Este sábado dos uniformados que prestan servicios en la Comisaría Octava del barrio Guadalupe quedaron detenidos con prisión preventiva en el marco de una causa que investigan los fiscales Mariela Jiménez y Ezequiel Hernández del área de Delitos Complejos del Ministerio Público de la Acusación. Se trata de un hombre y una mujer, identificados como SAG y EY, los cuales fueron imputados por "allanamiento ilegal con privación ilegítima de la libertad, hurto calificado, torturas con lesiones leves y encubrimiento calificado".
La resolución, que estuvo a cargo del juez Nicolás Falkenberg, se dio luego de un acuerdo al que arribaron los fiscales con las defensas particulares: Romeo Díaz Duarte y Esteban Yossen que asisten a la mujer policía; y Juan José Patiño que representa al otro uniformado.
La causa cuenta además con otro agente imputado, el cual permanecerá detenido hasta el próximo jueves cuando se discuta la medida cautelar ya que su abogado, pese a que había en un principio acordado que su cliente quede en prisión, durante la audiencia de este sábado solicitó discutir el caso.
Los tres agentes quedaron implicados en la causa tras haber sido detenidos por Asuntos Internos el pasado jueves, luego de que uno de los jóvenes, que fue víctima, denunció la situación en la Secretaría de Control de la Fuerza.
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El caso
El jueves 28 de enero, aproximadamente a la 1 de la madrugada, cuatro chicos que se encontraban reunidos en una vivienda de Regimiento 12 de Infantería al 1500 fueron trasladados a la Seccional Octava por violación al toque sanitario. Horas después, cerca de las 10, terminaron siendo liberados, pero previo a retirarse, uno de los detenidos habría sustraído una computadora portátil perteneciente a un miembro policial.
A raíz de ello y a espaldas de un fiscal, los tres policías -hoy imputados- realizaron un allanamiento ilegal en la vivienda de calle 12 de Infantería y volvieron a detener y trasladar a los tres jóvenes a la Comisaría para alojarlos en una sala de la dependencia.
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Allí, fueron obligados a quedarse desnudos y recibieron un brutal golpiza ya que les pegaron con puños y patadas y hasta sufrieron golpes con palos, cintos y una sartén. Los apremios fueron tan duros que según develó la Fiscalía, los agentes llegaron hasta insertarle el arma reglamentaria dentro de la boca y simular un disparo de arma de fuego. Finalmente, los amenazaron de muerte si llegaban a denunciar la situación ante la Justicia.
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