Las primeras jornadas del juicio oral y público que se desarrolla en Rosario a Esteban Alvarado contó con la declaración de testigos que aportaron información sobre el accionar de la banda narcocriminal. Hasta el momento, se destacan las declaraciones de un exintegrante de la banda y su hermana, y de un coimputado arrepentido que fue asesinado en 2021.
Alvarado es juzgado por ser líder de una asociación ilícita que operó en Rosario hasta por lo menos 2019. Los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra lo acusan comandar un asociación ilícita, instigar el crimen de un prestamista, organizar atentados contra edificios de la Justicia provincial, como también desplegar maniobras de lavado de dinero.
Además de Alvarado, en el banquillo de los acusados están Mauricio Laferrara, Matías Ávila y Germán Fernández, todos apuntados como la parte pesada de la organización y quienes se le atribuye haber sido partícipes primarios del homicidio del prestamista Lucio Maldonado, quien fue asesinado en 2018 y cuyo cuerpo apareció en cercanías al casino City Center, junto con un cartel que decía “Con la mafia no se jode”.
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Qué dijeron los testigos claves en el juicio a Alvarado
Los primeros testigos coincidieron en que fue Alvarado quien ordenó el asesinato del capo narco Luis “Gringo” Medina, y además uno de ellos aportó una lista de 40 personas que el acusado habría confeccionado para asesinarlas.
Rodrigo Ortigala, exintegrante de la banda de Alvarado, y que declaró como anticipo jurisdiccional de prueba, relató que conoció al acusado en 2005 en un taller mecánico: “el muchacho del taller me dijo: «Tratá de no tener trato. Las personas que están con él terminan muertas o presas»”. El vínculo se forjó a través de Carlos Argüelles, quien cumplía salidas transitorias: “Esteban lo buscaba y salían a levantar autos. Así fue la forma en que los conocí a ellos”, afirmó Ortigala.
Ortigala y Alvarado se enemistaron por una infidelidad con la esposa del acusado: “estuvimos saliendo. Eso fue en noviembre de 2011. Y fue hasta que se armó el 9 o 10 de febrero de 2012”. Alvarado lo pasó a buscar y frenaron a la vera de la ruta 9 camino a Funes: “Él sacó una pistola y me dice «vos sabés cómo son estas cosas». Ahí lo empujo, nos agarramos sobre un camino de ripio y él empieza a disparar en medio del forcejeo. Había sangre por todos lados. Se dispararon tres o cuatro tiros”.
Luego, comentó que fue a su casa y posteriormente a la comisaría, donde entregó el arma y dijo que había sufrido un robo. “Esteban había llamado a mi cuñado Sebastián Felipe y le había dicho que no dijera nada porque íbamos a morir todos. Tuvimos que poner plata para irnos de la comisaría. No volví a mi casa porque Esteban seguía amenazando y mandó a Darío Fernández, El Oreja, que tenía 16 o 17 años y era su sicario. Después lo mataron”, sostuvo.
Luego, Ortigala se refirió a cómo Alvarado intentó incriminarlo en el ataque a una empleada judicial: “Armaron un auto igual al mío, lo hizo Argüelles. Lo sé porque él después me lo confesó porque estaba arrepentido. Me dijo que había sido el encargado (de pintar de gris plata un Volkswagen Up blanco para hacer parecer que era Ortigala el autor de la balacera a la empleada judicial Marina Marsili). Que querían comprar un Up gris; que se encargó de cambiar los paragolpes y lo pintaron de gris plata. Y armaron todo un sistema de cámara para que se vea el auto y que quedara que era yo quien lo manejaba”, amplió.
Luego se exhibió el video de la declaración brindada como anticipo jurisdiccional de prueba Carlos Argüelles, coimputado que declaró como arrepentido y fue asesinado el año pasado. “Él quería hacer el plan «Papelitos en el aire» durante la gestión de Pullaro, al que nunca dejó de nombrar. Quería, con la avioneta, tirar en pleno partido en la cancha de Rosario Central 100, 200, 300 kilos de marihuana envuelta con el nombre de Pullaro para que lo echen. Esto lo digo bajo juramento. Sé que me puede traer muchas consecuencias, pero entre tantos muertos, que muera uno más. Ya fue. Si va a hacer la diferencia asumo el riesgo”, sostuvo en agosto de 2020.
