Un huevo en mal estado puede traer dos complicaciones: afectar el sabor de las comidas o traer riesgos para la salud. Hay un truco (no es sumergirlos en agua fría o caliente) que permite ver el estado del mismo.
Es muy simple: sólo hay que agitar el huevo cerca del oído. Si escuchamos un sonido líquido, significa que la yema y la clara se desprendieron de la membrana y el huevo ya no está fresco. Si no sentimos movimiento, está en buen estado.
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¿Cómo saber si un huevo está fresco sin equivocarse?
- Agitarlo cerca del oído: si hace ruido, no está fresco.
- Revisar la cáscara: si tiene grietas o una textura rugosa, es mejor descartarlo.
- Olerlo antes de usarlo: un huevo en mal estado tiene un olor fuerte y desagradable.
- Mirar la fecha en el cartón: aunque no siempre es exacta, sirve como referencia.
Si tenés dudas, lo mejor es siempre romper el huevo en un recipiente aparte antes de sumarlo a una receta. Así evitás sorpresas y te asegurás de que tus comidas sean seguras y deliciosas.
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