El comunicado oficial que emitió ayer la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), al cierre de su primera visita oficial al país tras la asunción del presidente Alberto Fernández, no pudo ser más celebrado por el Gobierno. En ese comunicado, el organismo financiero internacional enfatizó que la deuda pública del país "no es sostenible" y reclamó una "apreciable" quita a los acreedores privados. Música para los oídos del equipo económico que lidera Martín Guzmán, quien ahora puede ostentar que el FMI hizo suyas dos expresiones ("deuda no sostenible" y "quita") que tanto él como el Presidente vienen pronunciando desde antes de asumir la gestión.
"Celebro que el FMI reconozca la posición argentina respecto de los procesos de endeudamiento -escribió el presidente Fernández en su cuenta de Twitter-. Si todas las partes demuestran voluntad de acordar, podremos volver a crecer, honraremos nuestros compromisos y volveremos a tener una Argentina de pie".
En la Casa Rosada festejan el giro del FMI respecto de nuestro país. Hace poco menos de un año, los técnicos del organismo que trabajaban con la Argentina defendían a rajatabla la receta de ajuste fiscal encarada por el gobierno de Mauricio Macri, que incluía una política monetaria dura y un menú de reformas estructurales, entre ellas la reforma previsional. Esta postura del FMI mereció que Fernández y Guzmán, junto a la vicepresidenta Cristina Kirchner, embistieran duramente contra el organismo financiero internacional, acusándolo de ser corresponsable del crónico endeudamiento del país.
"El FMI es también responsable de la crisis de deuda y la crisis económica que vive la Argentina", enfatizó Guzmán hace una semana en el Congreso. En esa sesión, el ministro de Economía enfatizó que el programa económico del Gobierno, al menos en los próximos años, no incluirá un ajuste fiscal. “No hay peor opción que la austeridad fiscal ante una recesión”, sostuvo ante los legisladores.
La receta de Guzmán
El FMI, ahora bajo la conducción de Kristalina Georgieva, pareció dar crédito a la receta económica de Guzmán. Así lo expuso la misión de los técnicos del Fondo tras concluir su visita al país.
"Nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto (...) no es económicamente ni políticamente factible", por lo que se requiere una "contribución apreciable" de los bonistas "para resolver la crisis de la deuda", enfatizó en su comunicado. Ajuste no, quita sí: esa es la recomendación que, en buen romance, proponen los técnicos del FMI.
Ni el Fondo ni el Gobierno dijeron que significa una "contribución apreciable". Eso surgirá de las negociaciones con los bonistas. El equipo económico de Guzmán dará a conocer la oferta final a mediados del mes próximo. Pero el Fondo sí remarcó que la renegociación de la deuda tiene que ser "definitiva", una señal de que, aun con quita, debe ser lo suficientemente atractiva como para generar una alta adhesión.
El equipo económico de Guzmán dará a conocer la oferta final a mediados del mes próximo.
Esa no fue la única advertencia del FMI. Avanzado el texto hay un párrafo en el que el FMI insiste, con palabras diplomáticas, en que el país debe hacer "esfuerzos adicionales" -léase, reducción del gasto público- para resolver sus problemas estructurales.
"Las reservas y el peso se han estabilizado con el apoyo de los controles de capital y el superávit comercial. La inflación y las expectativas de inflación han bajado en los últimos meses, pero esfuerzos adicionales serán necesarios para reducirlas aún más desde sus altos niveles actuales", concluyó el Fondo.
Más allá de esta nota al pie, el informe del FMI envalentonó al Gobierno y al ministro Guzmán, que mañana viaja vía Frankfurt, a Riad, la capital de Arabia Saudita, a la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G 20. Ahí, Guzmán llegará sonriente y con el informe bajo el brazo al encuentro con Kristalina Georgieva. El contundente aval de los técnicos del FMI es la principal carta que Guzmán tiene ahora para renegociar con los acreedores. Esta vez, el Fondo no fue mala palabra en la Argentina.
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