Agentes de la Policía Federal de la ciudad de Buenos Aires detuvieron recientemente a un exjefe del área de Drogas de Santa Fe por la causa que investiga el envío de un correo electrónico en el que un fiscal federal fue acusado falsamente de haber encabezado una organización criminal con policías.
Se trata del subcomisario Miguel Cristian Díaz, quien entre 2020 y 2021 supo estar a cargo de la Brigada Operativa Departamental I de drogas del departamento La Capital, durante la gestión del entonces ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe, Marcelo Sain. El mismo es investigado por encubrimiento, atentado contra la autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
La detención se concretó el pasado 15 de diciembre y fue ordenada por el fiscal federal Walter Rodríguez, que investigó quién, cómo, cuándo y desde dónde se envió el correo electrónico que recibió la Fiscalía Federal N°2, el 4 de junio de 2021, cuyo contenido apuntaba mendazmente a un funcionario judicial como jefe de una asociación ilícita conformada por policías, que se encargaba de amparar a narcos locales. Entre ellos, justamente, algunos ya condenados, como por ejemplo Vanesa "La Curandera" Saravia o los entonces prófugos Lorena Melgarejo y Claudio "Pulga" Casco, que eran buscados por el propio fiscal Rodríguez.
Por el caso estuvo detenido en noviembre del año pasado el oficial Ariel Rodrigo, que fue subordinado de Díaz en la Brigada y fue quien envió la falsa denuncia -a través de la cuenta [email protected]- desde una notebook de su casa de calle Catamarca al 800 de Laguna Paiva.
Tras ser apresado, Rodrigo fue indagado y luego procesado con prisión preventiva por “encubrimiento por favorecimiento personal, agravado por ser funcionario público”, “atentado contra la autoridad por impedimento o estorbo de un acto funcional”, “incumplimiento de los deberes de funcionario público” y “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”, ya que cuando fue allanado los investigadores le secuestraron 667 gramos de cocaína distribuidos en un trozo compacto envuelto en un papel amarillo y hasta balanzas de precisión, $132.500 y un total de 1.700 dólares estadounidenses.
Acorralado por la Justicia, el oficial pidió ampliar su indagatoria y declaró en su momento que envió el correo porque su entonces jefe, Díaz, le pidió que le haga “un favor”. No obstante, al ser consultado por la droga que tenía bajo su poder, se abstuvo a brindar alguna información al respecto.
Tras la detención, el allanamiento
Tras detener a Díaz, los investigadores de la Policía Federal allanaron la dependencia policial donde prestaba servicios el uniformado. Se trata de un destacamento de la Guardia Rural Los Pumas ubicado en calle Miguel Delgado al 20 de Frontera.
Dicho procedimiento fue a partir de una serie de mensajes encontrados en el teléfono que fue secuestrado al oficial Rodrigo y en donde Díaz le habría referido situaciones para hacer la “vista gorda” y así poder lucrar en Los Pumas de manera ilegal. “Acá está la papa, amigo”, “Acá no sabés lo que es”, “Campos, camiones, cereal”, “Todos en falta, amigo”, “Salimos los 2 y 2 de confianza de acá”, son algunas frases detectadas en el teléfono.
En tanto, fueron hallados otros mensajes donde Díaz persuadió a Rodrigo para que haga el pase a Los Pumas porque el lugar “era una mina virgen”. “De última te rascás la argolla. Te doy el combustible, sobra”, refirió. Al día siguiente de esos mensajes, Díaz le pidió a Rodrigo que le consiga bidones grandes, de 50 y 25 litros.
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