.
La condena se dio luego de un juicio abreviado que fue cerrado el pasado lunes en el Tribunal Oral Federal, entre la defensa de Saravia, a cargo de Luis Carlos Rittiner y la Fiscalía General, y el cual fue homologado por el juez penal José María Escobar Cello. Dicho acuerdo, estableció una condena de cinco años de prisión efectiva por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
La condena se unificará, además, a la otra que pesa sobre Saravia, de 10 años, por lo que la sentencia quedó unificada en 14 años de cárcel de efectivo cumplimiento. En tanto, el fallo estableció declarar la reincidencia de la mujer de 38 años.
Por la causa y el mismo delito, también aceptó una condena Verónica Celeste Frías, a quien la Gendarmería Nacional le allanó su casa de Alberti al 3900 en donde residía y purgaba una libertad condicional luego de haber sido condenada, en 2019, a cuatro años de prisión por haber traficado 16 kilos de cocaína a bordo de un colectivo en la autopista Rosario-Santa Fe.
Frías, que fue representada por el abogado Raúl Sartori, fue declarada reincidente a raíz de la condena anterior, por lo que la sentencia se unificó y quedó establecida en 8 años de prisión efectiva.
La reciente condena fue a partir de una causa que se instruyó en la Fiscalía Federal N°1 de Santa Fe, a cargo de Gustavo Onel, que mediante escuchas telefónicas detectó cómo Saravia traficó estupefacientes desde la Unidad 5 de Rosario en donde estuvo detenida tras ser apresada en 2019 por dirigir una banda narco que tuvo el dominio de por lo menos 147 kilos de cocaína.
A partir de la investigación se determinó que de la logística también participó Frías, quien si bien estaba con libertad condicional en su casa de Alberti al 3900 siguió al frente de maniobras vinculadas al tráfico de estupefacientes.
Avanzada la pesquisa, los gendarmes de Delitos Complejos allanaron la vivienda de Frías y encontraron 533,8 gramos de cocaína, 22 gramos de marihuana, un kilo de polvo utilizado para el corte del material estupefaciente, 13.690 pesos, una balanza de precisión y un total de 12 celulares, muchos de los cuales fueron remitidos a pericia.
En la causa se estableció además que Frías viajó hasta Rosario, en reiteradas oportunidades para visitar a Saravia en la prisión, para así –indicaron en su momento los investigadores al fiscal– coordinar el comercio de estupefacientes. De hecho, en la celda que supo ocupar, los investigadores le secuestraron un teléfono celular a la mae umbanda con el cual se comunicaba con el exterior.
Esa utilización del teléfono hizo que el juez federal, Reinaldo Rodríguez, dicte un fallo –requerido por el fiscal Onel– que ordenó a las autoridades del Servicio Penitenciario de Santa Fe a reforzar todos los controles para que Saravia no use ningún celular dentro de algún establecimiento carcelario.
Sin embargo, meses después de esa resolución, dictada en febrero de este año, se dispuso el traslado de Saravia al Complejo Penitenciario de Ezeiza en donde fue alojada por ser una presa de alto perfil en Santa Fe.
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