Los especialistas en sueño aseguran que dedicar cinco minutos a una respiración guiada o a una breve técnica de relajación activa el sistema nervioso parasimpático, encargado de bajar pulsaciones y preparar el cuerpo para el descanso.
La recomendación es sentarse o recostarse en un lugar cómodo, inhalar profundamente por la nariz durante cuatro segundos, retener dos y exhalar por seis. Repetir este ciclo cinco minutos ayuda a calmar la mente, reducir el estrés del día y conciliar el sueño más rápido.
Un ritual sencillo antes de dormir para marcar el fin del día
Incorporar este ejercicio de respiración como ritual nocturno ayuda al cerebro a identificar que llegó el momento de descansar. Repetirlo cada noche refuerza la sensación de cierre, disminuye la tensión muscular y genera una transición más amable entre la actividad del día y el sueño profundo.
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Poner en práctica este hábito simple antes de dormir ayuda a reducir estrés y mejorar el descanso.
Quienes incorporan este hábito suelen experimentar un descenso progresivo en la ansiedad nocturna, menos despertares y una sensación de descanso más profundo. Con el correr de la semana, la mente se adapta al ejercicio como una señal automática de relajación, facilitando una rutina más tranquila y sostenida.