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Si sufrís calambres por inactividad te recomendamos seguir esta dieta

Aparecen de manera involuntaria mientras dormimos o tras la práctica de ejercicio y son muy dolorosos. Apoyarse en la alimentación es clave para ponerles freno

Probablemente alguna vez sentimos dolor después de haber terminado nuestra rutina de ejercicio físico. Lo que sucedió es un calambre muscular, una contracción involuntaria de los músculos que, si bien no es grave, nos atormenta durante un rato. Además, imposibilita el movimiento, ya que el músculo se torna duro y contraído y es sumamente difícil relajarlo.

¿Cuál es el motivo de su aparición?

Tal y como apunta Mayo Clinic en su página web, suelen surgir como consecuencia de un sobreuso del músculo, por la tensión muscular, la deshidratación o el mantenimiento de una posición determinada durante un largo periodo de tiempo. En algunas ocasiones, los calambres musculares están estrechamente relacionados con enfermedades como la estenosis lumbar, es decir, la compresión de los nervios que componen la espina dorsal. En este caso, según Mayo Clinic, "el dolor empeora cuanto más caminas. Caminar en una posición levemente flexionada (como cuando empujas un carrito de compras) puede mejorar o retrasar el comienzo de los síntomas".

¿Quién es más propenso?

Nadie está exento de sufrir calambres musculares. Sin embargo, son mas propensas las personas mayores, las embarazadas, las personas con bajos niveles de hidratación y sobrepeso, deportistas y pacientes con afecciones tiroideas, hepáticas o nerviosas. Si se prolongan en el tiempo, no mejoran con la realización de estiramientos y, además, se hacen acompañar de hinchazón, enrojecimiento o sensación de calor y debilidad muscular, tenemos que tomarlos en serio y acudir a nuestro médico.

Lo que la alimentación puede hacer

Los calambres musculares muchas veces están estrechamente relacionados con la carencia de minerales como el potasio, el magnesio y el calcio. Una vez más, la alimentación juega un papel esencial y se convierte en una gran aliada de nuestra salud.

Potasio.

Es un mineral fundamental que el organismo necesita para funcionar correctamente. Está implicado en la transmisión nerviosa y la contracción muscular, así como en el establecimiento del equilibrio hídrico. Según la Organización Mundial de la Salud, debemos consumir 3,510 gramos al día.

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Calcio.

Este mineral, el cual habita principalmente en los huesos y los dientes, es sumamente importante ya que interviene en numerosas reacciones enzimáticas, en la mineralización de los huesos y la regulación de la contracción muscular.

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Magnesio.

Interviene en la formación de la proteína y la masa ósea, así como en la regulación del sistema nervioso y de los músculos. De hecho, todos los que conforman nuestro cuerpo necesitan este mineral para moverse. Aunque es posible obtenerlo a través de suplementos alimenticios, el medio más saludable es a través de la dieta, en tanto que hay un amplio elenco de ingredientes que lo contienen de forma natural.

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