►Leer más Es ley la Reforma Previsional
“El Presidente no miró nada, tenía el televisor apagado”, juraron cerca de Mauricio Macri , que después de pasar varias horas en la Casa Rosada salió por la explanada de la calle Rivadavia. Eran las 16.58 y lo acompañaba el intendente de Lanús, Néstor Grindetti.
Al margen de la aparente tranquilidad presidencial en una jornada clave, en el Gobierno celebraron el “éxito” del cambio de estrategia, evidente tanto en los movimientos de las fuerzas de seguridad fuera del recinto como dentro de la Cámara baja, en la que ayer -a diferencia del jueves pasado- la sesión prevista para debatir la reforma previsional se extendió durante varias horas. “Mirá, los policías no reaccionan. Es un momento bisagra para la política argentina”, coincidían dos altos funcionarios en un despacho del primer piso de Balcarce 50, mientras los canales de noticias mostraban a miembros de la Policía de la Ciudad recibiendo piedrazos y agresiones sin responder. “Que agrandado estará el enano”, bromeaban en relación con el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, a cargo del operativo de seguridad en los alrededores del Congreso.
La estrategia de “dejar solos” a los manifestantes de izquierda y kirchneristas era, para el Gobierno, fundamental para ganar la “batalla mediática” en torno a la reforma previsional, que en la noche del jueves pasado -luego del primer operativo encabezado por fuerzas federales- parecía definitivamente perdida. “La reacción de la policía hoy fue muy distinta, y debería generar otra reacción del sistema político”, se esperanzó un vocero mientras la plaza Congreso se iba despoblando.
Las críticas al kirchnerismo, que durante horas presentó cuestiones de privilegio en el recinto para dilatar el debate del proyecto de ley, reaparecieron una y otra vez. “El jueves pasado nos ganaron por prepotencia, y hoy lo volvieron a intentar porque saben que si esto prospera y volvemos a la normalidad, son ellos los que no vuelven más”, analizaban en el primer piso de la Casa Rosada.
La mayoría de los funcionarios confiaban en que, luego de una jornada interminable, los diputados de Cambiemos terminarían aprobando las reformas del sistema previsional. “No podemos aflojarles ahora. Si lo hacemos, se van a oponer a cada ley que presentemos”, decía otro funcionario mientras el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó , volvía a someter a votación los pedidos de los diputados opositores que buscaban suspender la sesión de manera definitiva.
“Vamos a terminar de debatir y aprobar la ley”, confiaba un funcionario. Macri se fue con esa promesa a la quinta de Olivos, aunque el brindis de fin de año previsto para hoy quedaba supeditado al final de la puja parlamentaria.
Fuente www.lanacion.com
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