Las mujeres como usuarias habituales de videojuegos y como desarrolladoras, siempre han existido. Pero, en particular, se ha incrementado de manera alucinante este último tiempo. Sin embargo, parte de la sociedad aún no concibe su participación en determinados títulos de géneros catalogados "para varones", además de que el porcentaje de trabajadoras en la industria aún en bajo. Lo que demuestra una clara problemática.
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La influencia de los videojuegos
En los últimos años el consumo de videojuegos ha incrementado notablemente alrededor del mundo. Lo que sucedió fue una llamada “democratización de los videojuegos”. Es que, si se compara el acceso que se tenía en la época dorada, solo unas pocas personas contaban con la posibilidad de comprar consolas o PC de uso personal para sus hogares.
Se podría pensar que lo que cambió esto fueron avances tecnológicos y mayor competencia entre diferentes franquicias que, al día de hoy, ofrecen múltiples productos acorde a las necesidades y recursos de cada usuario. Pero, en realidad, lo que realmente hizo que casi cualquier persona tenga acceso a los videojuegos, fueron los dispositivos móviles o celulares.
Además, en la actualidad los videojuegos ya no son “cosas de chicos”. No sólamente porque un gran número de personas pertenecientes a las diferentes comunidades son mayores de 30 años, sino también que el número de mujeres gamers ha incrementado. Llegando a comprender un estimativo del 46% del total de mujeres que juegan habitualmente alguno de los títulos que ofrece la industria.
La brecha de género
Esto puede ser por diversas razones. Quizás sea debido a una mayor independencia por parte de las mujeres, a raíz de un cambio de perspectiva sobre los roles o actividades que “puede o no” desempeñar. Además de que se ha cambiado la forma en la que ella ve los videojuegos.
Hasta no hace mucho, quienes recibían como regalos algunos de los dispositivos relacionados con este mundo, mayormente eran los varones. Son muchos los relatos de mujeres que hoy trabajan dentro de la industria, que cuentan cómo su primer acercamiento hacia los videojuegos fue más bien pasiva. Mientras sus hermanos o amigos se divertían con algún título, ellas sólo observaban.
Claro está, esto con el tiempo fue cambiando, pero lo que no lo hizo fue la participación activa dentro del material que genera la industria. Un registro realizado en el año 2020, muestra que del total de trabajadores en áreas de desarrollo de videojuegos en Latinoamérica, sólo el 21% son mujeres. ¿Esto es por una falta de oportunidades? La realidad es que, no.
Lo que sucede, es que existen pocas profesionales que se quieran dedicar a los videojuegos. Simplemente basta con mencionar el caso de la carrera de Tecnicatura en Diseño y Programación de Videojuegos dictada por la UNL (Universidad Nacional del Litoral), la cual tiene solo pocas mujeres recibidas desde su creación. Desde la institución se hizo hincapié, en la última Expocarreras, que la misma recibe constantes demandas del sector, y una de ellas es mayor inclusión de mujeres y disidencias capacitadas para la Industria.
La importancia de la representatividad
Entonces, ¿qué hace importante incluir la perspectiva de las mujeres? La necesidad de alojar un mayor número de personas que no encuentran, aún al día de hoy, representatividad en la mayoría de los juegos. La diversidad de voces, es necesaria. Crear videojuegos con mayor inclusión, con responsabilidad sobre lo que nos enseñan en sus narrativas.
Como se mencionó, hoy en día no existen edades para los videojuegos, y mucho menos género. Para que esto se logre, es fundamental incluir mayores experiencias y perspectivas que cuenten nuevas historias de manera responsable. Ya que los videojuegos son un hecho cultural, afectan directamente el imaginario social y las ideas que se tienen respecto a los acontecimientos que van sucediendo y a sus partícipes.
La mujer como heroína, que sale a salvar el mundo, que ya no se queda en la cocina o en su rol pasivo esperando que la rescaten. La sexualización de la figura de la mujer en los videojuegos, así como la idea de lo que se suponía hacía a una “buena o mala mujer”, se está discutiendo mucho. Un ejemplo de lo que puede provocar en la sociedad una nueva perspectiva y forma de representación de la mujer en un título, es el caso de Horizon Forbidden West.
La heroína Aloy, vive en un contexto post-apocalíptico, donde se vale por ella misma para devolver al mundo lo que le fue quitado por la propia avaricia humana. Su representación es sumamente impecable, enalteciendo lo último en avances tecnológicos en lo que a desarrollo se trata. Si bien el juego fue elogiado por grandes directores y desarrolladores alrededor del mundo, no pasó lo mismo entre los usuarios.
La razón fue que, para muchos, la personaje estaba representada de manera “poco femenina”, no era bella, estaba gorda y su cara era peluda. Lo cual rápidamente generó una gran discusión y debate en redes sociales, que dejó en claro que dicha problemática e imaginario social, aún está lejos de erradicarse.
El acostumbramiento social
En otra nota presentada por Aire de Santa Fe, se comentó la importancia de darle mayor oportunidad y visibilidad a mujeres de la escena, tanto en eventos, como en las áreas de comunicación, en lo competitivo y en lo formativo, lo que genera que las personas se acostumbren a verlas como parte del mismo mundo. Ya que, de esta forma, se logran desplazar los pensamientos arcaicos de una sociedad que está obligada a evolucionar cada vez más rápido.
Lamentablemente, los pensamientos machistas, al igual que la idea de “lo femenino” van a seguir existiendo, pero con menos fuerza. La participación de mujeres, no sólo en la creación, sino también en las diferentes comunidades, es fundamental para crear ámbitos más seguros e inclusivos. Si bien, ha incrementado notoriamente en el último tiempo, no sólo en desarrollo, sino también en ramas como los Esports, creación de contenido y periodismo, es necesario seguir poniendo rostros a las voces.
Formar grupos de debate, formación e inspiración. Uniendo fuerzas con el fin de crear una verdadera democratización de los videojuegos y comunidades más conscientes.
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