Un hombre identificado como Ramón Gregorio Montenegro quedó en prisión preventiva este viernes por decisión del juez Gustavo Urdiales, en el marco de una investigación por abuso sexual infantil y agresiones en el barrio Los Jesuitas, que presenta un trasfondo de malos tratos y agresiones sexuales.
La investigación se encuentra encabezada por la fiscal Luciana Escobar Cello, quien dio detalles del caso en una audiencia realizada en la sala 4 de los tribunales santafesinos y solicitó que el imputado permanezca en prisión preventiva.
Montenegro contó con la asistencia del defensor público Gustavo Durando, quien solicitó que el hombre transite el proceso con medidas alternativas a la prisión preventiva. El juez consideró acreditada la imputación y los riesgos procesales y dispuso la prisión preventiva.
La adolescente víctima de los hechos pidió presentarse ante el juez y fue acompañada por una de las profesionales del instituto que le brinda asistencia desde el día de los hechos. En representación de la menor, la mujer sostuvo que la víctima quería que Montenegro continúe detenido porque tenía miedo que si recuperaba la libertad continúen los abusos y la situación se agrave.
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Trasfondo de abusos
La Fiscalía reveló la evidencia que vincula a Montenegro como autor del delito de abuso sexual gravemente ultrajante, tras ser detenido el lunes por la tarde en medio de una pueblada en el barrio Los Jesuitas, acusado de haber agredido sexualmente a una menor de 16 años. La menor fue rescatada de una vivienda de la zona por una vecina, cuando estaba siendo agredida a golpes de puños y patadas por tres mujeres.
Según el relato que la niña hizo a la vecina que la asistió y al personal policial que tomó intervención en la causa, las tres mujeres comenzaron a golpearla luego de haber sido abusada por Montenegro. Una de las mujeres imputadas como autora de las lesiones es Rocío Sánchez, pareja del agresor sexual, que desde el jueves transita el proceso con medidas alternativas a la prisión preventiva. El médico policial constató lesiones en el rostro de la víctima, en el tórax, en los brazos y en las piernas.
La situación de abuso y violencia se remonta a la familia de origen de la víctima: en noviembre la menor se escapó de su hogar familiar donde era abusada por su padre y uno de sus hermanos menores, y buscó refugio en el hogar de su novio. Cuando decidió denunciar a su padre, fue acompañada por la mamá de su novio, por una de sus hermanas y por el marido de ésta: Rocío y Ramón.
La Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia le otorgó la custodia de la niña a la mamá de su novio; cuando el noviazgo terminó, su excuñada Rocío la invitó a vivir a su casa con ella, su marido Ramón y cinco niños.
Según sostuvo la menor a las autoridades, cuando se fue a vivir con la pareja comenzaron los abusos por parte de Ramón, a modo de “manoseos”, mientras que la mujer la invitaba a participar en los encuentros íntimos de la pareja, situación que ella nunca aceptó. Cuando la pareja salía, la menor quedaba al cuidado de los niños y debía hacerse cargo de las tareas de la casa.
Finalmente, el lunes 22 de enero, Rocío salió de la casa y la adolescente quedó sola con Ramón. Según la imputación, el depravado la llevó a la fuerza a un dormitorio y comenzó a abusar de ella mediante manoseos; en ese momento volvió Rocío y advirtió la situación, lo que generó una discusión entre el matrimonio. La víctima aprovechó ese momento para escapar. Sin embargo, Rocío la fue a buscar y la llevó de nuevo a la casa.
Cuando ingresaron al lugar Ramón ya no se encontraba, y la menor comenzó a ser agredida a golpes de puños y patadas por Rocío y dos mujeres más, que lograron escaparse. Esa situación de violencia fue advertida por un niño de 11 años que le avisó a su madre y esta fue hasta el lugar y logró rescatar a la adolescente.
Cuando la víctima explicó todo lo sucedido se generó una revuelta en el barrio, y los vecinos retuvieron a Montenegro y fueron a prender fuego la vivienda del matrimonio. Uno de los tantos llamados a la Central de Emergencias 911 fue radicado por la propia Rocío, quien pedía auxilio porque sentía temor por su vida.
La fiscal remarcó la insistencia de la menor en declarar y contar los hechos, por lo que se fijó la entrevista en Cámara Gesell para el viernes 2 de febrero. Escobar Cello sostuvo la necesidad de mantener la prisión preventiva de Montenegro para proteger el testimonio de los vecinos del barrio, en especial del niño que advirtió la situación y le fue a avisar a su mamá.
El defensor público intentó remarcar las dudas que rodean el caso y la posibilidad de que Montenegro transite el proceso con alternativas a la prisión preventiva; sin embargo, el magistrado hizo énfasis en el relato sostenido de la menor, y en especial de la entrevista en Cámara Gesell que se realizará el próximo viernes: "Si surgen dudas razonables para no considerar acreditado el hecho se podrá revisar la medida", evaluó el juez.
Además, el juez remarcó el entorno familiar sumamente hostil en el que se encontraba la niña: "fue atacada por su entorno por develar el hecho", analizó Urdiales, y dispuso la prisión preventiva de Ramón Montenegro.
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