Tras casi cuatro años de aguas bajas con picos extremos y una duración nunca registrada, el caudal del Paraná recobró su memoria histórica y volvió a llenar tanto el cauce principal del gran río como su sistema asociado.
Con pronósticos de una crecida importante para las próximas semanas asociada a las lluvias que finalmente comenzaron a caer sobre diferentes partes de la cuenca, vuelve a mencionarse el papel que las grandes represas ubicadas aguas arriba (Yacyretá e Itaipú) tienen o dejan de tener en la regulación del caudal.
La idea de que alguien decide “abrir o cerrar” la canilla y que es eso lo que determina si hay sequía o inundación reaparece cada vez que los pulsos del Paraná se desbordan, pero la realidad es un poco más compleja y llena de matices.
Este miércoles la altura del río era de 3,61 metros en Santa Fe y de 3,34 en Rosario. Según la información suministrada desde el Instituto Nacional del Agua (INA), la media histórica para noviembre en la capital provincial es de 3,20 metros, y se espera que la altura llegue a 4,36 metros hacia el 14 de este mes y trepe hasta los 4,78 metros la semana del 21.
Para Rosario (con un promedio histórico para este mes de 2,97) se pronostican 3,51 metros la semana que viene, y 4,18 para dentro de 15 días.
“Son tendencias consideradas en los valores medios diarios. Los niveles se encuentran en el rango de aguas medias, en todo el tramo argentino. De acuerdo con la perspectiva meteorológica y los caudales previstos desde la alta cuenca, los niveles permanecen en gradual ascenso con valores próximos o por encima de los niveles de alerta en el tramo Corrientes-Goya”, dice el último reporte del INA.
Dos grandes represas
Hay dos grandes represas binacionales con centrales hidroeléctricas en la frontera norte de la Argentina: Itaipú (Brasil-Paraguay) y Yacyretá (Argentina-Paraguay), ambas ubicadas sobre el río Paraná.
Yacyretá está en el área conocida como los rápidos de Apipé, entre las ciudades de Ituzaingó (Corrientes) y Ayolas (Paraguay). Está a unos 300 kilómetros al sudeste de Asunción y a 104 kilómetros al oeste de Posadas, y su embalse principal está en los alrededores de la isla Grande de Apipé, Ituzaingó y Yacyretá.
Itaipú, por su parte, está entre las ciudades de Hernandarias (Paraguay), y Foz do Iguaçu (Brasil), a unos 14 kilómetros del denominado Puente de la Amistad y a 16 del puente que une la ciudad brasileña con Puerto Iguazú, en Argentina.
Las centrales como Itaipú y Yacyretá transforman la energía hidráulica (el movimiento del agua) en electricidad. Para eso, construyen la represa y se forma un lago artificial que va acumulando el agua. Cuando ese nivel de agua sube demasiado se abren las compuertas, lo que eleva el nivel del río en zonas próximas.
En los dos casos, las fuertes lluvias que cayeron en los dos últimos meses en el sur de Brasil obligaron a que estas mega represas abrieran sus compuertas para poder así nivelar sus niveles de agua acumulada.
Así se explicó desde el Departamento Técnico de la Entidad Binacional Yacyretá: “toda el agua que ingresa al embalse debe pasar hacia aguas abajo del complejo hidroeléctrico, ya que hay una capacidad límite de turbinar en ese caudal entrante en el embalse.
“Como la crecida es de una importante magnitud, entonces, se tiene un exceso de agua entrando al embalse, y ese exceso debe ser erogado por los vertederos, brazo principal y el brazo Aña Cuá, motivando la apertura de las compuertas de Yacyretá”, detallaron.
Atemperar los pulsos extremos
Según recordó Juan Borus, experto del Instituto Nacional del Agua (INA), cualquier represa de embalse con una central asociada (como son los casos de Itaipú, Yacyretá y otras ubicadas aguas arriba) está hecha con el objetivo de generar energía hidroeléctrica.
“Si tienen que largar agua significa que no pueden generar energía. Es importante entender que desde las represas se hace lo posible para manejar el agua de manera tal de minimizar lo que pasa por el vertedero, ese es el deseo de la gente que opera una central. No quieren producir ni una bajante ni una crecida porque si ya que no pueden generar energía, que es su trabajo. Pensar que hay una intencionalidad no tiene racionalidad ni gollete”.
Según el especialista en realidad lo que hacen esas represas es “un trabajo de contención”. “Yacyretá, por el propio diseño del proyecto, no tiene capacidad de atenuación, pero Itaipú sí.
Sin embargo, por su experiencia a lo largo de estos 12 años de embalse lleno saben cómo dominar los caudales y por segunda vez están haciendo una moderación del pico que es muy meritoria, y que de hecho minimiza la cantidad de evacuados en el Chaco, por ejemplo”.
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