“No fue fácil dejar todo atrás. Me dio miedo. Quería entender lo simbólico detrás de la belleza. Ahí entendí que el maquillaje es un lenguaje de poder y resiliencia”, explica.
De Rafaela a Nueva York: la historia de Ann Gior
Esa búsqueda la llevó a reinventarse. Hoy, Ann es reconocida internacionalmente como Artista de Maquillaje. Trabajó con Pat McGrath y Steven Meisel, dos de los íconos más grandes de la industria. Su trabajo aparece en campañas globales y en revistas como Vogue, i-D Magazine y Harper’s Bazaar.
LEER MÁS ► Dermocosmética: cuando la estética y el cuidado de la piel se encuentran
Sus colaboraciones con marcas de lujo como Louis Vuitton y Hermès dejaron huella. Uno de los hitos recientes fue el “moto look” que diseñó para la cantante Caroline Polachek, junto al director Gregoris Pyrpylis. Un doble delineado negro que se volvió viral y resignificó su conexión con el arte egipcio desde una mirada más contemporánea.
“Trabajar con directores que marcan el lenguaje visual de una generación, te expande. Te lleva a lugares que no sabías que existían dentro tuyo. También te ayuda a superar miedos. Esta industria es muy competitiva. Rodearte de mentores que te permitan ser honesta y vulnerable te inspira a ser valiente”.
LEER MÁS ► Las tendencias de maquillaje que se llevarán todas las miradas este 2025
Su enfoque estético está influenciado por su trabajo junto a figuras como Rihanna, Bella Hadid y Marc Jacobs, y con músicos, drags, DJs e íconos del arte underground que se expresan por fuera de los cánones.
“Esta ciudad exige reinventarte. Lejos de casa, sacrificás todo y das lo mejor de vos. Lo que te sostiene es el trabajo comercial bien interpretado, las relaciones sanas y leer el ambiente. Tener espíritu colaborativo”, reflexiona.
Para ella, maquillar no es solo una cuestión estética. Es una narrativa viva que habla de identidad, cultura y supervivencia. “No maquillás una cara. Sostenés una historia. Nace en la calle, en la gente. Es parte de un engranaje social y cultural”.
Su mirada no pasa desapercibida y la llevó a participar de proyectos de alto impacto: actualmente está trabajando en un docu-film junto a Alexis Bittar y Bruce Cohen que retrata a líderes LGBTQ+ y tendrá su premier en el Museo Guggenheim. También colaboró con Deepak Chopra en “Digital Deepak”, una app que fusiona meditación con inteligencia artificial para redefinir los conceptos de belleza y bienestar.
Además, forma parte de iniciativas en Naciones Unidas y la Comisión Europea orientadas a la innovación ética en el mundo de la moda, con foco en sostenibilidad, responsabilidad social y empoderamiento femenino. “La belleza también puede ser un acto político”, afirma.
De Rafaela a Nueva York, Ann construyó un camino propio. Una historia que desafía moldes y recuerda que la belleza es un sistema vivo. “Cuando conecta con algo real, urgente y compartido, también se vuelve un manifiesto”, concluye.