Melanie Mansilla falleció el 21 de marzo de 2018 tras recibir un disparo en la cabeza cuando se encontraba con un amigo en la puerta de su casa, en Laguna del Desierto al 4400 en Barranquitas. Dos jóvenes identificados como Jonatan Silva y Mauricio Pereyra fueron acusados como coautores de homicidio calificado, y el juicio se desarrolla en la sala 1 de los tribunales santafesinos. Este martes, un testigo clave desvinculó a uno de los acusados, a pesar de que en la investigación lo había involucrado: “vine a decir la verdad, quiero aclarar… la otra persona que nombré no estaba en el lugar”, expresó.
La acusación es llevada adelante por los fiscales de homicidios Andrés Marchi y Estanislao Giavedoni, quienes anticiparon un pedido de pena de 24 años de prisión. Pereyra es asistido por los abogados particulares Claudio Torres del Sel y Natalia Giordano, mientras que Silva es representado por los defensores públicos Gustavo Durando e Ileana Echaniz. El tribunal está conformado por los jueces Gustavo Urdiales (presidente), Susana Luna y José Luis García Troiano.
“Vine a decir la verdad”
Uno de los testigos en declarar es el joven que se encontraba con Melanie el día del ataque; el muchacho explicó que esa tarde su hermano se había peleado con Silva, y que a la noche, mientras se encontraba con Melanie tomando una gaseosa en la puerta de su casa “apareció Jonatan Silva, nos vio en la puerta, me confundió con mi hermano, me gritó su nombre y empezó a disparar”, relató. Una de las balas impactó en el cráneo de Melanie, quien falleció a las pocas horas en el hospital Cullen.
Luego, el muchacho advirtió: “quiero aclarar algo, quiero decir la verdad: la otra persona que nombré, Pereyra, no estaba en el lugar. Desde esa noche no puedo dormir, no hubo otra persona más que Silva”, sostuvo. El testigo aclaró que cuando declaró en la causa lo vinculó a Pereyra “por lo que decía el barrio”; a continuación agregó que “no se sabe bien quién manejaba la moto” en la que circulaba Silva.
Los peritos balísticos que declararon en el juicio detallaron que las cuatro vainas servidas que fueron encontradas en la esquina de Bolivia y Laguna del Desierto se correspondían a un arma calibre 22 larga, al igual que el proyectil extraído del cuerpo de la víctima, y que todos los disparos fueron efectuados con la misma arma.
“Mi casa es un colador”
Otra testigo en declarar es la dueña de la casa donde se encontraba Melanie con su amigo, hijo de la mujer. La testigo explicó que la noche del ataque su hijo se encontraba con la joven tomando una gaseosa en la puerta de la casa y que minutos antes de las 12 le fue a pedir que entrara. El muchacho le dijo que iba a quedarse un ratito más hasta las 12; la mujer fue hasta el baño y cuando volvía a acostarse escuchó varios disparos y vio a su hijo entrar corriendo, mientras gritaba entre lágrimas que le habían dado un tiro a Melanie en la cabeza.
“Cuando le pregunté a mi hijo quién había sido me dijo que Jonatan Silva y a uno que le dicen Titi, que no se el nombre pero el apellido es Pereyra” sostuvo. Luego, la mujer agregó que “siempre me tirotearon la casa, un año después de la muerte de la chica me mataron a mi marido; el problema es porque querían que mi hijo venda droga para Mustafá y él no quería. Mi casa es un colador de los tiros que tiene”, graficó.
Al finalizar la declaración de los testigos se dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo lunes.
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