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Estilo de vida Pan |

Cómo hay que congelar el pan y que siga quedando crujiente

Con una técnica simple podés disfrutar del pan fresco, aunque lo guardes en el freezer por meses.

El pan es un infaltable en la mesa argentina. Sin embargo, muchas veces surge la duda de cómo se debe guardar correctamente para poder volver a comerlo y que mantenga su textura, sobre todo al congelarlo.

Muchos caen en el error de meter la bolsa del súper directo al freezer o envolver la barra en papel de aluminio. El resultado es un pan gomoso, húmedo o con una corteza que da pena. Pero existe un truco sencillo que puede cambiarlo todo.

El paso a paso para congelar el pan y que no pierda textura

Lo primero es envolver el pan con film transparente, bien ajustado, o usar una bolsa de congelación con cierre hermético. Sacale todo el aire antes de cerrarla. Así, evitás que el pan absorba humedad y se arruine.

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Si el pan tiene corteza dura (como una baguette), sumale una capa de papel manteca o papel de horno antes de meterlo en la bolsa. Esto ayuda a que la corteza se mantenga crocante, incluso después de pasar por el frío.

Pan de leche casero 2

Un tip clave: guardá el pan en el fondo del freezer. Así, lo protegés de los cambios de temperatura cada vez que abrís la puerta. Y no te olvides de ponerle una etiqueta con la fecha: el pan aguanta bien hasta tres meses congelado, pero mejor no pasarse.

Cómo descongelar el pan para que quede crocante

Cuando llega el momento de disfrutar ese pan guardado, hay varias formas de hacerlo bien. La más simple es dejarlo a temperatura ambiente sobre una rejilla. No lo tapes ni lo metas en bolsas, ya que necesita aire para recuperar su textura.

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Si querés pan bien crocante, el horno es ideal. Precalentá a 180-200°C, mojá apenas la base del pan con agua y metelo unos 10 minutos en la rejilla. El vapor revive la corteza y el calor lo deja como recién hecho. Olvidate del papel aluminio: solo atrapa humedad y arruina el resultado.

Para el pan de molde o los bollos, el microondas puede funcionar, pero con truco: poneles una servilleta de papel húmeda encima y calentá de a poco, en intervalos de 15 segundos, para que no se sequen.

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