Pedro y Juana están desaparecidos desde el 11 de octubre. Las autoridades siguen manteniendo cautela sobre los detalles, pero en medio de los vientos fríos, los acantilados y los cañadones de la región, la leyenda del “asesino del Cañadón” vuelve cobrar fuerza. Andrea Flores, quien se presenta como vidente, compartió una visualización relacionada con el caso.
La inquietante teoría de una vidente sobre lo que ocurrió con los jubilados
Flores explicó que esta revelación llegó “a pedido de seguidores argentinos” interesados en el paradero de los jubilados. En su mensaje, detalló cómo percibió el recorrido de la pareja, guiada por una intuición que la llevó a imaginar lo que habría sucedido en las horas previas a su desaparición.
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"Visualizo a una tercera persona (un caballero en vehículo)", escribió Flores en su publicación, sugiriendo que alguien más podría haber estado involucrado en el caso. Según la descripción, un hombre y los jubilados habrían estado en un vehículo, y, aparentemente, todo habría ocurrido con el consentimiento de ambas partes.
Flores añadió que los tres se habrían trasladado a una zona de cabañas, donde la vidente percibió una primera imagen cerca de una camioneta.
Sin embargo, la visualización de Flores no terminó allí. La vidente aseguró que más adelante, en su visión, los jubilados aparecían entre árboles más distantes, y sus energías comenzaban a disolverse. "Ahí se pierden sus energías", detalló, transmitiendo una sensación de desconcierto y misterio. Por último, agregó que la ruta de por medio y el mar formaban parte de la escena que visualizó.
El mensaje se viralizó rápidamente en las redes sociales, desatando una ola de comentarios y generando una mezcla de reacciones.
"El asesino del Cañadón": la leyenda que resurge en medio de la desaparición de los jubilados en Chubut
El criminólogo Enrique Prueger, con experiencia en casos complejos en la Patagonia, ofreció su perspectiva sobre el caso en una entrevista reciente. Según Prueger, “Cuando la escena muestra una camioneta abandonada sin signos visibles de violencia y los ocupantes desaparecidos, lo primero que debe considerarse es si los cuerpos fueron trasladados o si nunca estuvieron en el vehículo”. Esta observación es crucial, ya que la camioneta fue hallada estacionada “como si nada”, pero sin rastro alguno de los ocupantes.
El perito también destacó la relevancia del rastro marcado por el perro, que apuntaba hacia el mar. “El agua, los cañadones y las lluvias pueden alterar la escena del crimen. En esos terrenos, los cuerpos pueden ser movidos, diseminados o trasladados desde otro lugar”, afirmó Prueger.
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Un patrón inquietante
El experto subrayó que la hipótesis de un accidente debe ser contrastada con la posibilidad de un ocultamiento intencional. “Si en la misma zona se encontró un vehículo abandonado y un cuerpo en el mar en 2023, la repetición geográfica no es casualidad. Esto podría sugerir un modus operandi”, señaló el criminólogo.
En cuanto a la figura del “asesino del Cañadón”, Prueger enfatizó: “No se trata solo de una leyenda, sino de patrones que deben investigarse. Si los testigos locales recuerdan hechos similares, las autoridades deben examinar si existe una ruta o un patrón que se repite en el terreno”. La naturaleza del paisaje —con sus cañadones, acantilados y proximidad al mar— favorece el traslado y ocultamiento de cuerpos, lo que dificulta la localización de rastros. En este tipo de casos, cada minuto cuenta.
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