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Policiales Ataque a cadetes del Liceo Militar de Santa Fe | Martín Kunz |

Habló la madre de Martín Kunz: un testimonio clave para reconstruir las horas previas al ataque a los cadetes del Liceo

En diálogo con AIRE, la madre de Martín Kunz contó que su hijo les dijo que venía a Santa Fe a jugar al fútbol y que volvía a la tardecita para festejar en familia su cumpleaños. También aseguró que en las horas previas al ataque se comportó con normalidad.

“Yo no sé qué le pasó. Yo también quiero saber por qué lo hizo”, se pregunta una y otra vez la madre de Martín Kunz, en su casa de Humboldt, un próspero pueblo de casi 6.000 habitantes ubicado 60 kilómetros al oeste de Santa Fe. Hace tres días que no duerme y está atravesada por el remordimiento y el dolor. “Es que es mi hijo el que hizo esto y no puedo dejar de pensar en la familia del hombre que murió”, confiesa en diálogo con AIRE en el patio de una casa con fachada de ladrillos vistos que está a media cuadra del comienzo del campo.

Desde esta casa partió Kunz el viernes 19 de agosto a las 7.45 para tomarse el colectivo que lo trajo a Santa Fe. “Me voy a jugar al fútbol, me quedo a almorzar unos choripanes con unos amigos y vuelvo a la tardecita”, le dijo a su madre esa mañana. Lo esperaban a la noche para festejar su cumpleaños en familia. Dos días antes, el miércoles 17 de agosto, Kunz había cumplido 19 años y ese viernes iba a volver a Humboldt con uno de sus dos hermanos para celebrar con empanadas y una torta de chocolate.

A las 14.45 del viernes 19 de agosto, la madre recibe un mensaje de WhatsApp con el link de una nota de Aire de Santa Fe que contaba el brutal ataque a los cadetes del Liceo Militar General Belgrano, en el que habían asesinado a Rubén Isidro Walesberg y habían herido a cuchillazos a otros cuatro adolescentes. “Me la mandó una amiga de Santa Fe y cuando entro a la noticia veo las iniciales del nombre de mi hijo”, recuerda.

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La gente de Humboldt todavía no puede creer que este joven sea el protagonista de la brutal agresión a los cadetes del Liceo y que haya asesinado al chofer.

La gente de Humboldt todavía no puede creer que este joven sea el protagonista de la brutal agresión a los cadetes del Liceo y que haya asesinado al chofer.

La mujer, que es ama de casa, quedó en estado de shock y hoy sigue así. Por eso le pide al equipo de AIRE que no le tomen fotos -está aterrada de que alguien la reconozca fuera de Humboldt- y por la misma razón solicita que se preserve su nombre. “Tengo el alma partida”, asegura, con los ojos húmedos. A tres días de la sangrienta secuencia, todavía no pudo hablar con su hijo. Asegura que en los días previos al ataque no notaron nada extraño, ningún indicio de que su hijo preparaba algo así.

¿En los últimos años notaron algún cambio en su personalidad? Algunos de sus compañeros hablaron de un cambio de actitud a partir de la pandemia —pregunta AIRE.

—Durante la pandemia me llamaron algunas veces del Liceo porque mi hijo no quería participar de algunas clases virtuales o dar una lección oral, entre otras actitudes que pensamos que tenían que ver con cierta rebeldía, pero nada que nos hiciera pensar en lo que pasó.

—¿En algún momento su hijo habló de algún problema con sus compañeros?

—Nunca nos dijo nada. Él amaba el Liceo, le encantaba. Recuerdo el cuidado qué ponía en cada detalle del uniforme, de la camisa. Además no tiene ningún vicio. No entendemos lo que pasó.

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Humboldt es un pueblo tranquilo y próspero de unos 6.000 habitantes.

Humboldt es un pueblo tranquilo y próspero de unos 6.000 habitantes.

En una entrevista con AIRE, el teniente coronel Álvaro Cornejo Diez explicó que Kunz nunca fue expulsado, lo que se decidió es dejarlo libre por faltas de disciplina y conductas impropias. “Martín estaba en un momento de transición. Nos decía que estaba pensando a qué carrera se quería dedicar”, asegura su madre.

Hay mucha gente de Humboldt que también está sorprendida. Un vecino de la familia cuenta que hace cuatro años vino la banda del Liceo Militar a tocar al pueblo y recuerda que, en ese momento, se destacó el comportamiento del mismo joven que este viernes protagonizó una de las secuencias más sangrientas de los últimos años en nuestra región.

Las últimas palabras de esta mujer son para el Liceo, porque se sintió “infinitamente acompañada” en el peor momento de su vida, y sobre todo para las familias de las víctimas: “Si pudiera pedirles perdón... Yo no sé qué le pasó”, insiste. Lo formula con una oración condicional porque sabe que no es suficiente, por la escala de dolor.

Lo dijo alguna vez Julio Cortazar: "Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma".