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El secreto para que el Jazmín no se seque y perfume todo el jardín

El mantenimiento del jazmín requiere un equilibrio entre la acidez del suelo y la luz solar. Aplicar cuidados evita el secado y potencia el aroma de la planta.

El jazmín es una de las plantas más deseadas para el exterior gracias a su inconfundible fragancia y sus delicadas flores blancas. Sin embargo, muchos jardines se enfrentan al problema de ver cómo su planta se detiene, sus hojas se vuelven amarillas o los pimpollos se secan antes de abrir. Lograr que un jazmín explote de perfume no es cuestión de suerte, sino de entender sus necesidades básicas de nutrición y riego.

La importancia del suelo ácido y el hierro en la planta

El secreto principal para que el jazmín no se seque comienza en las raíces. A diferencia de otras plantas, los jazmines son "acidófilos", lo que significa que necesitan un suelo con un pH bajo para absorber nutrientes. Si las hojas de la planta se ven amarillas con las venas verdes, es probable que sufra de clorosis férrica. Esto sucede porque la planta no puede tomar el hierro de la tierra, lo que debilita toda su estructura y termina secando las ramas.

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Para evitar esto, es fundamental agregar sustrato para plantas acidófilas o incorporar pinocha en la base de la maceta. Además, realizar un aporte de quelato de hierro una vez al mes durante la época de crecimiento marcará la diferencia. Un jazmín bien nutrido es mucho más resistente a las plagas y a los golpes de calor, manteniendo su follaje verde oscuro y brillante durante todo el año.

Tips clave para un jazmín radiante

  • Ubicar la planta en un lugar donde reciba al menos 6 horas de sol.
  • Utilizar agua reposada o de lluvia para evitar el exceso de cal.
  • Abonar con fertilizantes específicos para plantas acidófilas en primavera.
  • Mantener el suelo húmedo, pero con un drenaje que evite charcos.
  • Realizar podas de limpieza quitando las flores secas para estimular nuevas.
jazmín del cabo
El aporte de hierro y el riego con agua sin cloro evitan que las hojas de la planta se vuelvan amarillas y las ramas se sequen.

El aporte de hierro y el riego con agua sin cloro evitan que las hojas de la planta se vuelvan amarillas y las ramas se sequen.

Riego, sol y el estímulo de la floración

La ubicación es el otro factor determinante para que el perfume invada tu hogar. El jazmín necesita sol directo para florecer con fuerza, pero en zonas de calor extremo, es mejor que reciba luz intensa por la mañana y algo de sombra por la tarde. Si la planta está en una sombra total, gastará energía en crecer hacia arrib, peroo nunca sacará flores, que es donde reside su aceite esencial perfumado.

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El riego debe ser constante, especialmente en los meses de verano. El jazmín no tolera la sequía prolongada: si la tierra se seca por completo, los pimpollos se caen de inmediato.

Por último, es importante recordar que la poda suave después de la gran floración ayuda a que la planta no se descontrole y mantenga una forma compacta. Cortar las puntas estimula la aparición de nuevas yemas laterales que traerán más flores y, por ende, mucho más perfume para disfrutar en las tardes de verano.