La historia del “asesino del Cañadón”
La Patagonia esconde secretos que parecen repetirse con el tiempo. La desaparición de Pedro y Juana recuerda una tragedia similar que ocurrió en 2023, cuando un hombre desapareció en la misma zona. Su vehículo fue encontrado abandonado, y días después, el cuerpo fue hallado en el mar. Desde entonces, la historia del “asesino del Cañadón” se grabó en la memoria colectiva, como una advertencia sobre los peligros de esta remota región.
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Jubilados desaparecidos
La misteriosa desaparición de Pedro Kreder (79) y Juana Morales (69) sigue estremeciendo a Chubut.
Hoy, a más de doce días de la desaparición de los jubilados, las similitudes entre ambos casos son inquietantes. Según un periodista local, “El perro marcó el rastro hacia el océano. Es lo mismo que pasó aquella vez”. Las coincidencias entre ambos incidentes reviven el temor en la comunidad.
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El análisis de los expertos
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El criminólogo Enrique Prueger, con experiencia en casos complejos en la Patagonia, ofreció su perspectiva sobre el caso en una entrevista reciente. Según Prueger, “Cuando la escena muestra una camioneta abandonada sin signos visibles de violencia y los ocupantes desaparecidos, lo primero que debe considerarse es si los cuerpos fueron trasladados o si nunca estuvieron en el vehículo”. Esta observación es crucial, ya que la camioneta fue hallada estacionada “como si nada”, pero sin rastro alguno de los ocupantes.
El perito también destacó la relevancia del rastro marcado por el perro, que apuntaba hacia el mar. “El agua, los cañadones y las lluvias pueden alterar la escena del crimen. En esos terrenos, los cuerpos pueden ser movidos, diseminados o trasladados desde otro lugar”, afirmó Prueger.
Un patrón inquietante
El experto subrayó que la hipótesis de un accidente debe ser contrastada con la posibilidad de un ocultamiento intencional. “Si en la misma zona se encontró un vehículo abandonado y un cuerpo en el mar en 2023, la repetición geográfica no es casualidad. Esto podría sugerir un modus operandi”, señaló el criminólogo.
En cuanto a la figura del “asesino del Cañadón”, Prueger enfatizó: “No se trata solo de una leyenda, sino de patrones que deben investigarse. Si los testigos locales recuerdan hechos similares, las autoridades deben examinar si existe una ruta o un patrón que se repite en el terreno”. La naturaleza del paisaje —con sus cañadones, acantilados y proximidad al mar— favorece el traslado y ocultamiento de cuerpos, lo que dificulta la localización de rastros. En este tipo de casos, cada minuto cuenta.