La Cámara de Apelaciones revisará condena al kinesiólogo Mariano Scali, sentenciado a siete años de prisión e inhabilitación para ejercer la profesión, por el abuso sexual con acceso carnal de una paciente en 2018. La audiencia de apelación de sentencia se desarrolló esta mañana en la sala 5 del primer piso de tribunales y fue presidida por los jueces Fernando Gentile Berzano, Fabio Mudry y Alejandro Tizón, quienes deberán definir en los próximos días si confirman el fallo, reducen la pena o directamente revocan la sentencia.
Los defensores del joven condenado, Néstor y Sebastián Oroño, solicitaron la revocación de la sentencia impuesta en juicio por considerarla arbitraria. En tanto, los fiscales Yanina Tolosa y Jorge Nessier reclamaron que el fallo sea confirmado, aumentando la pena a 10 años de prisión y dictando la prisión preventiva de Scali.
“Los hechos no ocurrieron”
Los defensores de Scali fueron los primeros en dar a conocer sus argumentos por los que reclamaron la revocatoria de la sentencia. Para Néstor y Sebastián Oroño, los jueces que condenaron al kinesiólogo realizaron una valoración “errónea y parcial” de la prueba.
Los letrados remarcaron que la declaración de la denunciante no encuentra sustento con los testimonios de los demás profesionales presentes en la clínica el día de los hechos, y de un paciente que estaba en un box lindante. Estos testigos negaron haber escuchado a la joven oponerse al accionar de Scali.
A continuación compararon los dos exámenes realizados a la joven, uno inmediatamente después de la denuncia, la tarde de los hechos, el otro realizado al día siguiente por su médica de confianza. En el primero de los análisis el galeno precisó lesiones externas, mientras que el segundo examen es consistente con lo manifestado por la víctima. Para los defensores, los jueces no consideraron el primero de los exámenes, y “algo pasó en esa ventana de tiempo” para que el segundo arrojara un resultado distinto.
Los letrados remarcaron que “Scali ingresó condenado al juicio, no se respetó el principio de inocencia. La prueba producida en el juicio genera una duda razonable insalvable sobre la ocurrencia de los hechos”.
Pero los defensores presentaron también una alternativa en caso de que el tribunal considere que existió un accionar delictivo de parte de Scali. En base a las lesiones constatada en el primer informe, remarcaron que podría tratarse de un abuso simple, es decir, sin acceso, o un abuso con acceso que quedó en grado de tentativa. En cualquier caso, la pena sería considerablemente menor a los siete años impuestos.
Pena mayor
A su turno, los fiscales Nessier y Tolosa rechazaron lo argumentado por los defensores y reclamaron un aumento en la pena impuesta. Para los acusadores, la prueba producida en el juicio avaló en su totalidad lo relatado por la joven desde un primer momento al salir de la clínica.
Sobre los testigos que expresaron no haber escuchado nada en el box lindero, Tolosa remarcó que en ningún momento se precisó que la joven haya intentado ponerle fin al accionar del profesional gritando, y que el hecho de que las personas no hayan escuchado no significa que no haya ocurrido, a la luz del resto de las evidencias.
La fiscal explicó que los dos estudios no se contradicen, sino que se complementan. Sin entrar en detalles en la intimidad de la denunciante, no es casual que el médico policial no haya podido constatar un desgarro y sí lo haya hecho su ginecóloga de confianza.
Tolosa recordó que todas las personas que hablaron con la joven esa tarde la notaron desesperada, sin poder parar de llorar: un amigo con quien se comunicó cuando salió de la clínica, su mamá cuando llegó a la casa, y demás familiares que pasaron la noche con ella, incluso su novio.
Por último, los fiscales reclamaron un aumento en la pena impuesta de siete años de prisión, por el reclamo original de diez años. Como agravantes consideraron varias cuestiones: la gravedad del hecho, la actitud machista del agresor, el contexto en el que ocurrió el abuso: un lugar público, una clínica, con la joven paciente a merced del profesional, boca abajo en una camilla, y el hombre actuando con total impunidad.
“¿Por qué iba a arriesgar toda mi vida?”
El último en hablar fue Mariano Scali. El hombre insistió en su inocencia, y en que los hechos no ocurrieron como fueron ventilados en el juicio. Que en ningún momento dijo “avisame si se me va la mano, esta va de yapa, o a mi no me para nadie” como relató la denunciante.
“Dicen que ella no tenía motivos para denunciarme por algo que no pasó, yo tampoco tenía motivos de arriesgar mi carrera, toda mi vida, para hacer algo así”, expresó Scali. “La sentencia fue desacertada, conmigo se está cometiendo una injusticia”, concluyó.
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