La baja de los índices nacionales de seguridad y la sensación de que el problema se agudiza
La tasa de homicidios en el país bajó a 3,7 cada 100.000 habitantes. Después de El Salvador, Argentina es el país donde hay menor cantidad de crímenes. Los números chocan con el termómetro de la gente. Una encuesta señala que el 66% de los habitantes cree que el crecimiento del delito es su principal preocupación.
Según el Gobierno nacional, la tasa de asesinatos en 2025 fue del 3,7 cada 100.000 habitantes, mientras que en 2023 ese registro era de 4,4.
La difusión de la primera encuesta del año coincidió por azar con la presentación de las estadísticas nacionales de seguridad. Los números plantean dos escenarios disímiles. Por un lado, el sondeo realizado por la empresa D'Alessio IROL y Berensztein señala que la principal preocupación de los argentinos es la inseguridad.
El 66% de los consultados –sobre una base de 1.000 encuestados de manera digital– respondió que el problema más grave de la argentina es el crecimiento del delito. Esta tendencia a nivel nacional viene siendo registrada por decenas de estudios de opinión desde el año pasado.
La contracara de este escenario son los datos que presentó el Ministerio de Seguridad de la Nación, que reveló que la tasa de homicidios está en uno de los niveles más bajos de los últimos años. Según detalló la ministra Alejandra Monteoliva, quien sucedió en el cargo desde diciembre a Patricia Bullrich, la tasa de asesinatos en 2025 fue del 3,7 cada 100.000 habitantes. De acuerdo a la información oficial, en 2023 ese registro era de 4,4.
Escenarios disímiles
Si las encuestas aportan una visión de lo que piensa la sociedad, aunque durante los últimos años los estudios de opinión fallan de forma casi permanente en los pronósticos electorales, aparece en escena un cortocircuito entre el problema que vislumbra la gente y lo que indican las estadísticas oficiales.
El peligro que aparece en el horizonte es que se repita lo que ocurrió durante el kirchnerismo, cuando en 2006 el entonces ministro de Justicia Aníbal Fernández opinó que las estadísticas delictivas en el país bajaban y que “la inseguridad era una sensación”.
El kirchnerismo había pretendido instalar que los problemas de seguridad que enfrentaba el país eran una construcción mediática. Esa frase fue un karma para ese sector político y se transformó en un bumerang. Cada vez que ocurría un hecho violento, sobre todo en el conurbano bonaerense, se recordaba esa frase de la sensación de inseguridad.
Algo parecido ocurrió con el narcotráfico en Santa Fe durante las dos primeras gestiones del socialismo, cuando en medio de la crisis de violencia tanto Hermes Binner como Antonio Bonfatti machacaban que el narcotráfico era un tema federal. Esa postura quedó superada durante el mandato de Miguel Lifschitz que entendió que esa estrategia discursiva no alcanzaba.
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Otro rubro delictivo que bajó, de acuerdo a los datos nacionales, son los robos.
El riesgo del gobierno nacional actual es esquivar el problema y recostarse en estadísticas que están alejadas del termómetro de la sociedad, en territorios como el conurbano bonaerense donde cada vez están más espesos.
Los datos de seguridad del Gobierno nacional
Monteoliva destacó, además, que la Argentina mantiene, por segundo año consecutivo, la tasa de homicidios más baja de la región, de acuerdo con las estadísticas oficiales comparadas con los datos registrados en los países limítrofes y en América latina.
Los datos argentinos solo estarían por detrás de la tasa alcanzada por El Salvador bajo la presidencia de Nayib Bukele, ya que ese país pasó en diez años de 106 casos cada 100.000 habitantes a un índice casi europeo de 1,3 en 2025.
Los vecinos de nuestras fronteras tienen tasas de homicidios bastante más elevadas. Chile registró en 2024 6 asesinatos cada 100.000 habitantes, mientras que Paraguay ese año marcó 7,5, Uruguay trepó a 10,7 y Brasil superó 18. Estados Unidos, por su parte, tiene una tasa anual de 6,8, según la estadística de 2023 del National Center for Health.
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El plan Bandera fue implementado desde diciembre de 2023, pero se reforzó con mayor cantidad de efectivos y de patrullajes en marzo de 2024.
“Si comparamos la cantidad de vidas desde 2023 a la fecha son 392 vidas, homicidios que no ocurrieron. Es fundamental el dato porque cada vida cuenta”, apuntó Monteoliva durante una conferencia de prensa. Desde la cartera de Seguridad, remarcaron además que la disminución representa una baja interanual del 5,6% y una reducción acumulada del 17 % en dos años, que en términos absolutos significa una diferencia de más de 300 muertes menos dado que en 2023 hubo 2047 casos, mientras que en 2025 se registraron 1705. Además, destacaron que la estadística alcanza su valor más bajo en la historia por segundo año consecutivo desde comienzo del 2000.
Otro rubro delictivo que bajó, de acuerdo a los datos nacionales, son los robos. En el informe que difundió el Ministerio de Seguridad Nacional figura que la tasa de robos bajó desde 1007 a 798. La interpretación que hizo Monteoliva es que el descenso llegó a los niveles de la pandemia, cuando en 2020 ese registro fue de 750.
En el reporte que elaboró la cartera de Seguridad Nacional se puso el foco en Rosario, donde el llamado plan Bandera está vigente desde diciembre de 2023. Sin dar detalles, la filmina que presentó Monteoliva junto a parte del gabinete del Ministerio señaló que en las zonas donde patrullan los efectivos federales los crímenes bajaron un 21 por ciento. No se dieron precisiones sobre cuántos asesinatos se cometieron en esos territorios. El secretario de Seguridad provincial, Omar Pereyra, sostuvo a AIRE que “las tareas de control del delito y los patrullajes de los agentes federales siguen en seis zonas de Rosario, donde también operan afectivos de la Policía provincial”.
Los datos difundidos por el Ministerio de Seguridad Nacional están alineados con los que elabora el gobierno santafesino, a través del Observatorio de Seguridad Pública. En el último dossier publicado esta semana se detalla que en Rosario se produjeron 115 homicidios durante 2025. Hubo un repunte con respecto a 2024, cuando la caída fue abrupta. En el gobierno santafesino prefieren contrastar esas estadísticas con las de 2023. Ese año se cometieron 260 crímenes y al año siguiente cayeron a 90, un 65 por ciento menos.
La situación en Rosario
El plan Bandera fue implementado desde diciembre de 2023, pero se reforzó con mayor cantidad de efectivos y de patrullajes en marzo de 2024, cuando se produjeron cuatro asesinatos de trabajadores elegidos al azar que provocaron una fuerte conmoción, que llegó a paralizar la ciudad durante una semana.
Esa crisis actuó como un punto de inflexión en Rosario, porque demostró que la planificación de los asesinatos por parte de una especie de “cooperativa” de bandas narco era un desafío al control del Estado. Desde ese momento, las desconfianzas mutuas entre los gobiernos nacional y provincial quedaron absorbidas por la necesidad de restablecer la “normalidad” del funcionamiento de una ciudad. El comité de crisis que se había creado no existe más, pero se mantienen reuniones los lunes y jueves entre jefes de fuerzas federales y provinciales.
En un plano más general, Rosario volvió a tener índices de homicidios tolerables, aunque siguen siendo altos. La ciudad tiene hoy una tasa de asesinatos que es casi el triple que la media nacional, pero antes, entre 2012 y 2023, era cinco veces más alta.