Un empleado policial de 30 años es juzgado por graves delitos contra la integridad sexual de su sobrina, una adolescente que al momento de los hechos tenía 14 años. Oscar Horacio Meynet fue acusado por la fiscal Rosana Marcolín como autor de los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por causar grave daño en la salud de la víctima, amenazas coactivas, grooming (o acoso cibernético) y alteración de documento público, y junto al fiscal Manuel Cecchini adelantaron un pedido de pena de 20 años de prisión.
El juicio oral y público a Meynet comenzó este lunes en la sala 1 del subsuelo de los tribunales santafesinos, ante los jueces Pablo Busaniche, Rosana Carrara y Gustavo Urdiales. El acusado cuenta con la asistencia de la defensora pública Betina Dongo, quien solicitó la absolución de culpa y cargo de Meynet.
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Un plan con un objetivo claro
En su alegato de apertura, la fiscal Marcolín explicó que el caso no se limita al hecho del abuso, sino que hay un “contexto delictivo” generado por el acusado, al que calificó como "un plan con un objetivo: abusar de su sobrina”.
La fiscal precisó que en noviembre de 2016, Meynet estableció contacto a través de facebook con la menor, y que algunos meses después, en marzo de 2017, la comunicación siguió a través de whatsapp. Pero el acercamiento con la víctima comenzó mucho antes, cuando la niña tenía ocho años y el acusado se puso en pareja con la tía. Marcolín detalló que Meynet aprovechaba encuentros familiares para acercarse a la menor “libidinosamente”.
“El contacto por mensajes es permanente e implacable: la manipula, la convence, le ofrece regalos. No cesa en la persecución de su objetivo, que son las relaciones sexuales con su sobrina”, sostuvo la fiscal.
El 12 de abril de 2017, vestido con su uniforme de policía y en un auto que le prestó un amigo, pasó a buscar a la menor para llevarla a Helvecia. “No me vas a decir que no, no vas a hacer como siempre que después me decís que no”, le advirtió. Finalmente, en un motel cercano a la localidad “concretó el acto de manera violenta, ocasionando graves lesiones, y la amenazó para que no hable”, detalló Marcolín. Tras esto, Meynet le dio 100 pesos para que se vuelva en colectivo y la llevó hasta la terminal de ómnibus.
Sin saber qué hacer, en medio de una crisis de nervios y sin controlar las lágrimas, la menor se quedó sentada en la plaza donde se encontró con dos amigos. No les contó lo ocurrido. Después fue a la casa de una amiga. Tampoco dijo nada. Cuando finalmente se contactó con su familia, la llevaron al Samco de San Javier donde constataron las lesiones y debió permanecer internada seis días. Allí dijo que desconocía la identidad de su agresor.
“El contacto por mensajes es permanente e implacable: la manipula, la convence, le ofrece regalos. No cesa en la persecución de su objetivo, que son las relaciones sexuales con su sobrina”, sostuvo la fiscal.
La mamá de la joven aportó a la Fiscalía el perfil de facebook y el teléfono celular, y al realizarse los peritajes correspondientes se pudo identificar a Meynet como el autor de los ataques. El hombre fue detenido e imputado, pero recuperó la libertad en la audiencia de prisión preventiva, donde negó su participación.
El 12 de abril de 2018, cuando se cumplía un año del abuso, la menor declaró en Cámara Gesell, relató lo ocurrido ese día y cómo era su relación con su tío. Además, se realizó un análisis de ADN que dio resultado positivo y Meynet quedó en prisión preventiva.
En esa audiencia, el imputado dijo que el encuentro sexual con su sobrina adolescente había sido consentido: “Después de ese acto nunca más se contactó con ella. La dejó sola para que se vuelva a la casa”, remarcó la fiscal para echar por tierra esta posibilidad.
Finalmente, Marcolín sostuvo que el libro de guardias de la comisaría de Helvecia, donde Meynet prestaba servicio, estaba adulterado en el día del hecho, corregido con liquid paper en el horario de un adicional de servicio del Banco de Santa Fe, donde figuraba su nombre y no el del empleado policial que efectivamente cumplió con esa tarea.
Por último, la fiscal repasó los profundos padecimientos que la menor enfrenta desde el momento de los hechos y solicitó que Meynet sea condenado a 20 años de prisión.
Consentido
A su turno, la defensora Dongo precisó que hay hechos que no serán controvertidos, como la relación sexual. Sin embargo sostuvo que se trató de un encuentro consensuado y que no hubo violación.
El delito de grooming también fue rechazado por la defensora y considera que fueron actos preparatorios para el encuentro de una relación consentida entre ambos.
Por último, Dongo aclaró que en el año que Meynet estuvo libre, entre la imputación y la imposición de la prisión preventiva, siempre cumplió con las medidas dispuestas por el juez y no volvió a tomar contacto con su sobrina.
“Ya me quedé callada mucho tiempo”
Antes de comenzar con la ronda de testimonios se proyectó la entrevista a la menor realizada en Cámara Gesell, donde pudo relatar no sólo lo ocurrido el día del abuso sexual, sino que precisó la situación comenzó ocho años antes, cuando su tía se puso en pareja con Meynet.
La joven relató situaciones de encuentros familiares donde el hombre se le acercaba e intentaba tocarla, y que ella evitaba asistir a la casa de allegados si sabía que él iba a estar. También expresó que recién después de dos meses del hecho pudo contar que fue su tío, cuando la situación se conoció al detectarse los mensajes en su celular y su cuenta de facebook.
En relación al día del hecho, la adolescente admitió que pensó que iba a poder controlar lo que pase, “además es mi tío, ¿qué me va a hacer mi tío?”. En la entrevista, que se prolongó durante una hora, la joven hizo alusión al inicio de su relación con su tío y sobre lo ocurrido con otro familiar, y se lamentó: “ocho años me quedé callada”. Por último, explicó cómo el ataque perpetrado por su tío le había ocasionado graves consecuencias en su vida y su bienestar.
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Agenda
Se espera que aproximadamente declaren 30 testigos a lo largo del debate que comenzó esta mañana. Las declaraciones testimoniales continuarán el martes desde las 8:30 y hasta las 19:00.
Los alegatos de clausura fueron programados para el miércoles a las 10:00, mientras que la lectura de la sentencia está prevista para el viernes a las 11:00.
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