La Cámara de Apelaciones de Santa Fe deberá definir si una mujer víctima de violencia de género, que ya declaró como anticipo de prueba en Cámara Gesell, debe comparecer nuevamente al debate contra su agresor. La audiencia de apelación se realizó ante el juez Oscar Burtnik, quien deberá resolver el punto en cuestión que fue apelado por la Fiscalía.
Por el caso se encuentra en prisión preventiva un empleado del Servicio Penitenciario, Carlos Walter Maranzana, acusado como autor de la tentativa de femicidio de su expareja, ocurrida en enero de 2020 en la ciudad de Santa Fe.
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Apelación
La fiscal de la Unidad de Homicidios, Cristina Ferraro, apeló la resolución de la audiencia preliminar para elevar la causa a juicio, ya que al momento de definir sobra la incorporación de la declaración de la víctima brindada en Cámara Gesell, el juez Jorge Patrizi resolvió que el tribunal del debate evalúe si “las razones de vulnerabilidad que le impiden a la víctima prestar su declaración en el debate” se mantienen.
Ferraro sostuvo que citar a declarar a la mujer en el juicio sería revictimizarla, e insistió en que su declaración debe incorporarse como anticipo jurisdiccional de prueba. En tanto, el abogado defensor de Maranzana, Pedro Busico coincidió con lo resuelto por el juez Patrizi.
La audiencia preliminar para llevar la causa a juicio oral y público se desarrolló en junio de 2021, y el hombre fue formalmente acusado como autor de los delitos de tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por ser perpetrado por un hombre contra de una mujer mediando violencia de género (femicidio), lesiones leves calificadas y amenazas coactivas. En la misma audiencia la Fiscalía adelantó un pedido de pena de 22 años de prisión.
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El caso
La tentativa de femicidio ocurrió el viernes 3 de enero de 2020, minutos después de las 8 de la mañana en una vivienda ubicada en calle Cafferatta al 8.500. El agresor, en ese entonces personal del Servicio Penitenciario de la provincia, ingresó a la casa en la que vive la víctima y los cinco hijos menores de edad que tienen en común, y agredió a la mujer a golpes de puños y patadas en la cabeza, con la intención de matarla; a demás, Maranzana agarró una botella de vidrio y se la partió en la cabeza. Al momento de concretar la imputación, la fiscal Ferraro sostuvo que la agresión se cometió “en un claro contexto de violencia de género”.
El feroz ataque fue presenciado por una sobrina de la víctima y por los hijos que tuvo la mujer con el acusado, quienes lograron sacar al hombre del lugar, cerrar la puerta con llave y avisar a las autoridades policiales y sanitarias. Maranzana fue aprehendido por la policía que arribó al lugar, mientras que la mujer fue trasladada al hospital Iturraspe, donde recibió atención médica.
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Al momento de concretar la acusación, la Fiscalía sostuvo que “el ataque perpetrado por el hombre investigado se inscribe en un contexto de violencia de género caracterizado por la violencia física y psicológica en contra de su expareja”. Ferraro remarcó que “su accionar fue motivado en celos generados por una supuesta relación sentimental de la mujer con otro hombre, lo cual se tradujo en una actitud de posesión propia del círculo de violencia psicológica”.
Además de la agresión perpetrada en enero de 2020, Ferraro también se refirió a los otros delitos atribuidos, dos hechos ocurridos en mayo de 2019 también en un contexto de violencia de género que implicaron violencia física y verbal.
Alrededor de las 7:00 de la mañana del sábado 4 de mayo, el imputado agredió a su expareja y a una amiga de ella, a las que les produjo lesiones de carácter leve. Por su parte, horas más tarde, le escribió mensajes a través de la red social WhatsApp en los que la amenazó para que abandone la casa en la que estaba viviendo junto a los hijos de ambos.
Por estos hechos violentos se había ordenado una exclusión del hogar de Maranzana, y se había impuesto una medida de distancia de 500 metros respecto de su expareja.
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