Este jueves se llevó a cabo una audiencia en Tribunales para definir el pedido de cese de la prisión preventiva del transportista escolar imputado por el caso M, al cual se lo acusa de abusar sexualmente de su sobrina durante varios años cuando ella era menor de edad. El juez Nicolás Falkenberg resolvió rechazar la solicitud de la defensa por considerar que existe peligrosidad procesal, por lo que el acusado, Jorge Ulises Pereyra, seguirá detenido hasta el inicio del juicio oral, fijado para el 8 de mayo del 2023.
En diálogo con AIRE, la abogada querellante, Carolina Walker, celebró el fallo del juez Falkenberg y explicó los motivos por los cuales se le denegó a Pereyra la posibilidad de llegar en libertad al juicio.
"El planteo no tuvo ni pies ni cabeza. Hablaron del transcurso del tiempo. Nosotros estábamos ya en diciembre del año pasado con fecha de preliminar y hubo un montón de planteos de suspensión de esa preliminar y después hubo un montón de (artículos) 225 presentados que iban suspendiendo las audiencias", explicó Walker sobre el reclamo de Pereyra por la extensión del tiempo de la prisión preventiva.
El plazo razonable de esta medida cautelar son dos años, pudiendo extenderse un año más bajo causas justificadas. En este caso, pasarán 22 meses entre el momento en que el acusado quedó en prisión preventiva, el 9 de julio del 2021, y el inicio del juicio, el 8 de mayo del 2023.
Sumado a este reclamo sobre los tiempos de detención, la defensa ofreció también una fianza de 10 millones de pesos. Respecto a esto, Walker dijo que desde la querella se planteó "que no era una cuestión de monto" y que, de hecho, esto transformaría a la Justicia en "clasista", porque "el que tiene plata pasa el proceso en libertad y el pobre se queda en la cárcel, y acá lo que hay que merituar son un montón de otras cuestiones que tienen que ver con los riesgos procesales, más allá del monto de la fianza".
La abogada agregó que "incluso el monto de la fianza es también un signo de la capacidad económica que tiene este señor para evadirse de la justicia", y que lo que hay que considerar al momento de evaluar la peligrosidad procesal es el peligro que pueda correr la víctima.
"Una de las pautas para la merituación de la peligrosidad procesal es, precisamente, el posible amedrentamiento de testigos. Acá la principal testigo es M, y obviamente existe una peligrosidad en cuanto a su integridad, su testimonio, en caso de que este señor esté en libertad", añadió.
En este sentido, explicó que el juez Falkenberg resolvió que la peligrosidad procesal todavía existe "porque al momento de denunciar y mientras este señor estaba en libertad, hubo incumplimiento de las medidas de distancia, amenazas, hostigamiento hacia M". Por estas razones, Pereyra aguardará en la cárcel el comienzo del juicio.
Tras la audiencia, Daniela, mamá de la joven abusada, agradeció a la justicia y dijo que siente "un poquito de alivio" por esta resolución.
"Si bien sabemos que el juicio no va a ser fácil porque una niña va a tener que revivir cada una de las situaciones que pasó, estamos tranquilos porque hay fecha y seguimos acompañándola y creyendo en cada una de sus palabras", expresó.
Jorge Pereyra será juzgado por el delito de abuso sexual con acceso carnal calificado por la guarda, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores agravado por la guarda. La Fiscalía y la querella solicitan una pena de 20 años de prisión.
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