Darío C., un maestro de música de 38 años, seguirá detenido mientras avanza la investigación por abuso sexual infantil. El hombre fue apresado el pasado jueves e imputado por las fiscales María Celeste Minitti y Alejandra Del Río Ayala por posibles abusos cometidos en las instalaciones del establecimiento educativo donde daba clases. La prisión preventiva fue impuesta por el juez Sergio Carraro, quien avaló la calificación legal seleccionada por las fiscales de abuso sexual con acceso carnal agravado y corrupción de menores agravada.
La causa comenzó a investigarse en la justicia en julio de 2019 y las fiscales solicitaron la detención del hombre investigado una vez que reunieron la suficiente evidencia para sostener la posible ocurrencia de los hechos y la participación del hombre.
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Ayuda en la escuela
Pero según expresaron las fiscales en audiencia esta mañana, en realidad todo comenzó un año antes. Ya a fines del 2018 el pequeño le contó a su mamá que el “profe Darío” lo tocaba y también hacía participar de los abusos a una nena. En ese momento, la mamá recurrió a la escuela a buscar explicaciones, y llevó a su hijo al pediatra.
Las autoridades escolares le solicitaron un informe médico estampillado y que el pediatra de cuenta si las lesiones eran compatibles con abuso. Las lesiones que presentan los niños abusados en la zona del esfínter pueden ser productos de abusos sexuales como también de constipación, por lo cual son necesarios otros tipos de estudios para determinar si se trata de uno o de otro. En este caso, el médico realizó el examen y descartó el abuso sexual. “Ante la posibilidad de caminos, el pediatra optó por el menos comprometedor”, analizó Carraro al momento de fundamentar la prisión preventiva.
Ante esta situación, la mamá solicitó un certificado para que el nene no vaya a la escuela durante un tiempo. En el 2019 empezó primer grado, y al poco tiempo el niño comenzó con problemas de conducta y no querer ir a la escuela.
Allí el nene volvió a contarle a la mamá lo que hacía el profe Darío. Ahora lo buscaba en los recreos de la escuela, lo llevaba al baño y abusaba de él. Un día notó que su hijo volvió de la escuela con la cola irritada. Una vez más, la mujer acudió a la escuela. Ante la falta de respuestas esta vez sí fue a la Justicia.
Alfileres
Las fiscales aludieron a la declaración de los padres del pequeño, quienes relataron las medidas de cuidado que tomaron cuando el chico relató lo que ocurría en la escuela. Decidieron ponerle alfileres en la remera y el pantalón, y dos veces el niño volvió de la escuela sin los alfileres.
Ayuda con audios y dibujos
En noviembre de 2019 la mamá aportó a la Fiscalía audios grabados por el niño con el celular y dibujos que realizaba por toda la casa.
En los audios, donde el nene simulaba ser ‘youtuber’, intercalaba frases como ‘dale like’ o ‘suscribite a este canal’, ‘acá estamos mostrando lo que le pasa a la gente’ con frases en las que insultaba al profesor: ‘Darío es un hijo de puta. Estoy sentado, me molesta y me lleva al baño’, ‘nos lleva al baño todos los días’, ‘acá estamos, soy un boludo porque no entiendo lo que pasa y nos sigue molestando’.
La madre precisó que además el niño se mostraba agresivo y golpeaba las paredes. En cuanto a los dibujos, se trata de figuras fálicas representando situaciones que son impropias del conocimiento que puede tener un niño de 6 años.
Ayuda en la psicóloga
Además, buscaron asistencia psicológica por sugerencia del pediatra. La profesional aportó un informe en el mes de febrero en el que precisó que el niño expresa angustia, llanto, insultos, palabras relacionadas con la sexualidad. Se precisó que el menor no disfruta del juego y que volvió a referirse al profe Darío. Con sus palabras le contó a la psicóloga lo que le hacía en el baño de la escuela, y culminó ‘no quiero hablar más de eso’.
Además, le dijo que quería seguir yendo a la escuela pero que no esté el profe Darío.
Cámara Gesell
Tras la denuncia en sede policial, el niño fue revisado por personal médico de la Policía de Santa Fe y se constató que las lesiones que presentaba eran compatibles con el relato que realizaba de los abusos.
En el mes de diciembre se fijó fecha para la Cámara Gesell. El 20 de diciembre debió reprogramarse porque la notificación no fue enviada a la defensa particular del imputado sino a la defensa pública. El niño tuvo que volverse a su casa sin poder ser escuchado por las autoridades.
La medida se reprogramó para el 26 de diciembre, el día después de Navidad. Otra vez volvió el nene a Tribunales. Esta vez la cámara gesell comenzó cerca de las 12 del mediodía, con 40 minutos de demora. Si bien no pudo relatar los abusos, sí dio los mismos detalles que ya les había dado a sus padres y a la psicóloga: que lo buscaba el profe Darío y lo llevaba al baño con una amiguita.
“Yo no podría hacer algo así”
El maestro imputado declaró en la audiencia y negó ser el autor de los hechos. Dijo que al alumno no lo veía desde que dejó de ir al jardín a fines de 2018 y que no tienen posibilidad de quedarse a solas con los niños. También dijo que no puede entrar a la escuela primaria sin permiso, ya que solo es maestro en el jardín, y que no conoce las instalaciones de la escuela primaria.
Sin embargo también admitió que asisten a la parroquia para lo que deben atravesar toda la primaria y la secundaria y que en el gimnasio se hacen las reuniones de docentes.
Los defensores Néstor y Sebastián Oroño rechazaron la imputación realizada al docente. Para los letrados, la evidencia presentada por la Fiscalía no es suficiente para acreditar la ocurrencia de los abusos y por lo tanto para atribuirles a Darío C. “Parece que nuestro defendido tenía rienda libre para pasearse por la escuela y llevarse los chicos al baño para abusarlos”, cuestionó el defensor.
"Vínculos más fluidos y espontáneos"
Al momento de resolver, el juez Sergio Carraro valoró tanto la evidencia presentada por la fiscalía como el descargo de los defensores, lo que determina la ley y también recurrió a su propia experiencia como docente de música de niños pequeños.
Así, el magistrado repasó cómo es la diaria en los establecimientos educativos, donde los docentes que son parte de la comunidad pueden ingresar a los diferentes niveles sin que esto genere sorpresa al resto de los colegas. En el mismo sentido aludió al vínculo especial que se genera entre los niños y los docentes de actividades tales como gimnasia y música: “El vínculo se hace más fluido y espontáneo”, remarcó Carraro.
El juez destacó el camino de la causa: cómo la mamá del pequeño se manejó en un primer momento, las intervenciones de los diferentes profesionales y de la escuela, hasta finalmente acudir a la justicia. “El niño reflejó lo que le pasaba a su manera, como es propio de la edad. Primero a la mamá, y después lo relató en reiteradas oportunidades”, manifestó.
El juez remarcó que fue el niño quien acusó directamente al profesor, y su relato estuvo acompañado con situaciones actitudinales de angustia y llanto.
Por último, Carraro compartió la calificación legal seleccionada por las fiscales en la imputación como así también la existencia de riesgos procesales. El magistrado hizo especial énfasis en la situación de la niña nombrada por el pequeño. Si bien su mamá ya se presentó ante la Fiscalía, la pequeña no hizo ninguna referencia al respecto. “Cada niño tiene sus tiempos para develar situaciones de abuso, podemos estar ante otra víctima, como no”, evaluó Carraro.
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