Se viene el verano, se viene el calor. Las altas temperaturas no llegan sólas, también las acompañan las malditas cucarachas, ese bicho que da tanto asco. Por ahí no lo sabías, pero hay una fruta que puede espantarlas de la cocina.
El limón, especialmente su cáscara, contiene d-limoneno, un compuesto presente en el aceite esencial del limón que actúa como repelente. Para las cucarachas, el olor es tan fuerte que las desorienta y las obliga a buscar otro lugar donde esconderse.
La forma más sencilla es colocar cáscaras de limón frescas en los rincones de la cocina, dentro de las alacenas o cerca del tacho de basura. También podés dejar mitades exprimidas, que siguen liberando aroma durante varias horas.
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Las plantas que alejan a las cucarachas.
Otra opción muy efectiva es preparar una mezcla de agua caliente con jugo de limón y usarla para limpiar mesadas, pisos y muebles. El olor que queda en el ambiente es suficiente para que las cucarachas eviten esas zonas.
El efecto del limón no es eterno. Las cáscaras pierden intensidad con el paso de los días, así que conviene renovarlas cada 48 a 72 horas, o antes si notás que se secaron demasiado. Cuanto más fresco esté el aroma, más fuerte será el efecto repelente.