Un día después de la balacera del barrio Candioti Sur, la cual dejó un muerto y dos heridos, policías de la Sección Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) buscan dar con los autores del hecho ocurrido cerca de las 5 de la madrugada en inmediaciones del boliche “La Loca”. Una escena de terror a metros de avenida Alem y de la zona comercial del puerto de la ciudad de Santa Fe.
El caso se encuentra a cargo del fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Gonzalo Iglesias, que como primeras medidas ordenó el relevamiento de cámaras de seguridad de la zona, como así también la autopsia del cuerpo de la víctima fatal, identificada como Gonzalo Joaquín Ojeda (21).
A su vez, fueron secuestrados los teléfonos de los otros dos jóvenes que resultaron heridos. Se trata de Jésica Antonella Mieres (28) y Luis Abraham Aguilar(32), los cuales tras el ataque fueron derivados al hospital José María Cullen.
Según trascendió, Ojeda sufrió tres impactos de bala: tórax, axila y glúteo derecho; Mieres sufrió una herida de bala en el abdomen; mientras que Aguilar terminó con dos balazos ubicados en la espalda, como así en otro a la altura del tórax.
En cuanto a los peritajes criminalisticos, fuentes ligadas a la causa indicaron que de la zona en donde se registraron los hechos se levantaron un total de 24 vainas servidas compatibles con un arma de fuego calibre 9 milímetros.
En cuanto a los autores del crimen, la investigación por el momento no dio con ninguno. De igual manera, la investigación sigue en marcha y busca establecer cómo se dio el ataque y quiénes fueron sus responsables.
Una lluvia de plomo
El ataque, que terminó con la vida de Ojeda, ocurrió unos minutos después de la cinco de la madrugada, a la salida del boliche La Loca, ubicado en avenida Alem y calle Sarmiento. Allí, según los primeros trascendidos, Ojeda fue rematado a balazos en la puerta de la discoteca y su cuerpo quedó tirado en la vereda.
Mientras que las otras dos víctimas, que iban a bordo de un Chevrolet Classic, fueron atacadas unas cuadras después, en calle Fray Justo Santa María de Oro, en donde se encontraban Mieres y Aguilar.
Por ese ataque, no solo el Corsa terminó siendo el blanco del ataque, sino que también, una Volskwagen Amarok negra, que se encontraba estacionada allí, recibió por lo menos tres balazos: puerta, guardabarros y capot.
“Pensamos que eran los escapes de las motos y cuando nos despertamos a la mañana vimos los grupos de whatsapp del edificio y no, eran disparos. Bajamos y nos encontramos con todo el panorama de que estaba la policía y que hubo un fallecido”, explicó Martín, el propietario de la camioneta.
“Gracias a dios solo fueron impactos en la chapa y no hubo otro daño más grande. Dentro de todo podemos decir que la sacamos barata porque había vecinos del edificio que justo ingresaron en ese horario y quedaron en fuego cruzado”, agregó el vecino.
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