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Argüelles agregó que Alvarado “le quería secuestrar el hijo a Pullaro. Se había enterado en qué club iban a hacer sus actividades. Iba a intentar hacerle llegar una nota para amenazarlo de que le iba a secuestrar el hijo si no dejaba de hablar de él e investigarlo. Puede ser anecdótico porque es mi palabra contra la de él, pero es la pura verdad”.
Argüelles era amigo de Rodrigo Ortigala y su hermana Mariana, también testigo. Alvarado se enteró de que los hermanos Ortigala se había acercado a la Fiscalia para dar información: “Me dice que necesita un favor mío. Me puso en una encrucijada porque soy amigo de Rodrigo y Mariana Ortigala (hermanos). Quedé en un fuego cruzado. Le pregunté qué necesitaba y me dijo que me contacte con Rodrigo y que vea en qué auto anda para que después yo le pase la chapa patente”, comentó.
Luego declaró Mariana Ortigala, quien fue atacada a balazos dentro de su auto en marzo de 2020, un día en el que se disponía a ir al Centro de Justicia Penal, para brindar información sobre Alvarado. La mujer es considerada como una testigo clave y declaró también como anticipo jurisdiccional de prueba.
“El 13 de marzo de 2020, iba a venir al Tribunal a traer una información junto a mi amigo Carlos Argüelles. Y ese día a las 9 de la mañana, una persona se puso a la par de mi auto y me ejecuta 35 disparos. Cuatro me dieron en el cuerpo. Mi vida cambió. Me salvé de milagro, porque existe Dios. Yo estoy convencida de que eso me pasó por las declaraciones que ya habíamos brindado en Fiscalía contra Esteban Alvarado y porque ese día iba a declarar”.
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Mariana Ortigala sostuvo que conoció a Alvarado en 2010 en una guardería náutica, cuando acompañó a su hermano Rodrigo a comprarle una moto de agua: “hice una buena relación con Rosa Capuano, que ahora es exmujer de Esteban. Nos hicimos bastante amigas con ella. (...) Rosa siempre me decía que le encantaba mi hermano, y me contaba que su relación de pareja estaba desgastada”. Luego se refirió a la relación de Rodrigo con la exmujer de Alvarado: “al principio, pensé que iba a ser de una noche, pero cuando se extendió yo me distancié de mi hermano. Porque sabía cómo terminaba eso, íbamos a terminar todos muertos, no iba a haber muchos caminos, todos sabíamos cómo se manejaba Esteban”.
Ortigala se refirió a las manifestaciones de Alvarado sobre la venta de drogas: “al principio pensaba que era un delirante, no pensé que podía ser verdad lo que decía. Hablaba del narcotráfico. Nos mostraba sus teléfonos y hacía alarde de las avionetas que tenía, con las que bajaban la droga. Decía que ya no era uno más en el negocio, porque había gestionado contactos y tenía llegada directa a Paraguay”.
Los fiscales le preguntaron a Ortigala por su relación con Argüelles; relató que tuvo mucha confianza con él y señaló que antes de ser ejecutado el mecánico había anotado en un cuaderno información sobre la banda de la que había sido parte: “fuimos al Tribunal Federal con el cuaderno, él tenía intenciones hasta de auto incriminarse y decir que era la persona que llevaba los pagos de las avionetas que bajaban con Esteban con la droga, y literalmente nos sacaron”.
El fiscal Edery le consultó para quién eran esos pagos y la testigo sostuvo que para “una jueza federal y un jefe de Policía”; el fiscal le pidió que precise los nombres de los funcionarios nombrados, aseguró que tenía que hacer un esfuerzo por recordarlo, que cree que era “Cosetti o algo así. Y al del Jefe de Policía, lo tienen ustedes en el cuaderno, era alguien muy importante”.
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