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Policiales Rosario | Narcotráfico en Rosario | sicarios

El horror de un crimen en manos de un adolescente de 15 años que muestra el negocio precario de la muerte

Tras la detención del supuesto autor del crimen del playero Bruno Bussanich, un adolescente de 15 años, el gobierno nacional instaló el debate para bajar la edad de imputabilidad.

En Nápoles los llaman paranze (peces pequeños) y hoy son los que dominan la llamada “Camorra”, una red criminal compuesta por pequeñas células que venden drogas, controlan los territorios y alimentan el negocio de las extorsiones de diferentes formas desde hace dos siglos.

Esta nueva generación de mafiosos casi adolescentes tomó el mando luego de que fueran detenidos o asesinados, en la década pasada, los líderes tradicionales, los más veteranos, de las familias Giuliano, Cutolo, Di Lauro y Contini.

Uno de los emblemas de esta nueva generación es Emanuele Sibillo, un joven que fue asesinado en 2017 a los 19 años y se transformó en una especie de santo de esa camada, que describió el escritor Roberto Saviano en el libro “La banda de los niños”.

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El año pasado los carabineros napolitanos desmontaron una estatua que se había construido en honor a Sibillo, donde estaban las cenizas del joven asesinado, conocido como “ES17”.

“Mientras que en el pasado uno podía convertirse en jefe de la mafia solo después de alcanzar cierta antigüedad, la violencia armada ha permitido que los adolescentes de la Camorra obtengan poder a una edad temprana”, señaló Ruggero Scaturro, analista de Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, una organización que presentó en 2021 el Índice Mundial de Delincuencia Organizada, un trabajo del que formé parte desde Argentina.

Sicarios y soldaditos de Rosario: una nueva generación de criminales

Lo interesante del nuevo fenómeno criminal napolitano son las analogías con lo que ocurre hoy en Rosario –más allá de las diferencias históricas–, donde las nuevas generaciones de narcos y soldaditos, también adolescentes, tienen comportamientos y perfiles diferentes a sus antecesores, con una sobreexposición –sobre todo en las redes sociales– que parece ir a contramano de un negocio clandestino e ilegal.

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El asesinato de un chofer de colectivos y las constantes amenazas paralizaron el transporte en la ciudad de Rosario durante buena parte del mes de marzo.

El asesinato de un chofer de colectivos y las constantes amenazas paralizaron el transporte en la ciudad de Rosario durante buena parte del mes de marzo.

El uso de estas plataformas digitales agigantó el impacto social con la reverencia a las armas de fuego y a una jerga que muchas veces se ve reflejada en las letras de trap.

Scaturro señala que “este relevo generacional ha provocado un cambio radical en el bajo mundo de Nápoles: los jefes más antiguos operaban discretamente y resguardaban la omertà, el antiguo código de silencio de la mafia, pero los pandilleros nuevos se han acostumbrado a hacer alarde de sus hazañas en las redes sociales”.

El trasfondo social del crimen del playero en Rosario

El asesino de Bruno Bussanich, el playero de 25 años que fue ejecutado en una estación de servicios el 9 de marzo pasado, puede inscribirse en este lote de generaciones más jóvenes, adolescentes muchos de ellos, que se convierten en homicidas.

Este muchacho actuó como un asesino profesional, al matar en pocos segundos de dos disparos al playero. Vestía un buzo con capucha, un pantalón bermuda y unas sandalias. Huyó en un Fiat Duna todo destartalado que fue encontrado al otro día incendiado a pocas cuadras de la estación de servicios. Y se esfumó.

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Fue encontrado recién el Viernes Santo en la casa de un pariente. Según los primeros datos que trascendieron, el joven de 15 años sospechado de asesinar a Bruno no tiene un hogar fijo. Se había teñido el pelo de rubio para intentar cambiar su aspecto.

El fiscal Adrián Spelta, a cargo de la investigación, dijo que lo encontraron gracias a que llegó información del supuesto asesino a través del incentivo que dio el gobierno de la provincia con una recompensa de 10 millones de pesos.

Un día antes, la novia de Bussanich advirtió que la Justicia y la policía sólo se movían con víctimas que tenían plata, en referencia a Ángel Di María, a cuyos autores de las amenazas contra el jugador los detuvieron el miércoles en Pérez.

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El crimen de Bruno Bussanich, el joven playero de 25 años que fue ultimado en una estación de servicios, causó estupor en la ciudad de Rosario.

El crimen de Bruno Bussanich, el joven playero de 25 años que fue ultimado en una estación de servicios, causó estupor en la ciudad de Rosario.

Según fuentes de la Justicia federal, Dylan Cantero, hijo de Ariel Cantero, alias “El Viejo”, líder histórico de la banda de Los Monos, habría ordenado sembrar la amenaza contra la familia del futbolista para tratar de generar conmoción social.

Spelta dijo en una conferencia de prensa que ahora la investigación del crimen de Bussanich se centrará en hallar a los autores intelectuales, después del detener al menor de edad que presuntamente ejecutó el homicidio.

El adolescente quedó a disposición de la Justicia de Menores y ahora se verá si queda bajo la tutela de la Secretaría de la Niñez, como prevé la ley actual.

El gobierno reinstala el debate para bajar la edad de imputabilidad

Después de que se conoció la noticia de la detención del menor de 15 años, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, anunció que el gobierno ya tiene preparado un proyecto para bajar la edad de imputabilidad de los menores de 16 a 14 años.

Para instalar este nuevo escenario de discusión, el presidente Javier Milei celebró la detención del menor: “El que las hace las paga”, tuiteó. Y el vocero presidencial Manuel Adorni completó: “Delito de adulto, pena de adulto”, dijo, propiciando un cambio en la normativa.

