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"Tinka" la fábrica de bolitas ubicada en Santa Fe, única en Latinoamérica

Con 68 años de historia, Tinka es una fábrica de bolitas muy querida por los santafesinos.

En la ciudad santafesina de San Jorge, hay un motivo de alegría. La fábrica de bolitas Tinka, fundada en 1953 es la única y de Sudamérica y continúa vigente, encendiendo sus hornos y con una producción enorme de las reconocidas bolitas que nos marcaron en nuestra infancia.

La historia de la empresa Chiarlo y Reinero, que fabrica la marca Tinka comenzó hace 68 años. Atravesó toda clase de crisis, pero la pasión por mantener la fabricación del juguete más barato al que pueden acceder los niños, los hace seguir firmes. Además de bolitas y bolones producen bolitas de aerosoles para laboratorios de pintura.

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La historia de la empresa Chiarlo y Reinero, que fabrica la marca Tinka comenzó hace 68 años.

La historia de la empresa Chiarlo y Reinero, que fabrica la marca Tinka comenzó hace 68 años.

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Historia

Todo empezó cuando Víctor Hugo Chiarlo y Domingo Vrech, empleados en aquel entonces de la cristalería SAICA (Sociedad Anónima Industria Cristal Artístico) de San Jorge y que todavía conserva su estructura, pidieron licencia por un mes y, con lo que ya habían aprendido sobre el cristal, empezaron a fabricar bolitas.

Cuando arrancaron con la fábrica, en 1953, hacían todo artesanal. La primera máquina la tuvieron por el financiamiento de un gerente de la firma Manavella y Cía. S. R. L. (los únicos fabricantes en Sudamérica de bolitas de mármol por aquel entonces), ubicada en Córdoba y Entre Ríos, en Rosario: el empresario les pidió unas muestras de las bolitas y si lo convencían les daría el dinero para comprar la materia prima, a cambio de la producción de seis meses. Así, durante más de un año, enviaron bolitas al negocio rosarino.

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En 1956, Vrech se fue de la sociedad y entró Ricardo Reinero. Y en 1960 se sumó Ángel Albino Chiarlo, hermano menor de Víctor. En 1993 murió Reinero y tomó la posta su hijo, Juan Miguel. En 1995, los dueños de Tinka le compraron al taiwanés Cheen Fu Cheen, una máquina de ese país oriental que le permitió aumentar su producción: de 12.000 bolitas por día pasaron a fabricar 400.000, es decir, casi 3.000.000 por semana.

Proceso de producción

Hay cuatro modelos de bolitas: la Vergel (transparente con color por fuera), la Onix (color negra), la Pétalos (como el ojo de gato) y Aerosol (que son las que tienen adentro los aerosoles de pinturas y de espumas de carnaval y que se usan como removedor), todas son de 16 milímetros. También hay dos bolones de 25 milímetros: la Vergel y la Onix.

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Rosana explicó que en una semana de producción se necesitan unos 10.000 kilos de cristales rotos, es decir, unos 40.000 por mes, que fueron en sus mejores épocas, copas, copones, adornos. El requecho de las cristalerías San Carlos, de Cañada de Gómez y de una cooperativa de San Jorge, se compra y se acopia para luego molerlo y meterlo en el horno a 1.300 grados.

“El domingo por la tarde se prende el horno hasta el sábado al mediodía. Se agregan unos 2.000 kilos por día de material reciclado de botellas de la cristalería y reciclados. Así, va cayendo un chorro de vidrio líquido que una especie de tijera los va cortando en pedazos iguales para caer en la máquina. Es continuo durante una semana. El horno demora mucho en calentarse y en enfriarse. Y se le agregan productos químicos para darle el color” explicó Rosana.

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Pasión de chicos y no tanto

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En la actualidad sigue siendo uno de los juegos elegidos por los niños.

En la actualidad sigue siendo uno de los juegos elegidos por los niños.

Las hermanas Chiarlo contaron que este juego que atrapa a chicos y no tanto tiene su temporada alta, en marzo, cuando empiezan las clases. “Los chicos vienen emocionados a la fábrica y esperan a que se abra el portón para pedir bolitas. Algunos piden hasta las rotas. Siempre le damos un puñadito. Juegan en las escuelas o en el club”, aseguraron.

En la plaza en frente de la fábrica se jugaron campeonatos de bolitas y tenía varias categorías: chicos, medianos y adultos. También hay muchas mujeres que juegan.

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Los diferentes modos de juegos, generan competencias muy atractivas entre los chicos.

Los diferentes modos de juegos, generan competencias muy atractivas entre los chicos.

“Cuando estuvimos en la Expo del Niño en Santa Fe, los chicos pasaban de largo y los padres y abuelos se acercaban y se arrodillaban para enseñarles el juego. Se remontaban a su infancia y hasta se les piantó un lagrimón. Fue una época que los marcó”, recordaron.

Desde que están al mando de Tinka, las hermanas Chiarlo no dejarán morir la tradición de este entrañable juego que lo único que hay que hacer es ponerse cuerpo a tierra, ensuciarse las rodillas, apuntar, tratar de no pifiarle al hoyito y volver (por un rato) a la más tierna edad.

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