La tormenta perfecta, luego del ataque a una de las mayores refinerías de petróleo de Arabia Saudita

No se trata de un fenómeno mortalmente destructivo creado por la naturaleza sino por todos los errores de los hombres.


Por Andrés Repetto

El ataque contra una de las mayores refinerías de Arabia Saudita generó un aumento mundial en el precio del combustible. Por orden presidencial, Estados Unidos ordenó en consecuencia recurrir a algunos de los millones de barriles que de manera estratégica tienen almacenados en cavernas tanto en Texas como en Luisiana. La última crisis petrolera global en los 70 llevó a esta potencia a tomar medidas ante la eventualidad de que una situación similar pudiera afectarlos.

A lo largo de los últimos años varios presidentes estadounidenses recurrieron a parte de su stock, pero de forma muy limitada.

Se disparó más de 5% el precio del petróleo por tensiones entre EEUU e Irán

El barril de WTI en Nueva York subió 5,4% a 56,65 dólares, mientras que en Londres el crudo Brent aumentó 4,5% a 64,61 dólares. El precio del petróleo intermedio de Texas cerró hoy con una fuerte suba de 5,4% y quedó en US$ 56,65 el barril, el Brent subió 4,4% hasta US$ 64,50 en el mercado de futuros de Londres, por las tensiones entre Estados Unidos e Irán.

La nueva y creciente situación de incertidumbre ante los eventos militares que se viven en la región del Golfo Pérsico muestran la inestabilidad que podría vivirse a nivel mundial si lo que tanto se anuncia finalmente sucediera, esto es, una guerra en la región teniendo a Irán como protagonista.

En más de una oportunidad compartí con ustedes la crisis regional y global desatada a partir de la decisión de la administración Trump de romper unilateralmente con el acuerdo que en el año 2015 su antecesor junto a las grandes potencias europeas, China y Rusia entre otros llevaron adelante con Teherán.

Finalmente este acuerdo fue demolido por Trump quien a su vez reinsertó las sanciones que comenzaba a levantarse contra Irán por el cumplimiento del acuerdo para frenar su desarrollo nuclear. El avance de la república islámica en este sentido llevaba a los países firmantes a temer que pudiera dotarse una bomba atómica sino frenaban entre otras cosas el enriquecimiento de uranio.

La decisión del presidente de los Estados Unidos hizo volver en el tiempo al mundo, a una crisis que según los propios inspectores de las Naciones Unidas se estaba destrabando ya que Irán estaba cumpliendo con lo pactado.

A este viaje en el tiempo hacia el pasado se sumaron una serie de amenazas de guerra mutuas entre Trump y las autoridades políticas y religiosas de Irán.

A esta escalada le siguieron en las últimas semanas secuestros de buques petroleros, explosiones de estos cargueros y denuncias cruzadas lo que puso a esta región fundamental en la producción de petróleo pero también en su distribución en una crisis como no se vivía hace tiempo.

Pero como asegura la frase que sostiene “siempre se puede estar peor” la escalada aumentó aún más.

Fue el presidente Donald Trump quien hace varias semanas reconoció que sus aviones de combate estuvieron a tan solo 10 minutos de atacar varios objetivos en suelo iraní. Con la misma naturalidad que informó de la entrada en una virtual guerra con Irán, sostuvo que había decidido abortarla cuando los aviones estaban en pleno vuelo.

Jugar con fuego en un polvorín parece ser una constante, a esta nueva realidad se sumó un nuevo capitulo con el ataque contra la refinería en territorio de Arabia Saudita. Todo parece ser posible, y a eso parecen estar dispuestos a apostar quienes juegan sus fichas en un tablero cada vez más complejo y peligroso.

EE. UU. redobla sus acusaciones a Irán por el ataque a instalaciones petroleras sauditas

Estados Unidos buscó reforzar su versión de que Irán estuvo detrás del ataque contra instalaciones petroleras de Arabia Saudita del fin de semana.

Irán es uno de los grandes jugadores en esta crisis, pero también lo es Arabia Saudita. Estas dos naciones, enfrentadas por cuestiones geopolíticas, religiosas y económicas, libran desde hace tiempo su guerra en otro país de la región -Yemen- pero en estos días parecen haber decidido aumentar la escalada y llevarla a un nivel hasta ahora impensado.

La refinería atacada en Arabia Saudita, que paralizó por unas horas a la mitad la producción de petróleo del reino, no fue realizada según Estados Unidos desde Yemen, nación donde combaten indirectamente los saudíes y los iraníes, sino desde suelo iraní.

La guerra en Yemen, un conflicto internacional que pocos quieren aceptar

En cuatro años, la guerra destrozó Yemen, el país más pobre de la Península Arábiga. Casi toda la población del país -el 80%, según la ONU- necesita ayuda humanitaria. Unas 8,4 millones de personas padecen actualmente “hambre extrema” y unos 400 mil nenes corren el riesgo de morir por desnutrición.

Para los servicios de inteligencia de EE.UU, además, los ataques no fueron realizados con drones sino con misiles crucero lo que agrega una complejidad mayor a la crisis.

La tormenta perfecta parece estar tomado forma. Tal como fuimos siguiendo con imágenes satelitales e incluso desde el espacio a tormentas como Dorian y otros huracanes en el caribe y las costas de los Estados Unidos, en esta oportunidad no se trata de un fenómeno mortalmente destructivo creado por la naturaleza sino por todos los errores de los hombres.

Hace unas semanas el mundo estuvo a 10 minutos del comienzo de un conflicto impredecible, ese es el tiempo que bastaba para que los bombarderos enviados por Trump descargaran sus bobas sobre Irán, ante este escenario queda preguntarnos: ¿A cuántos minutos estamos ahora del ataque estadounidense?

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