No tires el pan duro: la receta fácil para hacer bruschettas y aprovechar las sobras
Con pan del día anterior y pocos ingredientes podés preparar unas bruschettas crocantes, ideales como entrada, picada o cena liviana.
Las bruschettas son una de las mejores formas de aprovechar el pan duro y transformarlo en una receta llena de sabor.
El pan duro no tiene por qué terminar en la basura. Con una preparación muy sencilla puede convertirse en unas bruschettas crocantes, una receta típica de la cocina italiana que aprovecha al máximo cada rebanada.
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La combinación de tomate fresco, ajo, aceite de oliva y albahaca logra un resultado simple, económico y lleno de sabor. Además, admite infinidad de variantes con queso, jamón, palta o vegetales asados. Es una opción perfecta para una picada, una entrada o incluso una cena liviana acompañada de una ensalada.
Ingredientes para hacer bruschettas
- 1 baguette o pan duro cortado en rodajas.
- 2 tomates maduros.
- 1 diente de ajo.
- Aceite de oliva.
- Hojas de albahaca fresca.
- Sal y pimienta.
- Queso mozzarella o rallado (opcional).
Cómo preparar bruschettas con pan duro
- Cortar el pan en rodajas de aproximadamente dos centímetros.
- Colocarlas sobre una placa y rociarlas con un poco de aceite de oliva.
- Llevar al horno precalentado a 200 °C durante unos 8 a 10 minutos o hasta que queden doradas y crocantes.
- Mientras tanto, cortar los tomates en cubos pequeños y mezclarlos con aceite de oliva, sal, pimienta y hojas de albahaca picadas.
- Cuando el pan esté listo, frotar cada rodaja con el diente de ajo para darle un sabor más intenso.
- Distribuir la mezcla de tomate sobre las tostadas.
- Si se desea, agregar mozzarella y llevar nuevamente al horno durante unos minutos hasta que el queso se derrita.
- Servir inmediatamente.
Variantes para aprovechar lo que tenés en casa
Las bruschettas permiten usar distintos ingredientes según la temporada o lo que haya en la heladera. Se pueden preparar con queso de cabra y miel, jamón crudo y rúcula, champiñones salteados, berenjenas asadas, pollo desmenuzado, palta o incluso huevo poché.
Lo importante es que el pan quede bien crocante por fuera y conserve una miga apenas tierna en el centro.





