La historia del paso sobre el Salado y el Vado: los puentes que unieron Santa Fe y Santo Tomé

Los puentes que unieron a las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé.

 


Redacción Aire Digital

Entre el Río Salado, que termina en el Coronda, y su brazo al este que se une con el río Santa Fe en el arroyo Vado; se guarda la historia de una estrecha relación entre dos ciudades hermanas: Santa Fe y Santo Tomé.

Hasta el General Manuel Belgrano pasó por estas aguas en 1810 y dejó su huella en un algarrobo que todavía mira a la costa. El crecimiento comercial de la capital de la provincia y el aumento poblacional de la llamada por Juan de Garay en su origen “la estancia de la boca del Salado Grande”, planteó la necesidad de una conexión.

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Así fue como en 1875 Ramón García dirigió la construcción del primer puente de madera que llevó su nombre y unió las costas por la parte más estrecha.

Por más de treinta años se mantuvo en pie y en 1906 uno metálico lo reemplazó.

 

 

Puente de Madera, construído por Ramón García a la altura del actual balneario Municipal de Santo Tomé.

 

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Puente de Hierro levadizo que reemplazó al de Madera.

 

Esta imponente estructura de hierro fue el segundo puente entre ambas ciudades y tenía uno de sus tramos levadizo para permitir el paso de los barcos. En 1935 una crecida socavó y destruyó unos de los terraplenes y aunque fue reparado, el camino del puente no mejoró su estado y los viejos problemas continuaron.

 

Para esa época, sobre el puente se registraba un pasaje medio de 1.500 vehículos diarios. Y ya en 1938 el tránsito había aumentado a 2.000 autos por día. Esto llevó a las autoridades comunales a organizar una comisión para la construcción de un nuevo puente.

El puente de hierro prestó servicio hasta el año 1939, cuando se lo desmanteló y se lo ubicó sobre el río Guayquiraró en el límite entre Corrientes y Entre Ríos, en donde fue reemplazado por una nueva estructura en 2010.

 

El Puente de Hierro sobre el río Guayquiraró

 

Así fue como se comenzó a proyectar el Puente Carretero que todavía continúa fiel e incólume en su lugar. En 1936 la Dirección de Obras Públicas de Santa Fe llamó a licitación pública para la construcción. La empresa alemana Gruen y Bilfinger S.A. ganó la obra.

 

 

Los trabajos se comenzaron en 1937 y terminaron dos años más tarde. La dirección de los trabajos estuvo a cargo del ingeniero Guillermo Wagner y la supervisión por parte de la Dirección de Obras Públicas de la Provincia fue realizada por el ingeniero Alberto Cazeneuve, hijo de un inmigrante francés.

 

 

Gentileza: Museo Histórico “Andrés Roverano” de la Municipalidad de Santo Tomé

 

La estructura fue realizada completamente en hormigón y con materiales de origen argentino, con excepción del acero que procedía de Alemania. El pedregullo procedía de Córdoba, la arena del río Paraná y el cemento de la fábrica de Paraná.

 

 

Gentileza: Museo Histórico “Andrés Roverano” de la Municipalidad de Santo Tomé

 

 

Los obreros que trabajaron en la construcción fueron aproximadamente 220, la mayoría de ellos de la capital santafesina y de Santo Tomé, con excepción de los encargados de la dirección técnica y los obreros especializados que en su mayoría eran de origen polaco y que luego se radicaron en la vecina ciudad y conformaron lo que hoy es el barrio San Martín.

 

 

 

Gentileza: Museo Histórico “Andrés Roverano” de la Municipalidad de Santo Tomé

 

 

 Estos 6 camiones cargados de piedra sirvieron para realizar las pruebas de resistencia del nuevo puente carretero. (1939  Diario El Orden)

 

 

El Carretero quedó habilitado un 14 de Julio de 1939, aunque su inauguración oficial tuvo lugar en 1941. El imponente puente que forma parte del corredor vial de la Ruta Nacional Nº 11, fue considerado en su época como uno de los más importantes del mundo en su género y el mayor de Sud América. 

 

 

 

¿Por qué se inauguró un 14 de Julio?

Una anécdota muy particular pinta de manera especial la habilitación del Puente Carretero el 14 de julio de 1939.

La fecha de entrega de la obra no fue al azar. En el día en que Francia conmemora la Toma de la Bastilla (14 de julio de 1789) y celebra el día de su patria, el ingeniero Cazeneuve decide dar por habilitado el puente. El inspector provincial de la obra, que había sido construido por una empresa alemana, era hijo de un inmigrante francés. Con Europa en plena segunda Guerra Mundial (donde se enfrentaban, entre otros, los franceses contra los alemanes) tomó la deliberada decisión.

 

 

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