La mandarina es uno de los cítricos más elegidos por su dulce sabor. La cantidad de jugo que contiene la hace muy refrescante y es tan fácil de pelar que no se necesita un cuchillo, algo que la convierte en ideal para que la consuman los más pequeños de la casa. Vale la pena aprovechar que nos encontramos en plena temporada de mandarinas para incorporarla a nuestra dieta, tanto en recetas dulces como saladas o, simplemente, por el simple placer de disfrutar el sabor de una fruta deliciosa.
¿Qué necesitamos?
250 g de queso blanco para untar
Una huevo
Una pizca de sal
Dos claras de huevo
Un yogur natural
Jugo de 1 mandarina
Gajos de mandarina para decorar
60 gramos de azúcar
Una cucharita de esencia de vainilla
Ralladura de un limón
Hojitas de menta opcional para decorar
Paso a paso
Primero hay que mezclar el queso blanco untable, el azúcar, el yogur, el huevo, la ralladura de limón, el jugo de mandarina y la sal.
Incorporar las claras una por una, sin dejar de batir hasta obtener una masa ligera y homogénea.
Repartir la preparación anterior en cuatro moldes de flan y cocinar en el horno precalentado a temperatura media durante una hora aproximadamente.
Apagar el horno y dejar la puerta entreabierta un ratito para que salga el calor y no baje el volumen de los pastelitos.
Pelar la mandarina, separar los gajos y retirar la membrana que los recubre.
Desmoldar los pastelitos en cuatro platos y servirlos decorados con los gajos de mandarina y las hojas de menta limpias y secas.
Temas





