A casi tres años del femicidio de la enfermera Cecilia Burgadt, este lunes comenzó el juicio al único sospechoso que tiene la causa: un hombre de 52 años identificado como Sebastián Maschio.
Maschio llega acusado de ser el autor del femicidio que le costó la vida a la enfermera, perpetrado el 13 de septiembre de 2019, y enfrenta la única pena posible para este tipo de delitos: la prisión perpetua.
Juicio oral y público
El debate oral y público se desarrolla en la sala 1 del subsuelo de tribunales. El tribunal a cargo del juicio está conformado por los jueces Rosana Carrara, Pablo Ruiz Staiger y Leandro Lazzarini.
La acusación está a cargo del fiscales de homicidios Andrés Marchi y Ana Laura Gioria y de las abogadas querellantes Laura Gerard y Vivian Galeano, del Centro de Asistencia Judicial a la Víctima, en representación de las dos hijas de Cecilia Burgadt. En tanto, Maschio cuenta con la asistencia del defensor público Javier Casco.
La prueba comenzó a ventilarse este mismo lunes tras los alegatos de apertura, y está previsto que el debate se desarrolle durante toda la semana. La sentencia fue fijada para el miércoles 31 de agosto.
El caso
El femicidio de Cecilia Burgadt ocurrió entre la siesta del viernes 13 de septiembre de 2019 y la madrugada del día siguiente y tuvo lugar en una pensión de calle 4 de Enero al 8.900 en donde residía Maschio.
En la acusación fiscal se detalla que “la víctima y el hombre investigado habían mantenido una relación de amistad primero, y luego de pareja no conviviente -la que ya había cesado-”. En cuanto a la materialidad del hecho, desde el organismo judicial detallaron que el acusado le propinó numerosos golpes en diferentes partes del cuerpo hasta causarle la muerte a la mujer.
El caso cuenta con un párrafo aparte, ya que tiene vinculación con un automóvil que la enfermera Burgadt le compró a un hombre por medio de Maschio. Se trata de un Golf rojo modelo 97 -dominio de AON 055- el cual se encontraba estacionado fuera de la pensión que alquilaba el hoy acusado y que fue visto por las hijas de la víctima cuando las mismas salieron a buscar a su madre al no tener novedades desde las 13.30 del viernes. Tras dar aviso al Comando Radioeléctrico, el auto fue secuestrado mientras que Maschio quedó en calidad de arrestado y fue trasladado a la sede de Trata de Personas para que le tome declaración.
Ese auto había sido adquirido por la enfermera días antes del ataque por un monto de 85 mil pesos y había quedado a cargo de Maschio, ya que este se había comprometido a realizarle una serie de arreglos mecánicos. Sin embargo, el plan fue otro.
Es que a lo largo de la pesquisa, se comprobó que en el caso existió “violencia de género económica”, ya que Maschio se contactó con el vendedor del auto para solicitarle que el coche sea transferido a su nombre y no al de Burgadt. Justamente, quien estaba fallecida en el interior de la habitación que habitaba en barrio Las Delicias.
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Propósito frustrado
Maschio tuvo la clara intención de ocultar el cuerpo y después descartarlo, ya que sostuvo que la forma en la que estaba atado era la típica manera en que se sujetan los cadáveres que con posterioridad son arrojados en algún determinado lugar: "la forma en que fue encontrado el cuerpo y algunos otros elementos que pusimos en conocimiento nos demostraron de que estaba intentando ocultar lo que había realizado”, sostuvo el fiscal en la audiencia de prisión preventiva.
Y por esa razón, el fiscal aclaró que Maschio confesó de manera espontánea -cuando estaba arrestado- que se la “había ido la mano” con Burgadt, por que “estaba acorralado, porque sabían que estaban detrás del domicilio en donde residía” en barrio Las Delicias.
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