A tres años de que el suboficial de la Policía de Santa Fe, Pablo Cejas, haya sido asesinado con múltiples balazos en el barrio Yapeyú, la causa que investigó el crimen tendrá su definición este próximo viernes cuando un tribunal de jueces determine si admite o no un juicio abreviado para los dos imputados que tuvo el caso.
Se trata de Jesús Almada y Maximiliano Benegas, quienes se encuentran detenidos con prisión preventiva desde el inicio de la investigación. Ambos, por medio de sus respectivas defensas (Andrea Alberto por Almada y Guillermo Broggi por Benegas) dieron su conformidad para firmar una condena de prisión efectiva por el homicidio del agente policial.
La formalización del procedimiento abreviado se llevará a cabo en una audiencia que tendrá lugar el el subsuelo de tribunales, a partir de las 10.30, y será ante un tribunal conformado por los jueces Gustavo Urdiales, Rodolfo Mingarini y José Luis García Troiano. Dicha audiencia también contará con la presencia del fiscal del caso, Martín Torres y la abogada querellante del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), Vivian Galeano, que patrocinó durante todo el proceso judicial a la viuda de Cejas, Nancy Scarfone.
El acuerdo de partes, que cuenta con el aval del fiscal regional Carlos Arietti, establece una condena de 15 años para Almada y 14 para Benegas por el delito de “homicidio calificado por el empleo de arma de fuego”.
Las penas adoptadas contemplaron también quitar la agravante de que el crimen fue “perpetrado contra un integrante de las fuerzas de seguridad”, un elemento que había requerido e impulsado en su momento la querella del caso.
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El violento episodio remonta a la noche del 17 de julio del 2017 en Neuquén al 6400 del barrio Yapeyú. Según la hipótesis de la Fiscalía, Cejas llegó al lugar a bordo de una motocicleta y mantuvo una “acalorada” discusión con un grupo de jóvenes por el homicidio de Walter “Bahiano” Gómez el 11 de junio de aquel año.
Aquel asesinato ocurrió en Reinares y Chubut (barrio Santa Marta) cuando iba a bordo de una motocicleta junto con su hermano. En ese entonces, aparecieron en escena tres hombres -uno de ellos menor de edad- que abrieron fuego a mansalva y acribillaron a balazos a los Gómez. Por el ataque, Walter debió quedar internado en el hospital José María Cullen hasta el 4 de julio cuando falleció.
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Por aquel caso, fueron condenados Mauro Nicolás Núñez y Fabián Andrés Acosta, a penas de 16 años de prisión, mientras que también quedó vinculado al caso un joven que al momento del crimen era menor de edad por lo que su causa se tramitó en el fuero de la Justicia de Menores de Santa Fe.
Se cree que la noche del homicidio, el agente policial fue hasta una vivienda del barrio Yapeyú y mantuvo una discusión con los hoy implicados ya que los mismos tenían problemas interpersonales con su hijastro, el cual era justamente amigo de Gómez.
Según reconstruyó la pesquisa, aquella noche Benegas le disparó a Cejas desde atrás y lo hirió en la zona del cuello por lo que el efectivo cayó al suelo. Completamente desvanecido, el suboficial (que ese entonces estaba de civil) fue rematado a balazos. Incluso, uno de los imputados le sacó el arma reglamentaria y le disparó en reiteradas oportunidades.
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El cuerpo fue trasladado hasta un descampado para luego ser colocado en un tacho y así ser incinerado. Sin embargo, ante la presencia de un móvil policial que llegó al lugar la intención de prender fuego quedó descartada ya que los matadores de Cejas huyeron del lugar.
El ataque criminal contra el agente policial que prestaba servicios en el Departamento de Operaciones (D3) generó un fuerte cimbronazo. No solo en la fuerza policial a la cual pertenecía sino también el gobierno y el arco político santafesino.
"Pablo Cejas fue asesinado por la mafia narcopolicial santafesina", supo decir el diputado por el Frente Social y Popular, Carlos Del Frade. Mientras que la entonces ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich destacó que "si un policía que denuncia termina muerto, eso no es un buen mensaje", en clara chicana al gobierno socialista que comandaba la provincia. Finalmente, el gobernador provincial de aquel momento, Miguel Lifschitz, puso paño frío y solicitó que “encontrarán a los responsables”.
La mirada de los sectores políticos fue en razón de que el suboficial, en reiteradas oportunidades, denunció abiertamente la existencia de las “cajas negras” de la Policía. Tanto es así, que en 2015, fue baleado en un supuesto intento de robo que tuvo lugar en el cruce de las rutas provinciales 2 y 5. En aquella oportunidad, el agente supo decir que lo habían mandado a matar “porque no tranzaba con narcos”.
"Si un policía que denuncia termina muerto, eso no es un buen mensaje", dijo en su momento la ministra de Seguridad tras el crimen de Cejas
Un año después, fue nuevamente noticia luego de atrincherarse en un bar de la Costanera santafesina y tomar de rehén a uno de los encargados del local para denunciar nuevamente cómo trabajaba la Policía contra el narcotráfico. Aquel episodio duró cerca de cuatro horas y terminó con el agente retenido por el Grupo de Operaciones Especiales que luego de realizar un sigiloso operativo logró reducirlo dentro del comercio gastronómico.
Un año después, Pablo Cejas volvió a estar en la portada de los medios de prensa pero de la peor manera. Su cuerpo había sido encontrado en barrio Yapeyú con más de 20 heridas de arma de fuego provocadas por una lluvia de balas repletas de ensañamiento.
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