Redacción Aire Digital
A dos años de haber sido asesinada Jesica Ronsoni, su expareja, Fernando Oyola (26), aceptó este jueves la pena de prisión perpetua tras hacerse cargo y asumir que en entre la noche del 8 y las primeras horas del 9 de octubre del 2017 mató a la joven de 24 años con cuatro balazos cuando ambo iban a bordo de un Chevrolet, tipo utilitario, por circunvalación y su intersección con Teniente Loza en jurisdicción del barrio Yapeyú.
La condena fue luego de un juicio abreviado que tuvo lugar en la sala 3 del subsuelo de tribunales y que fue cerrado entre el fiscal del caso, Andres Marchi, el querallante, Juan Sebastian Oroño y la defensa del imputado, a cargo de Betina Dongo del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal, quienes acordaron que Oyola cumpla la pena máxima por el delito de “homicidio calificado por el uso de arma de fuego y por ser cometido contra una mujer con la que tuvo una relación de pareja”.

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El juicio express no tardó más de veinte minutos y fue homologado por un tribunal pluripersonal conformado por los jueces José Luis García Troiano, Pablo Busaniche y Gustavo Urdiales, los cuales dentro del plazo establecido -se estima que la semana próxima- resolver la sentencia condenatoria contra el “Técnico Superior Industrial”.
Subsuelo copado
Tras la audiencia, varios familiares que asistieron a la sala quebraron el llanto y con gritos se desahogaron. “Te vas a pudrir en la cárcel”, “Me mataste a mi hija”, fueron algunas de las frases que resonaron en los pasillos y que concluyeron en el hall del subsuelo con un llanto por demás de conmovedor.
“Lo único que falta ahora es que él -por Oyola- no salga más de la cárcel. Estamos conformes con la sentencia pero lo que le pedimos a los jueces que no empiecen con eso de salidas transitorias porque a mi hija la mandó a un cementerio”, dijo en una rueda de prensa Hugo Ronsoni, el padre de Jesica que total entereza asistió a la audiencia se vio cara a cara con quien mató a su hija. “La parte penal se terminó pero yo a mi hija no la tengo más”, acotó.
“Uno convive con el dolor pero no se va. Era un ángel, ¿porqué me la mató?. Ese tipo no tiene que salir más de la cárcel, se tiene que pudrir ahí”, sostuvo la abuela de la joven acribillada a balazos.
Cómputos
Quien también habló tras la audiencia fue el abogado querellante, quien sostuvo que “la prisión perpetua es perpetua”. “Después de los treinta años, está en la posibilidad de él en que pida los beneficios que otorga la ley de ejecución penal. Los mismos los puede pedir y pueden ser revocados o rechazados por el juez que entienda en su momento el pedido o el beneficio”, explicó Juan Sebastian Oroño.
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“Dejamos en claro que la familia va a tener participación en cualquiera de los pedidos de beneficios que vaya hacer el imputado durante su estadía en el penal dado que así lo contempla el propio procedimiento abreviado. Es decir que vamos a ser notificados e intervendremos oportunamente en las audiencias que se dispongan”, destacó el letrado.

El abogado también se refirió a porqué la causa no fue cerrada como “femicidio” ya que fueron uno de los elementos que se acordó en el juicio abreviado. “Si íbamos a juicio oral se iba a pedir esa figura pero en este caso al entender que la pena era la misma no variaba en lo que era la calificación legal de femicidio u homicidio calificado”, sostuvo.
Crimen y escena montada
El caso en cuestión ocurrió entre las 23.40 del 8 y 00.30 del 9 de octubre del 2017 en circunvalación y su intersección con avenida Teniente Loza, en jurisdicción del barrio Yapeyú. Jesica fue con su pareja a cenar aquella noche de domingo a la casa de su suegro en la localidad de Recreo sur. En su vuelta a Santa Fe volvieron a bordo de un utilitario y fue en ese momento cuando Oyola aprovechó para primero efectuar tres disparos contra la humanidad de la mujer.
Seguidamente aprovechó y disparó una vez más. El proyectil se incrustó en la cabeza de Jesica y causó inmediatamente la muerte mientras que Oyola llamó a la central del 911 para indicar que lo habían asaltado un grupo de hombres que supuestamente abordaron al vehículo. Sin embargo, horas después, los investigadores detectaron que la pareja de Jesica había mentido en su declaración.

Primero porque en un habitáculo del lado del conductor los peritos encontraron un total de dos municiones de un arma de fuego tipo calibre 32 y 38 Special, los cuales son utilizados comúnmente en revólveres. Además, porque las heridas que presentaba el propio Oyola habían sido autoprovocadas por él mismo.
Y como si fuera poco, el peritaje del teléfono de la pareja de Jesica develó Oyola había realizado una espeluznante búsqueda: “¿Qué me pasa si recibo un disparo en la clavícula?” o “Dónde recibir un disparo y salir ileso?”. A eso también se suma que dentro del teléfono se encontró una foto del arma de fuego que tenía en su poder el propio Oyola. Dicha arma fue halladas meses después en un campo del barrio La Tablada.
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