Un hombre identificado como Gustavo Francisco Lucero (32) pasará tres años en prisión por amenazar de muerte a su expareja utilizando el pico de una botella rota de cerveza en las inmediaciones del barrio San Lorenzo. Por otra parte, se lo acusó de amedrentar a una familia exigiéndole el pago de una deuda con una cuchilla tipo carnicero en las calles del barrio Santa Rosa de Lima.
La pena fue impuesta luego de aceptar un reciente juicio abreviado que fue homologado por la jueza penal Rosana Carrara, tras un acuerdo entre la defensa del caso, a cargo de Héctor Tallarico y la fiscal de la unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas), Jorgelina Mosser Ferro.
Por la causa, la funcionaria del Ministerio Público de la Acusación (MPA) calificó los hechos contra Lucero como autor de “amenazas simples y amenazas coactivas" en un contexto de violencia de género y “amenazas calificadas por el uso de arma”. A raíz de estas acusaciones, Lucero aceptó firmar un juicio exprés en donde se dio por finalizada la investigación y se declaró responsable de los cargos.
En la audiencia, la fiscalía dejó en claro que las víctimas de los dos sucesos mostraron su conformidad con respecto a la condena impuesta. Además, se ventiló que el acusado cuenta con antecedentes condenatorios lo que determinó que el cumplimiento de la pena deberá transitarla tras las rejas.
Amenazas y violencia de género
El primer hecho ocurrió el 27 de mayo del 2020 a las 21.30, cuando el hoy condenado se presentó con otros hombres -que no fueron identificados- en una vivienda de Padre Quiroga al 2000, en inmediaciones del barrio Santa Rosa de Lima de la ciudad de Santa Fe. En ese entonces, abordó a un hombre que estaba junto a su pareja y sus hijos amenazándolos con un cuchillo tipo carnicero mientras les decía “yo los voy a matar, porque me deben plata”.
Por otra parte, el 8 de diciembre del 2021, alrededor de las 20.00, el imputado se hizo presente en el domicilio de su expareja en Pasaje Quiroga al 2000 en barrio San Lorenzo, donde le gritó y exigió que le abriera porque quería volver a dormir. Allí las víctimas observaron que Lucero tenía en su poder el pico de una botella rota de cerveza y aunque su hijo -que tienen en común- le pidió que se retirara del lugar, el imputado no se accedió y amenazó de muerte a toda la familia.
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