El 30 de julio de 2016, el estadounidense Luke Aikins –que sumaba más de 18.000 saltos en su carrera– se convirtió en la primera persona que se lanzó desde 25.000 pies (7600 metros) sin paracaídas ni traje especial alguno y cayó a salvo en una red especialmente montada en Simi Valley, al sur de California.