En este caso, las hojas de laurel se destacan como uno de los ingredientes favoritos para añadir un toque distintivo al asado, con propiedades que van más allá de lo culinario.
El laurel no solo es utilizado por su aroma y sabor, sino también por su componente simbólico y energético. En la antigua Grecia, las hojas de laurel se asociaban con el dios Apolo, símbolo de victoria y honor. Esta tradición continuó en Roma, donde el laurel adornaba las coronas de emperadores y generales. En la actualidad, muchas personas incorporan las hojas de laurel en sus rituales, creyendo que pueden atraer la abundancia y proteger contra las malas energías.
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Cómo usar las hojas de laurel en el asado
El uso de las hojas de laurel en las brasas de un asado es sencillo. Una vez que el fuego comienza a prender, los parrilleros las arrojan a las brasas, permitiendo que el humo infunda a la carne con un toque sutil de sabor ahumado. El truco está en no exagerar con la cantidad de laurel y en incorporarlo de forma moderada para que no opaque el sabor natural de los cortes de carne.
En cuanto al aspecto esotérico, se sugiere que el asador realice el gesto con intención. Se recomienda decir “gracias” tres veces mientras el laurel se consume en las brasas. Aunque no hay evidencia científica que respalde estas creencias, muchos aseguran que este gesto ayuda a equilibrar la energía de su entorno y hasta a desbloquear posibles problemas financieros.
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Otras hierbas y maderas para el sabor perfecto
Además del laurel, algunos asadores eligen ramitas de romero o tomillo para aromatizar el fuego, aportando un sabor aún más complejo a la carne. Y por supuesto, no pueden faltar las maderas: maderas duras como el roble o el quebracho también son populares para lograr un sabor único.