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El ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cuneo Libarona, está enfrascado en ese proyecto desde hace un mes, pero la detención del adolescente en Rosario precipitó las necesidades del gobierno nacional. De todos modos, si se presenta el proyecto y el Congreso lo convierte en ley, no se aplicará a este detenido, ya que les leyes penales no son retroactivas.

Sicarios en Rosario: el oficio de matar por dinero

Desde hace tiempo, en Rosario emergió la figura del sicario, que se usó generalmente para eliminar rivales dentro de la geografía narco de los barrios. Pero este caso es diferente. Porque el adolescente presuntamente asesino fue a ejecutar al azar a un trabajador que no tenía nada que ver.

Por eso en los medios surgió el rótulo de “matar inocentes”, algo que tuvo un impacto demoledor en la ciudad, que quedó paralizada tras los homicidios de dos taxistas, un chofer de colectivos y el playero.

Luciano Cantero video

La nueva generación de narcos y soldaditos adolescentes se caracteriza por su sobreexposición en las redes sociales, algo que parece ir a contramano de un negocio clandestino e ilegal.

Los adolescentes están dentro del mercado de la muerte desde hace tiempo. Cuando se habla de crimen organizado en Rosario de manera general muchos piensan, incluida parte de la dirigencia política, en un sistema que se enfrenta al Estado con herramientas y estrategias sofisticadas de una mafia, que en Rosario nunca llegó a consolidarse.

El error está en desconocer a los protagonistas de una violencia que se alimenta de la venta de drogas al menudeo y otros emprendimientos criminales que son rústicos, precarios y que demarcan que, sin una mínima complicidad, no podrían persistir mucho tiempo.

Y es, justamente, eso lo que evidencia la permanencia del negocio ilegal de jóvenes que matan como forma de una subsistencia macabra.

Asesinar al azar por 30 dólares: el mercado de la muerte en Rosario

Por 30.000 pesos, los Cortez, padre e hijo, asesinaron a dos mujeres que esperaban el colectivo el 23 de julio de 2022. La hipótesis de la fiscalía es que la orden que dio René Ungaro, un narco que estaba preso en ese momento en el penal de Ezeiza, era que debían disparar contra “cualquiera”, no importaba quién era el blanco.

La obsesión de “El Brujo”, como apodan a Ungaro, era exponer su bronca porque la Justicia federal ordenó su traslado días después a la cárcel de Rawson, en Chubut. La lejanía y soledad de la Patagonia había encendido la rabia de este hombre que nació en el barrio La Tablada, en la zona sur de Rosario, y que proviene de una familia que estuvo enredada en los inicios de la expansión del negocio de la venta de drogas.

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Por 30 dólares –al valor del blue de esta semana–, Fernando Cortez, de 45, y su hijo Lautaro, de 19, cumplieron con la orden de matar a cualquier persona que se atravesara en su camino, sin importar quiénes eran. No debe haber muchos lugares en el mundo donde alguien cobre tan poco dinero por generar un desastre tan grande como fue la muerte de estas dos mujeres inocentes.

El 23 de julio de 2022 Claudia Deldedebbio y su hija Virginia Ferreyra, profesora de danzas árabes, esperaban el colectivo en la plaza Rodolfo Walsh, en el barrio Municipal, en el sur de Rosario. Claudia, de 58 años, había preferido acompañar a su hija a la parada por temor a la inseguridad. Ambas estaban paradas cuando un auto paró a unos metros de donde se encontraban.

Lautaro Cortez se bajó del vehículo que conducía su padre y comenzó a disparar contra la torre Nº11, donde viven varios “transas” que venden droga en la zona. El joven de 19 años preguntó a las dos mujeres: “¿Y ustedes qué miran?”. Y comenzó a dispararles, para cumplir la orden que les había dado Ungaro. Claudia falleció en el acto, a causa de las heridas de bala, y su hija agonizó casi dos meses, y falleció 24 de septiembre de 2022.

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Padre e hijo que actuaron de sicarios fueron acusados no sólo por el doble homicidio, sino también por balear el Centro Municipal de Distrito Sur el 4 de septiembre de 2022. Ese atentado también fue instigado, según la acusación, por Ungaro, que proviene de una familia de mafiosos y narcos de la zona sur de Rosario.

“El Brujo” fue condenado por narcotráfico y por asesinar en 2010 al jefe de la barra de Newell’s Roberto Pimpi Camino. Se alió luego con otra familia de narcos de la zona como el clan Funes. Y desde la cárcel, donde estuvo gran parte de su vida, continuó con la administración de la violencia y sus negocios.

Sicariato de subsistencia

Esta trama exhibe con nitidez la naturalidad con la que se usa la violencia extrema en Rosario, que utiliza una mano de obra de personas que nacieron y se criaron fuera del sistema. Es un sicariato prácticamente de subsistencia. Por eso cuesta tan poco dinero matar en Rosario.

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El negocio de la violencia, por el que fluye el aceitado mercado de la venta de drogas, se retroalimento de perfiles como el de los Cortez. O la historia de Lautaro Arenas, acusado de ejecutar al “arrepentido” Carlos Arguelles. Este joven de 19 años nunca tuvo un empleo ni educación: es analfabeto. Pertenece a esa flota de jóvenes que están fuera del sistema, que sólo son integrados por los narcos en el negocio criminal.

Este tipo de sicarios prestan ese servicio de matar, pero muchas veces no pertenecen a una banda determinada. Es un trabajo tercerizado en un universo en el que otras personas cumplen funciones paralelas, como hacer tareas de inteligencia previa al crimen, como ocurrió con Argüelles en enero pasado, cuando el taxista Jorge Ojeda se encargaba de estudiar los movimientos de la víctima.