Los hidratos de carbono fueron durante muchos años una preocupación excesiva para bajar de peso y lograr llevar una alimentación equilibrada. ¿Cuántas veces escuchamos que los hidratos de carbono y más precisamente las harinas engordan?.
Muchas personas se someten una y otra vez a diferentes dietas y muchas han decidido, en consecuencia, dejar las harinas como única fuente de hidratos de carbono y solución mágica para el descenso de peso.
Los hidratos de carbono forman parte de gran cantidad de alimentos y muchos de ellos saludables y fuente de fibra, como los cereales integrales, las legumbres, las hortalizas, frutas y frutos secos. Lo que debemos rever es qué calidad de hidratos estamos consumiendo y de donde provienen.
Con buena o mala fama, lo cierto es que en el ránking de popularidad pocas cosas resultan más tentadoras que unos buenos fideos, unas ricas galletitas dulces o un humeante plato de polenta. ¿Será por eso que muchos sostienen que los hidratos de carbono producen "adicción"? "No hay adicción a la comida, por la tanto no hay adicción a los hidratos.
Quitarlos de la alimentación por completo y realizar dietas de tipo milagrosas, altas en proteínas y lejos de ser adecuadas para cada persona provoca los famosos efectos rebote, ganancia de peso posterior, déficit de nutrientes y desequilibrio emocional. No olvidemos que los carbohidratos ayudan a mantener una cantidad estable de glucosa en sangre y ¡el cerebro lo necesita para funcionar correctamente!, además de brindarle una cuota de placer. La restricción genera deseo y esto siempre lleva a un consumo superior al que comeríamos si lográramos tener una relación sana con los alimentos. Comer de forma consciente nos lleva a mantener ese equilibrio que el cuerpo necesita.
Si tenés dudas, ¡consultá con un profesional! No hagas restricciones nutricionales ni dietas alocadas. El secreto está en la variedad y el equilibrio. Re-aprender a alimentarnos requiere su tiempo pero es posible.
Temas



