martes 17 de mayo de 2022
Policiales Alvarado | Santa Fe | narco

Argüelles, el arrepentido que rechazó dos veces ser testigo protegido y lo mataron

Este mecánico de 46 años había sufrido tres intentos de asesinato. Su testimonio contra su exjefe Esteban Alvarado fue clave en la investigación contra el líder narco.

A Carlos Argüelles lo buscaban para matarlo desde hacía tiempo, desde que declaró contra su exjefe, el narco Esteban Alvarado. Por lo menos tres veces habían intentado asesinarlo. Este lunes a la tarde tres sicarios cumplieron con su objetivo al ejecutar en un taller mecánico a este hombre de 46 años, que a pesar de su condición de testigo protegido no contaba actualmente con custodia policial.

Argüelles había rechazado en dos oportunidades entrar en el régimen de protección de testigos, después de declarar contra su jefe luego de que los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery lo imputaran como testaferro de Alvarado. Había declarado como “imputado colaborador”, la figura que en Santa Fe se usa para catalogar al llamado “arrepentido”.

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Carlos Argüelles fue asesinado de dos tiros en la cabeza cerca de su taller mecánico.

Carlos Argüelles fue asesinado de dos tiros en la cabeza cerca de su taller mecánico.

Argüelles se negó a ser trasladado a otra provincia para resguardar su vida. Sólo aceptó una custodia policial en su casa, pero la mayoría del tiempo estaba en su taller, donde este lunes fue asesinado. En ese taller Argüelles siempre se dedicó a adulterar autos de alta gama que robaba la banda de Alvarado. Fuentes del Ministerio de Seguridad señalaron a Aire de Santa Fe que se sospecha que este hombre de 46 años seguía en algunas actividades turbias por lo que no quería que la custodia.

Minutos después de que se concretara este nuevo crimen, la policía detuvo a cuatro personas que se movían en un VW Fox, el modelo del auto que se usó en el ataque. Dentro del auto secuestraron una bomba molotov. Se sospecha que la iban a usar para quemar el vehículo.

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Este hombre de 46 años ya había sido blanco de un ataque el 28 de enero pasado, cuando fue emboscado mientras transitaba con su camioneta Ford Ecosport, junto a su familia. Lo interceptaron un auto gris y una moto desde donde le dispararon varias veces. Pero las balas no lo alcanzaron. Un taxista realizó las tareas de inteligencia y dos jóvenes trataron de ejecutarlo pero fallaron. Habían recibido órdenes desde la cárcel de Piñero de Alejandro Nuñez, conocido como “Chucky Monedita”.

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Argüelles fue imputado en 2016 por los los fiscales de la Agencia de Criminalidad Organizada Matías Edery y Luis Schiappa Pietra como uno de los testaferros del narco Esteban Alvarado, que actualmente está preso en la cárcel de Marcos Paz. Luego, accedió a una morigeración de la pena al declarar en contra de su jefe, como imputado colaborador, una figura similar a la de arrepentido.

Como reveló Aire de Santa Fe en junio pasado, desde el penal de Piñero “Chucky Monedita” ordenó atacar al mecánico, que antiguamente refaccionaba y adulteraba autos del clan Alvarado. Desde el pabellón Nº4 del penal de Piñero, este recluso tramó el crimen que debía concretarse antes de que Argüelles declarara en la causa contra uno de los principales narcos de Rosario.

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Este lunes a la tarde tres sicarios cumplieron con su objetivo al ejecutar en un taller mecánico a este hombre de 46 años.

Este lunes a la tarde tres sicarios cumplieron con su objetivo al ejecutar en un taller mecánico a este hombre de 46 años.

Matar a Argüelles no parecía una tarea sencilla, porque debido a su condición de testigo protegido contaba en ese momento con una custodia policial. Según la investigación que realizaron los fiscales Pablo Socca y Valeria Haurigot, el encargado de planear el crimen de Argüelles era Jonatan Ribles, que contaba con la “ayuda” del taxista Jorge Ojeda para realizar las tareas de inteligencia. El joven usaba ropa de la Empresa Provincial de Energía y de Aguas Provinciales, para evitar ser descubierto cuando hacía los seguimientos a las víctimas, según describieron los fiscales en la audiencia.

Ribles y Ojeda siguieron los pasos del “blanco” durante varios días. El taxista le enviaba por Whatsapp cómo se movía el mecánico al que debían matar. “Dos veces tocó bocina. Le abrieron al toque (el portón) al viejo. Se ve que manda un mensaje antes”, describió Ojeda a Ribles en un mensaje que le envió a su celular.

Desde la cárcel, Chuky Monedita debía apurar al sicario para que actuara. Lo presionaba para que llevara adelante el atentado, pero Ribles no encontraba el momento apropiado para matarlo. Una complicación era la custodia policial.

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Germán de los Santos analizó junto a Luis Mino por AIRE el asesinato de Argüelles.

Germán de los Santos analizó junto a Luis Mino por AIRE el asesinato de Argüelles.

Cansado de las ideas y vueltas, desde el pabellón Nº4 del penal de Piñero, el jefe de la banda le ordenó a Ribles: “Andá a ver al tachero y seguilo. Andá y ponelo de cheto. No le podés errar”. El 28 de octubre a las 14.29, Ribles admitió que volvió perder a la víctima. A Argüelles no lograron asesinarlo, porque el ataque falló. En enero pasado, cinco días antes de declarar, el mecánico fue blanco de una emboscada cuando se trasladaba con su familia en una Ford Ecosport. Le dispararon desde una moto y una camioneta Peugeot Partner, pero salió ileso.

“Es la tercera vez que me amenazan o bien me entero que van a matarme. Cuando tomé la decisión de declarar, en el futuro juicio a Alvarado, sabía a lo que me arriesgaba; pero creo que es un acto justo declarar y que Dios me protege”, admitió el mecánico, según publicó el diario La Capital. Este lunes fue blanco de un nuevo ataque y murió de tres disparos.

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