La historia de lucha de Olga Guzmán, la vendedora de pescado de Colastiné, y la tristeza que la invade

Tiene 63 años, crió sola a sus cuatro y vive de la venta de pescado en Colastiné Norte sobre la Ruta 1. Un nuevo robo en su puesto la golpeó fuerte.

Olga Guzmán, la conocida vendedora de pescado de Colastiné Norte

Olga Guzmán, la conocida vendedora de pescado de Colastiné Norte

Olga Modesta Guzmán (63) conoce como pocos el sacrificio. Hace más de 22 años que trabaja vendiendo pescado en su puesto "La Picacina" de Colastiné Norte y, con esfuerzo, logró sacar adelante a sus cuatro hijas. Sin embargo, un nuevo robo en su puesto la dejó atravesada por la tristeza y el miedo que, asegura, hoy se vive en la costa santafesina.

Una mujer que salió adelante sola

Olga es separada y crió prácticamente sola a sus cuatro hijas mujeres cuando todavía eran pequeñas. “Con mucho sacrificio logré que mis hijas estudien y tengan su trabajo”, contó con orgullo. Dos de ellas son profesionales: una trabaja como enfermera en el Hospital Iturraspe y otra integra la PDI. La tercera es preventista y la menor tiene un microemprendimiento de repostería.

A sus 63 años, Olga sigue trabajando todos los días. Vive en Colastiné Norte, a la altura del kilómetro 3 y medio de la Ruta 1, y desde allí se traslada diariamente hasta su puesto ubicado frente a la Escuela Julio Roca, en el kilómetro 4. “Trabajo de lunes a lunes”, resumió. Su vida siempre estuvo ligada al esfuerzo y al trabajo humilde.

Olga Guzman 1
Hace más de 22 años que Olga trabaja vendiendo pescado en su puesto "La Picacina" de Colastiné Norte.

Hace más de 22 años que Olga trabaja vendiendo pescado en su puesto "La Picacina" de Colastiné Norte.

Los hermanos pescadores que le marcaron el camino

Antes de dedicarse por completo a la venta de pescado, Olga trabajó muchos años en una fábrica cercana a su casa. Pero fue la historia de sus hermanos la que terminó marcándole el rumbo. Ellos eran pescadores muy conocidos de la zona de la Ruta 168 y Colastiné Sur, y fueron quienes la impulsaron a iniciar el camino que todavía hoy sostiene.

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“Ellos fueron los que me encaminaron a que yo tenga el puesto de pescado y viva de esto”, recordó emocionada. Ambos fallecieron y Olga guarda con especial cariño los recuerdos que le dejaron. Entre ellos, una chaira que conservaba como una reliquia familiar y que también fue robada en el último golpe que sufrió.

Durante más de dos décadas, Olga construyó su clientela y logró mantener a su familia gracias a la venta de pescado. Primero trabajó en la zona de la ruta vieja y luego se instaló definitivamente donde hoy tiene su puesto, hace ya 13 años. “Gracias a Dios siempre me fue bien”, aseguró.

El apoyo de sus hijas y el miedo cotidiano

Aunque sus hijas ya formaron sus propias familias, Olga asegura que siguen siendo su sostén. Especialmente la menor, Camila, que vive en el mismo terreno y la acompaña cada vez que necesita hacer trámites o ausentarse del negocio.

“Ellas quisieran que no trabaje más porque saben el peligro que es tener un negocio hoy”, reconoció Olga. Sus hijas le piden constantemente que cierre temprano por miedo a la inseguridad. Pero ella siente que todavía necesita seguir adelante y trabajar.

La mujer también habló del temor que se vive actualmente en Colastiné Norte. “Se terminó la tranquilidad”, lamentó. Y agregó: “No se puede mandar más una criatura a hacer un mandado. Tenemos miedo en todo sentido”. Según contó, tanto ella como sus vecinos viven en estado de alerta permanente y acompañan a sus hijos y nietos a todos lados por temor a la inseguridad.

Olga Guzman cuenta robo

El robo que la dejó “muy amargada”

El último golpe ocurrió durante la madrugada del miércoles al jueves. Como cada mañana, Olga llegó temprano a su puesto y encontró el candado violentado. Era la segunda vez que le robaban, pero esta vez el daño fue mucho mayor.

“Me llevaron toda la mercadería de los freezers. La acarrearon por atrás del puesto entre los yuyos”, relató. Los delincuentes también robaron cuchillas, una chaira, un termo, una pava y hasta la bicicleta nueva de su nieto de ocho años, que había quedado guardada en el local.

Olga Guzman por dos
A la izquierda, la bicicleta que robaron del puesto. A la derecha, los tachos que dejaron los ladrones a su paso.

A la izquierda, la bicicleta que robaron del puesto. A la derecha, los tachos que dejaron los ladrones a su paso.

Pero lo que más le dolió fue la pérdida de la chaira que había pertenecido a su hermano fallecido. “La guardaba como una reliquia”, dijo con tristeza. Y agregó: “La verdad que esta vez me amargó mucho”.

A pesar del golpe, Olga asegura que intentará volver a empezar. “Tengo fe de que me va a ir bien otra vez, como siempre”, sostuvo. Aunque reconoce que quedó golpeada anímicamente, también siente la necesidad de hacer público lo ocurrido para alertar sobre la inseguridad creciente en la zona costera: “Quiero que se sepa que en Colastiné Norte no es todo tranquilidad. Hay muchos robos y hay que tener mucho cuidado”.

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