El juicio por el homicidio de Gisela Aguirre, ocurrido el 1 de noviembre de 2018 en barrio Coronel Dorrego entró en su etapa de definiciones. Al realizar sus alegatos de clausura en el debate oral y público, las partes remarcaron ante el tribunal por qué consideran que las imputadas deben ser condenadas a 25 años de prisión, o por el contrario, absueltas de culpa y cargo.
La audiencia se desarrolló en la sala 1 del subsuelo de tribunales, ante el tribunal presidido por el juez Gustavo Urdiales, junto con Rodolfo Mingarini y Rosana Carrara.
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Coautoras de homicidio
Como es habitual en los juicios, las primeras en alegar fueron las fiscales de homicidios, Cristina Ferraro y Ana Laura Gioria. Las acusadoras públicas argumentaron que en el debate se dio por probada su teoría del caso: la imputada Gladys Amarilla sostenía a Gisela por los brazos, mientras Celeste Benitez la agredía con un arma blanca.
Las fiscales remarcaron el testimonio brindado por dos vecinas, madre e hija, que expresaron haber visto el episodio por la ventana desde sus viviendas. Para validar estas palabras, agregaron la declaración del médico forense quien confirmó que Gisela no poseía heridas defensivas en brazos y manos, abonando la teoría que la víctima había sido inmovilizada.
En relación a la participación que podría haber tenido “Tortuga” Rodríguez, el hijo de Amarilla y pareja de Benitez, las fiscales explicaron que ambas testigos admitieron haberlo visto parado en la vereda, pero sin tomar intervención en la disputa.
La principal contradicción se encuentra en la valoración que realizaron las partes sobre el testimonio brindado por el hijo mayor de la víctima en Cámara Gesell. El niño expresó que su mamá empujó a la ‘señora mayor’, quien quedó en el piso y no volvió a levantarse, mientras que un hombre y la señora ‘más joven’ agarraron a su mamá y le dieron una puñalada.
La fiscal Ferraro expresó que el testimonio del niño no puede ser valorado en términos de verdad o mentira, ya que había presenciado una situación traumática que culminó con la muerte de su madre, y que fueron esas las palabras con las que pudo reconstruir el suceso, en medio del stress que puede haberle generado, pero que el testimonio del niño no se sustenta con el resto de la prueba producida en el debate.
La Fiscalía sostuvo entonces la acusación como coautoras del homicidio en ambas imputadas, y solicitó al tribunal que las condene a 25 años de prisión. Además, en el caso de Amarilla, que llegó al juicio en estado de libertad, solicitó que se imponga la prisión preventiva a la misma.
A su turno, la abogada querellante del CAJ, Lucrecia Fernandez, adhirió a lo expresado por las fiscales sobre la participación y la responsabilidad de cada una de las acusadas en el homicidio de Gisela, y recordó que Benitez admitió ante la policía esa misma noche haber sido la responsable del ataque a su vecina.
Por último, al igual que las fiscales, solicitó que ambas imputadas sean condenadas como coautoras de homicidio a 25 años de prisión.
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Inocentes de culpa y cargo
Luego de un breve cuarto intermedio comenzaron los alegatos de las defensas. En primer lugar hizo uso de la palabra Andrea Alberto, del Servicio Público de la Defensa Penal, en representación de Celeste Benitez.
La defensora pública cuestionó primero que no se haya tenido en cuenta el contexto de conflicto existente entre Aguirre y Amarilla y Benitez. Remarcó que los allegados a Benitez dieron cuenta de actos de provocación que Gisela mantenía con las imputadas, y sostuvo que la noche del ataque la mujer salió “a discutir” con sus vecinas, según relató el pequeño en la Cámara Gesell.
Alberto recordó también la declaración que brindó Benitez: que ella le dio una puñalada a Gisela Aguirre y luego no recuerda más nada. “Esa declaración la dio el día del hecho al psicólogo de la policía, y la repitió acá en el juicio”, sostuvo la defensora, y luego criticó la investigación: “Con sus palabras, el caso estaba resuelto, no indagaron más”.
A continuación puso en duda el testimonio brindado por las vecinas: esa noche fueron testigos de actuación en las tareas que realizó la policía en el lugar, “y a ninguna se le ocurrió decir lo que habían visto. Fueron a declarar tres días después.
La defensora pública hizo hincapié en el examen de ADN practicado sobre una cuchilla encontrada en el techo de la vivienda de las imputadas: los resultados arrojaron coincidencia con rastros genéticos de la víctima, y rastros genéticos de un hombre. De Celeste Benitez no había rastros: “O no tocó ese cuchillo, o lo hizo muy brevemente”, explicó Alberto. Y tras esto, trajo a colación la palabra del niño en cámara gesell, que refiere a un segundo cuchillo y a la presencia en escena de un hombre. “No se investigó quién es ese hombre. Había tiempo para buscar al autor y llevarlo a juicio. Fue Rodríguez el que con esa arma mató a Gisela Aguirre”, insistió la defensora.
Por último alegaron los defensores particulares de Gladys Amarilla, Matías Pautasso y Martín Risso Patrón. Los abogados sostuvieron que Amarilla “es totalmente inocente y no tuvo ninguna participación en el hecho”.
Al igual que la defensa de Benitez, los letrados cuestionaron la veracidad de los testimonios brindados por las vecinas, y criticaron que se les haya brindado más importancia que a la declaración del pequeño en Cámara Gesell.
Pautasso recordó que los psicólogos valoraron la declaración del pequeño como un relato puro, sin condicionamientos ni contaminado por otras versiones. Por el contrario, puso en duda las declaraciones coincidentes de ambas vecinas, y que luego incurrieron en contradicciones cuando se les consultó por lo que pasó o lo que hicieron tras presenciar el ataque.
Pautasso y Risso Patrón recordaron que la declaración brindada por Amarilla a las pocas horas del hecho fue lo mismo que expresó en el debate: Gisela Aguirre la empujó, ella se cayó al piso y no se levantó hasta que culminó el ataque. El hijo de Gisela en su declaración en Cámara Gesell también dijo que “la señora más grande” cayó al piso y no se levantó más.
Para los defensores de Amarilla entonces, los responsables por la agresión a Gisela Aguirre son Celeste Benitez y “Tortuga” Rodriguez. “El hombre agarró a mi mamá y la otra señora la apuñaló” repasó Risso Patrón las palabras del pequeño en la Cámara Gesell.
Para finalizar, solicitó al tribunal que las vecinas sean investigadas por falso testimonio en una causa penal para perjudicar a la imputada, y solicitó absolución de culpa y cargo de su defendida.
Los jueces darán a conocer su decisión el próximo miércoles 26 de agosto a las 11 de la mañana.
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