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Gritos de la Tierra Clima | Cambio climático |

Una nueva cumbre del clima para acelerar la acción de los gobiernos

En dos semanas comenzará la Cumbre Mundial del Clima en Escocia. Alberto Fernández estará presente en este encuentro donde se aguardan definiciones para mitigar las consecuencias del cambio climático.

En pocos días, después de un año de parálisis obligada por la pandemia de coronavirus, finalmente va a tener lugar en Escocia la Cumbre Mundial del Clima o COP 26, la gran cita a la cual acuden gobernantes, académicos y representantes de la sociedad civil para intentar llegar a acuerdos globales sobre la manera de detener el calentamiento global generado por la acción humana.

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Las sequías y las inundaciones son cada vez más pronunciadas a raíz del cambio climático.

Las sequías y las inundaciones son cada vez más pronunciadas a raíz del cambio climático.

La reunión llega en un momento bisagra: según los expertos del IPCC (el Panel Intergubernamental de Cambio Climático) la crisis ecológica ya afecta a todas las regiones del mundo, avanza a un ritmo muy rápido y se está intensificando “a una velocidad sin precedentes”. Esto, en la región central de Argentina, significa más olas de calor, veranos más largos e inviernos más cortos y cambios drásticos en los regímenes de lluvias que impactarán tanto en las inundaciones como en las sequías.

Hasta ahora, la cumbre más relevante fue la de París del año 2015, cuando 190 países firmaron un acuerdo para limitar el aumento de las temperaturas globales a menos de 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, preferiblemente a 1,5 grados.

Nuevas metas, nuevos desafíos

Tras el shock global que significó la pandemia, las organizaciones civiles y socioambientales de todo el mundo buscan que los gobiernos y los tomadores de decisión vuelvan a poner el ojo en la crisis climática, la madre de todos los problemas del siglo XXI. En ese marco, se espera que la COP26 sirva para revivir varios objetivos fundamentales a la hora de hacerle frente al calentamiento global: el primero de ellos es defender el objetivo de un calentamiento promedio que no supere los 1,5 grados, algo que los países productores de combustibles fósiles no terminan de digerir. También se buscará potenciar el financiamiento de las potencias a las políticas de mitigación y adaptación al calentamiento global, algo ya acordado por los países más ricas a modo de ayuda hacia los países en desarrollo.

Otra de las metas es terminar con la deforestación para el final de la década, ya que los bosques, las selvas y los humedales juegan un papel crucial en la eliminación de carbono de la atmósfera.

Impactos locales

La bajante eterna y extrema del río Paraná y los incendios en el humedal del Paraná recuerdan que el cambio climático no es algo que ocurre en el Polo Norte o en un documental de Netflix, sino que impacta ahora y acá. Hace pocos meses un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) mostraba que, en el último medio siglo, hubo a nivel mundial un desastre por día provocado por peligros meteorológicos, climáticos o hidrológicos, lo que generó pérdidas diarias por 202 millones de dólares.

Brigadistas combaten el fuego de las islas
La falta de lluvias y la bajante del río genera constantes incendios en la zona de islas del Paraná.

La falta de lluvias y la bajante del río genera constantes incendios en la zona de islas del Paraná.

Si se pone la lupa sobre Argentina, la cuenta indica que desde 1970 hasta la actualidad el país perdió un total de 9.800 millones de dólares por inundaciones y sequías: 196 millones por año, unos 400 mil dólares por día.

La postura argentina

El gobierno argentino llega a Escocia (allí estará el presidente Alberto Fernández) con una política ambiental errática y contradictoria donde lo que se declama queda muy lejos de lo que luego se concreta. La ausencia de una Ley de Humedales y la desfinanciación total de la Ley de Bosques contrastan con los millonarios subsidios que siguen recibiendo los combustibles fósiles, con Vaca Muerta a la cabeza.

Argentina es responsable aproximadamente del 0,6 % de las emisiones contaminantes del planeta, un número bajo tomado de manera nominal pero que adquiere otra dimensión si se hace el cálculo per cápita, ya que el país es en ese ranking el número 30 que más contamina más que nada por su matriz energética y su modelo agroindustrial. Con ese marco, Fernández ya dijo que en Glasgow comunicará un incremento del 2% en la ambición de la contribución de Argentina (lo que el país se compromete a dejar de contaminar), lo que representa un 27,7% más que las metas presentadas en 2016.

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