El juez de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Santa Fe, Fabio Mudry, confirmó este miércoles el sobreseimiento para Alfredo Sadonio, el bioquímico que fue detenido e imputado como supuesto “cerebro” del crimen del empresario y financista Hugo Oldani, ocurrido el 11 de febrero en el interior de la galería Rivadavia.
La resolución dejó firme el fallo que dictó en febrero de este año el juez Octavio Silva, que tras una audiencia que arrancó en diciembre y culminó en febrero, resolvió desvincular al bioquímico de la investigación que encabezaron los fiscales Ana Laura Gioria y Gonzalo Iglesias tras sostener que no existió una sola prueba que sujete a Sadonio con la causa.
El fallo fue apelado por los fiscales y terminó siendo discutido en la Cámara de Apelaciones en donde ambos fiscales, junto con Jorge Nessier, intentaron mantener ligado a Sadonio a la investigación. Sin embargo, dos semanas después de aquella audiencia, el juez Mudry les dio un nuevo revés judicial a los funcionarios del Ministerio Público de la Acusación, tras confirmar el fallo de su par de primera instancia.
Entre sus fundamentos, el camarista entendió que el sobreseimiento de Silva fue “ajustado a derecho y a los hechos de la causa”. De hecho, resaltó la “falta de perspectivas concretas y serias de nuevas evidencias” por parte de los fiscales para continuar vinculando a Sadonio con el homicidio del comerciante santafesino.
En otro tramo de la resolución a la que tuvo acceso AIRE, Mudry indicó que fueron “nulos o inexistentes” los avances investigativos contra Sadonio durante el año en que permaneció imputado, por lo que tal situación lleva a sacar la conclusión de que “tampoco hay perspectivas de que habrá elementos o evidencias que lo incriminen en el futuro”.
El reciente fallo le puso fin a una deficiente investigación que llevó a cabo el Organismo de Investigaciones (OI) y que encabezaron los fiscales a partir de la declaración del hoy condenado Brian Nahuel Damiani, el campana de la banda que cometió el robo seguido de muerte del empresario y que aceptó una pena de doce años de prisión.
En esa declaración, efectuada en febrero del 2020, Damiani dijo que el día del crimen, unas horas antes, habían ido con los miembros de la banda, hasta las inmediaciones de una farmacia ubicada en calle Belgrano, de bulevar tres cuadras al norte y que desde una puerta de madera salió un hombre “petiso y morrudo” que les indicó donde tenían que cometer el atraco.
Desde ese mismo día, los integrantes del Organismo de Investigaciones empezaron a realizar las tareas de inteligencia para detectar quien habría sido aquel datero. Pero en vez de buscar una farmacia de bulevar hacia el norte, fueron hasta el sur y apuntaron de lleno contra la que era de la esposa de Sadonio. A partir de ahí, todos los cañones de la pesquisa fueron contra el bioquímico de 58 años. Desde trabajos encubiertos hasta cotejos de líneas telefónicas, fueron algunos de las “tareas de inteligencia” que encomendó la fuerza bajo la supervisión de Iglesias.
Cuatro meses después de aquella declaración de Damiani, el 29 de diciembre, el fiscal ordenó la detención de Sadonio y mediante un allanamiento -autorizado por el juez Pablo Busaniche- los policías del Organismo de Investigaciones (OI) se llevaron de su casa del barrio Candioti Sur al bioquímico santafesino.
Dos días después, fue imputado en tribunales como quien brindó información a la banda sobre donde tenían que cometer el asalto. Con posterioridad, la defensa de Sadonio, a cargo de Gonzalo Fuentes y Martín Durando, acordó la prisión preventiva con el fiscal Iglesias en una audiencia ante el juez Sergio Carraro y donde trascendió que había una importante cantidad de escuchas telefónicas entre Sadonio y el otro implicado en la investigación: Andrés Kaipl.
Sin embargo, diez días después, la defensa recopiló una serie de testimonios que permitieron establecer que el día del crimen, Sadonio había estado en la localidad de Ataliva en donde extrajo muestras de sangre y de orina a pacientes de esa comuna. A su vez, se llevó a cabo una rueda de reconocimiento en donde el entonces imputado Damiani no reconoció a Sadonio como quien había “pasado el dato a la banda”. Bajo esas circunstancias, los defensores de Sadonio pidieron excarcelar a su cliente, solicitud que fue avalada por el juez Jorge Patrizi.
Desde entonces, el bioquímico permaneció imputado durante un año y en reiteradas oportunidades solicitó que le entregaran los elementos que le habían secuestrado de su casa para peritar y en los cuales ningún investigador del Organismo de Investigaciones encontró algún elemento que conecte a Sadonio con Oldani o alguno de los implicados del caso.
En diciembre del 2021, un año después de ser detenido e imputado, los abogados de Sadonio pidieron desvincularlo del caso al no existir ningún elemento concreto que permita establecer un estado de sospecha sobre el bioquímico. El pedido fue en una audiencia que implicó un cuarto intermedio y en donde el fiscal Iglesias -junto con Gioria- intentaron sostener una imputación de la cual no había ningún sustento claro: la declaración de un imputado (hoy condenado) que nunca reconoció a Sadonio, un identikit del supuesto “datero”, y el impacto de antena de un teléfono de Sadonio en Santa Fe, el lunes antes de que ocurra el crimen, fueron los fundamentos más fuertes (y endebles a la vez) que el fiscal quiso argumentar para oponerse al sobreseimiento del bioquímico. Mientras que desde la otra vereda, los abogados defensores, y el propio Sadonio, se encargaron en reiteradas oportunidades de ratificar la inocencia y resaltar que en todo el legajo judicial (expediente) no existió una sola prueba que conectara al imputado con los miembros de la banda que participaron del asalto fatal a Oldani.
Tras concluir la audiencia, el 22 de febrero pasado, el juez Silva terminó zanjando la controversia judicial y desvinculó a Sadonio de la investigación. “No solo no hay una imagen, un elemento objetivo o algún indicio indubitable, que ubique temporalmente a Sadonio en la escena del hecho al momento de su ejecución, en sus alrededores o en la casa donde se ocultaron luego de su comisión, sino que claramente, además, Sadonio y aquellos eran absolutos desconocidos”, dijo el juez penal en su fallo.
El magistrado apuntó además a que la Fiscalía ni siquiera pudo en un año comprobar si hubo algún vínculo entre Sadonio con la víctima del caso. “No existe una sola imagen de Sadonio en tal escenario, no se acreditaron comunicaciones o agendamientos entre ellos, contrataciones de viajes o documentación comercial o financiera que los relacione”, destacó.
Finalmente, el juez descartó el identikit que confeccionó el Organismo de Investigaciones y en el cual fue dibujado el supuesto “datero” de la banda o autor intelectual y el cual tenía rasgos similares a Sadonio. Es que según Silva, el organismo policial que lo realizó "incurrió en diversas irregularidades y suspicacias" anteriores a la causa. Como, por ejemplo, "informar que existían (600) llamadas o entrecruzamientos entre Sadonio y Andrés Kaipl u otras personas involucradas en el hecho, que posteriormente fueron descartadas por inexistentes bajo el argumento de un error humano en la carga del sistema".
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